09 Septiembre 2002 Seguir en 
Domingo, 2 AM. Un grupo de chicos -siete por lo menos- bajan de un remise y se paran frente al boliche. En el lugar ya hay por lo menos 200 adolescentes que pugnan por entrar. Muchos de ellos miran con recelo a los recién llegados. "Son de la ciudad", se escucha decir. La antinomia capital-interior se vive todos los fines de semana en Tafí Viejo, y la violencia se hace presente. "A las 6 esto parece un campo de batalla. Estamos cansados de vivir así. Algo se tiene que hacer, o va a pasar algo muy grave en cualquier momento", denunció el vecino Rodolfo Martínez, uno de los tantos que quieren que la tranquilidad vuelva a la ciudad. Las peleas son constantes y quienes sufren sus efectos son los vecinos; hay veces en que hasta les apedrean las casas en medio de las batallas.En los últimos años, la fisonomía de Tafí Viejo cambió totalmente. "Antes, los vecinos salían tranquilos a caminar; se sentaban en las confiterías; se podía conversar. Hoy todo es distinto. Usted se va a las confiterías y no hay nadie.
Todos estamos encerrados; tenemos miedo de salir a la calle y de que una patota nos haga algo", dijo Martínez. El hombre aseguró que ya planteó el problema en diferentes esferas, pero que hasta ahora nadie le dio una respuesta.
"La Policía hace lo que puede, pero ni desde la intendencia ni desde el Gobierno de la provincia se le da importancia a lo que nos pasa", afirmó. La proliferación de discotecas y bailantas en la zona provocó que la movida nocturna, siempre durante los fines de semana, se acreciente considerablemente.
"Lo que pasa es que aquí los chicos ya llegan borrachos, encima toman adentro de los boliches, y entonces, cuando salen, lo primero que hacen es pelear. Ya no es tan lindo venir, pero tampoco hay muchos otros lugares para ir a divertirse", afirmó Paola quien, con un grupo de amigas, esperaba para entrar en una discoteca. La noche arranca después de la 1.
Los adolescentes -la mayoría no supera los 22 años- recorren los drugstores y compran bebidas, mientras escuchan música a todo volumen en los automóviles. "Ya le pedí al IPLA (Instituto de Prevención y Lucha contra el Alcoholismo) que haga controles, pero nunca aparecieron. Chicos de 15 años pueden comprar vino, fernet o cerveza sin ningún problema", afirmó Martínez.
Un mejor programa
Alberto Martínez -sin parentesco con el anterior- vive en San Miguel de Tucumán, pero los fines de semana va a bailar a Tafí Viejo. "Lo que pasa es que aquí la entrada a los boliches es más barata y hay mejor movida nocturna", afirmó, mientras que su amigo Oscar Pérez dijo que, entre todos los que van, juntan la plata para pagar el remise. "Pero también es cierto que muchas veces hay problemas a la salida", afirmó. "Cuando salen de bailar, se enfrentan con palos, piedras y botellas, y se corren a lo largo de cuadras, mientras gritan y se insultan como desaforados", afirmó Manuel Ledesma.
Los vecinos dijeron estar hartos de los espectáculos de la madrugada. "Estamos cansados de ver chicos vomitando, durmiéndose en las veredas, peleando. Es lamentable", afirmó Julio César López.
Rodolfo Martínez afirmó que, ahora, los tafinistos se van a pasear a Yerba Buena. "Ahí es mucho más tranquilo, y uno de los temas de conversación son los enfrentamientos entre patotas que tenemos que soportar los vecinos", indicó.
Todos estamos encerrados; tenemos miedo de salir a la calle y de que una patota nos haga algo", dijo Martínez. El hombre aseguró que ya planteó el problema en diferentes esferas, pero que hasta ahora nadie le dio una respuesta.
"La Policía hace lo que puede, pero ni desde la intendencia ni desde el Gobierno de la provincia se le da importancia a lo que nos pasa", afirmó. La proliferación de discotecas y bailantas en la zona provocó que la movida nocturna, siempre durante los fines de semana, se acreciente considerablemente.
"Lo que pasa es que aquí los chicos ya llegan borrachos, encima toman adentro de los boliches, y entonces, cuando salen, lo primero que hacen es pelear. Ya no es tan lindo venir, pero tampoco hay muchos otros lugares para ir a divertirse", afirmó Paola quien, con un grupo de amigas, esperaba para entrar en una discoteca. La noche arranca después de la 1.
Los adolescentes -la mayoría no supera los 22 años- recorren los drugstores y compran bebidas, mientras escuchan música a todo volumen en los automóviles. "Ya le pedí al IPLA (Instituto de Prevención y Lucha contra el Alcoholismo) que haga controles, pero nunca aparecieron. Chicos de 15 años pueden comprar vino, fernet o cerveza sin ningún problema", afirmó Martínez.
Un mejor programa
Alberto Martínez -sin parentesco con el anterior- vive en San Miguel de Tucumán, pero los fines de semana va a bailar a Tafí Viejo. "Lo que pasa es que aquí la entrada a los boliches es más barata y hay mejor movida nocturna", afirmó, mientras que su amigo Oscar Pérez dijo que, entre todos los que van, juntan la plata para pagar el remise. "Pero también es cierto que muchas veces hay problemas a la salida", afirmó. "Cuando salen de bailar, se enfrentan con palos, piedras y botellas, y se corren a lo largo de cuadras, mientras gritan y se insultan como desaforados", afirmó Manuel Ledesma.
Los vecinos dijeron estar hartos de los espectáculos de la madrugada. "Estamos cansados de ver chicos vomitando, durmiéndose en las veredas, peleando. Es lamentable", afirmó Julio César López.
Rodolfo Martínez afirmó que, ahora, los tafinistos se van a pasear a Yerba Buena. "Ahí es mucho más tranquilo, y uno de los temas de conversación son los enfrentamientos entre patotas que tenemos que soportar los vecinos", indicó.







