El fiscal del caso Bravo se unió a los defensores en contra de un testigo

Llega a su fin el juicio por la muerte del bioquímico que cayó a un arroyo en La Cocha.

08 Septiembre 2002
CONCEPCION.- El juicio contra el sargento Domingo Pascual Aparicio por la muerte del bioquímico Luis Gerardo Bravo ingresó en su tramo final, tras las declaraciones de 28 testigos. Aparicio, que no quiso declarar, enfrenta los cargos de homicidio simple, violación de los deberes de funcionario público y falso testimonio.
El principal testigo de la querella, el panadero Enrique Caniparoli, dijo que en la mañana del 8 de marzo de 2000, cuando se derrumbó el puente sobre el arroyo El Sueño, circulaba en su camioneta cuando fue detenido por Aparicio para advertirle sobre lo sucedido. Mientras conversaba con él -dijo- vio pasar un auto rojo que habría sido el de Bravo. Aseguró que el uniformado le hizo señas, pero que el bioquímico no paró. Ante esto, el fiscal Horacio Astorga consideró que Caniparoli tendría que haber seguido a Bravo, por lo que junto con los defensores pidió que sea procesado por abandono de persona.
La hija de la víctima, María del Carmen Bravo, se quejó contra Astorga. "En vez de acusar al policía, el fiscal hostiga a los testigos de la querella y se opone a los pedidos de informes de la querella para esclarecer y poner en evidencia la mentira con que se ha manejado esta muerte", dijo.
La defensa de Aparicio niega que el panadero haya estado con el policía ese día. Para ello, se citó a dos playeros de una estación de servicio, quienes negaron que el panadero haya cargado nafta allí, como dijo. Asimismo, pidieron un careo entre un testigo de la querella, el policía Roberto Díaz (quien dijo que estuvo ese día en la comisaría de La Cocha y que Aparicio llegó visiblemente nervioso), y la jefa de guardia de la comisaría, pero sus dichos fueron negados por esta, quien dijo que nunca estuvo allí. Ambos serían careados. (C)

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