13 Agosto 2006 Seguir en 
BUENOS AIRES- El Gobierno definirá esta semana distintas medidas para incrementar la oferta de crédito hipotecario y dar respuesta al pedido de los bancos de atenuar el impacto del aumento aplicado por el Banco Central en materia de encajes. Esos fueron los temas abordados durante el encuentro que el viernes mantuvieron la ministra de Economía, Felisa Miceli, y el presidente del Banco Central (BCRA), Martín Redrado.
Mientras el Gobierno mostró preocupación por frenar el alza en el precio de los alquileres y sostener el crecimiento de la economía buscando facilitar el acceso al crédito hipotecario -especialmente para la clase media baja-, los bancos profundizaron su crítica al aumento de encajes -el dinero que se debe tener inmovilizado en las entidades- dispuesto por el BCRA.
Para el sistema bancario, los cambios implementados por el Central provocarán un encarecimiento de las tasas y menor disponibilidad de crédito.
Si bien la autoridad monetaria no estaría dispuesta a dejar sin efecto la suba de encajes, Miceli y Redrado están evaluando la posibilidad de atenuar la medida, especialmente, para los bancos con muchas sucursales en ciudades pequeñas del interior del país, imposibilitadas de reponer dinero con facilidad. Por eso, trascendió que se estudia aplicar algún coeficiente que contemple la distancia entre la sucursal y el tesoro. Bancos públicos como el Provincia de Buenos Aires y el Nación son los más afectados, pero también afecta instituciones privadas y cooperativas.
Los aumentos del encaje significarían una suba progresiva en la inmovilización de efectivo de 1,1% mensual, sobre el total de depósitos desde agosto hasta noviembre.
Efectos no deseados
Los banqueros sostienen que este aumento provocará una suba en las tasas de los depósitos a plazo fijo, pero también de los créditos, entre ellos, el hipotecario, al que ahora el Gobierno apunta como elemento para intervenir en el mercado inmobiliario.
El vicepresidente de la Asociación de Bancos Públicos y Privados de la República Argentina (Abappra), Carlos Heller, advirtió que, si se suben los encajes bancarios, no se puede pretender que bajen las tasas de interés para los créditos.
En una línea similar, Jorge Brito, titular del Grupo Macro, cuestionó los escollos para desplegar una política de créditos hipotecarios a escala nacional. “El escollo es todo -el precio de las propiedades, el nivel de ingreso de la gente- pero el mayor son las regulaciones que dispuso el Central”, dijo Brito.
En cuanto a las propuestas que impulsan algunas entidades para abaratar el crédito, figura promover el esquema de cédulas hipotecarias para que los bancos puedan descargar en el mercado de capitales el riesgo de estos préstamos de largo plazo, cuando el fondeo que reciben es apenas a 30 días. Los principales compradores de estos títulos serían las AFJP (son los únicos con fondos de largo plazo).
También proponen darle impulso al sistema de alquiler con opción a compra: el leasing para inmuebles es de muy difícil adopción, pese a que está previsto legalmente hace doce años. Consiste en pagar la cuota del alquiler durante una determinada cantidad de años y luego aplicarla como parte de pago para la compra del inmueble. (NA)
Mientras el Gobierno mostró preocupación por frenar el alza en el precio de los alquileres y sostener el crecimiento de la economía buscando facilitar el acceso al crédito hipotecario -especialmente para la clase media baja-, los bancos profundizaron su crítica al aumento de encajes -el dinero que se debe tener inmovilizado en las entidades- dispuesto por el BCRA.
Para el sistema bancario, los cambios implementados por el Central provocarán un encarecimiento de las tasas y menor disponibilidad de crédito.
Si bien la autoridad monetaria no estaría dispuesta a dejar sin efecto la suba de encajes, Miceli y Redrado están evaluando la posibilidad de atenuar la medida, especialmente, para los bancos con muchas sucursales en ciudades pequeñas del interior del país, imposibilitadas de reponer dinero con facilidad. Por eso, trascendió que se estudia aplicar algún coeficiente que contemple la distancia entre la sucursal y el tesoro. Bancos públicos como el Provincia de Buenos Aires y el Nación son los más afectados, pero también afecta instituciones privadas y cooperativas.
Los aumentos del encaje significarían una suba progresiva en la inmovilización de efectivo de 1,1% mensual, sobre el total de depósitos desde agosto hasta noviembre.
Efectos no deseados
Los banqueros sostienen que este aumento provocará una suba en las tasas de los depósitos a plazo fijo, pero también de los créditos, entre ellos, el hipotecario, al que ahora el Gobierno apunta como elemento para intervenir en el mercado inmobiliario.
El vicepresidente de la Asociación de Bancos Públicos y Privados de la República Argentina (Abappra), Carlos Heller, advirtió que, si se suben los encajes bancarios, no se puede pretender que bajen las tasas de interés para los créditos.
En una línea similar, Jorge Brito, titular del Grupo Macro, cuestionó los escollos para desplegar una política de créditos hipotecarios a escala nacional. “El escollo es todo -el precio de las propiedades, el nivel de ingreso de la gente- pero el mayor son las regulaciones que dispuso el Central”, dijo Brito.
En cuanto a las propuestas que impulsan algunas entidades para abaratar el crédito, figura promover el esquema de cédulas hipotecarias para que los bancos puedan descargar en el mercado de capitales el riesgo de estos préstamos de largo plazo, cuando el fondeo que reciben es apenas a 30 días. Los principales compradores de estos títulos serían las AFJP (son los únicos con fondos de largo plazo).
También proponen darle impulso al sistema de alquiler con opción a compra: el leasing para inmuebles es de muy difícil adopción, pese a que está previsto legalmente hace doce años. Consiste en pagar la cuota del alquiler durante una determinada cantidad de años y luego aplicarla como parte de pago para la compra del inmueble. (NA)







