13 Agosto 2006 Seguir en 
BUENOS AIRES.- La ministra de Economía, Felisa Miceli, no ocultaba su satisfacción al anunciar que la inflación de 2006 será inferior a la del año pasado.
No es poca cosa si se tiene en cuenta que sería la primera vez desde la asunción de Néstor Kirchner a la Presidencia que el índice de precios al consumidor de un año será menor que el del anterior. En una sociedad que todavía no olvida los índices anuales de cuatro cifras, pasó casi inadvertido que la inflación fue casi duplicándose año tras año, desde el 3,7% de 2003 al 12,3% de 2005.
Pero al margen del anuncio de Miceli, los números que podrá mostrar Economía a fin de año no podrán ocultar las críticas que desde siempre se le formulan a los índices oficiales de precios. A los de aquí y a los de otros países. ¿Hasta qué punto el promedio que representa el IPC representa cabalmente el costo de vida de las familias argentinas ?.
El anuncio de la titular del Palacio de Hacienda se dio casi en simultaneidad con el de dos incrementos tarifarios, uno para el servicio aéreo de cabotaje y otro para el transporte terrestre de larga distancia. Precisamente, el transporte junto a otros servicios públicos son los rubros que menos aumentaron desde diciembre de 2001, en una proporción tan desigual respecto del resto de los capítulos de la canasta de precios que ni siquiera el incremento concedido llega a dejarlos en equilibrio con el resto.`
Para ponerlo en datos concretos, en los 55 meses que transcurrieron desde la caída del régimen de convertibilidad, el nivel general de precios subió un 83,8%. Un porcentaje que esconde realidades muy disímiles, por ejemplo que en el mismo lapso la carne aumentó un 145,6% y el transporte público de pasajeros apenas un 13%..
La brecha entre ambos muestra a su vez la evolución dispar de los precios libres y los regulados, sin cuyo análisis no podrá comprenderse por qué la inflación "oficial" no parece guardar correspondencia con la "real".
Pero, al mismo tiempo, esa realidad es una señal de alarma para el mediano plazo. Los precios pueden regularse y contenerse por un tiempo determinado, pero brechas tan amplias como la mencionada entre la carne y el transporte público son difíciles de mantener indefinidamente. Ni de disimular con subsidios periódicamente concedidos a través de las decisiones administrativas de la Jefatura de Gabinete. ¿Y qué pasa con los precios cuya regulación no es tan sencilla ? La discusión que por estos días se realiza sobre los alquileres de vivienda no es ajena a este interrogante. Desde diciembre de 2001, el promedio de las locaciones aumentó un 26,2%, notoriamente por debajo del nivel general. Y si no hubo aumentos mayores a los que se produjeron, no fue por un arresto de bondad por parte de los propietarios sino por el convencimiento de estos de que la mayoría de los inquilinos no está en condiciones económicas de pagar sumas mayores.
Alquileres y transporte público de pasajeros integran un conjunto que empuja la inflación "real" a los niveles de la "oficial". El tercer factor de moderación de los índices es el de "Servicios básicos y combustible para la vivienda", denominación que engloba los servicios de electricidad y agua corriente, que en el lapso analizado tuvieron una suba del 21,1%.
A quienes crean que los desfases señalados tienen una justificación social, quizás les sorprenda que los servicios regulados no constituyen precisamente el grueso de los consumos de los sectores pobres e indigentes de la sociedad. Por el contrario, las franjas económicamente más postergadas destinan la mayor parte de sus ingresos al rubro Alimentos y bebidas, que con el 111,3% fue el que más aumentó después del de Indumentaria en los últimos 55 meses.
Números para tener en cuenta a la hora de hablar de la inflación y recordar los viejos versos que indican que la estadística "es una ciencia según la cual/ te comes pollo y medio cada mes,/ mas, si el pollo en tu mesa estuvo ausente/ entras en la estadística igualmente/ porque hubo otro que se comió tres".
No es poca cosa si se tiene en cuenta que sería la primera vez desde la asunción de Néstor Kirchner a la Presidencia que el índice de precios al consumidor de un año será menor que el del anterior. En una sociedad que todavía no olvida los índices anuales de cuatro cifras, pasó casi inadvertido que la inflación fue casi duplicándose año tras año, desde el 3,7% de 2003 al 12,3% de 2005.
Pero al margen del anuncio de Miceli, los números que podrá mostrar Economía a fin de año no podrán ocultar las críticas que desde siempre se le formulan a los índices oficiales de precios. A los de aquí y a los de otros países. ¿Hasta qué punto el promedio que representa el IPC representa cabalmente el costo de vida de las familias argentinas ?.
El anuncio de la titular del Palacio de Hacienda se dio casi en simultaneidad con el de dos incrementos tarifarios, uno para el servicio aéreo de cabotaje y otro para el transporte terrestre de larga distancia. Precisamente, el transporte junto a otros servicios públicos son los rubros que menos aumentaron desde diciembre de 2001, en una proporción tan desigual respecto del resto de los capítulos de la canasta de precios que ni siquiera el incremento concedido llega a dejarlos en equilibrio con el resto.`
Para ponerlo en datos concretos, en los 55 meses que transcurrieron desde la caída del régimen de convertibilidad, el nivel general de precios subió un 83,8%. Un porcentaje que esconde realidades muy disímiles, por ejemplo que en el mismo lapso la carne aumentó un 145,6% y el transporte público de pasajeros apenas un 13%..
La brecha entre ambos muestra a su vez la evolución dispar de los precios libres y los regulados, sin cuyo análisis no podrá comprenderse por qué la inflación "oficial" no parece guardar correspondencia con la "real".
Pero, al mismo tiempo, esa realidad es una señal de alarma para el mediano plazo. Los precios pueden regularse y contenerse por un tiempo determinado, pero brechas tan amplias como la mencionada entre la carne y el transporte público son difíciles de mantener indefinidamente. Ni de disimular con subsidios periódicamente concedidos a través de las decisiones administrativas de la Jefatura de Gabinete. ¿Y qué pasa con los precios cuya regulación no es tan sencilla ? La discusión que por estos días se realiza sobre los alquileres de vivienda no es ajena a este interrogante. Desde diciembre de 2001, el promedio de las locaciones aumentó un 26,2%, notoriamente por debajo del nivel general. Y si no hubo aumentos mayores a los que se produjeron, no fue por un arresto de bondad por parte de los propietarios sino por el convencimiento de estos de que la mayoría de los inquilinos no está en condiciones económicas de pagar sumas mayores.
Alquileres y transporte público de pasajeros integran un conjunto que empuja la inflación "real" a los niveles de la "oficial". El tercer factor de moderación de los índices es el de "Servicios básicos y combustible para la vivienda", denominación que engloba los servicios de electricidad y agua corriente, que en el lapso analizado tuvieron una suba del 21,1%.
A quienes crean que los desfases señalados tienen una justificación social, quizás les sorprenda que los servicios regulados no constituyen precisamente el grueso de los consumos de los sectores pobres e indigentes de la sociedad. Por el contrario, las franjas económicamente más postergadas destinan la mayor parte de sus ingresos al rubro Alimentos y bebidas, que con el 111,3% fue el que más aumentó después del de Indumentaria en los últimos 55 meses.
Números para tener en cuenta a la hora de hablar de la inflación y recordar los viejos versos que indican que la estadística "es una ciencia según la cual/ te comes pollo y medio cada mes,/ mas, si el pollo en tu mesa estuvo ausente/ entras en la estadística igualmente/ porque hubo otro que se comió tres".
Por Marcelo Batiz (agencia DYN). Mientras la ministra Miceli anunciaba que la inflación de julio fue baja, también establecía una suba en el costo de los pasajes de colectivo y en los vuelos de cabotaje.







