06 Agosto 2006 Seguir en 
"Lo que yo siento no es inspiración, me parece que es entusiasmo, o una especie de energía que me moviliza a hacer algo cuando pienso/siento que es interesante. Siempre es el resultado de un proceso, nunca aparece de la nada", dice la artista Rosalba Mirabella. "Tengo intereses específicos que desarrollo más o menos conscientemente en mi trabajo desde hace tiempo, y de mi experiencia de todos los días se filtra lo que hago y consumo: literatura, películas, televisión, diarios,conversaciones, a veces, y con suerte, lugares a donde viajo. En realidad siempre mi cabeza está elaborando sobre varios proyectos, a un ritmo vertiginoso. Muchas veces no encuentro la forma definitiva hasta que, de repente, algo hace clic y aparece una opción y la obra empieza a tomar una forma más definitiva, siempre como resultado del trabajo previo", describió Mirabella.
El grabador y pintor Rubén Kempa afirmó: "siempre ando tramando algo para hacer y no tengo todo resuelto; mientras tanto, tramando ando. Cuando la musa inspiradora llega, justo me encuentra laburando (¡aguante Picasso!). Tengo series dedicadas a la realidad de la cual directamente me ofrece imágenes, por ejemplo la ultima referida a "Alcanzame sí puedes", comentó.
Solana Catalán cuenta que para sentarse a armar una obra nueva debe sentir "una pulsión interna, alguna necesidad de decir algo a través de un objeto o una imagen". "Cuando creo obra lo hago a partir de estímulos de la realidad, la mayoría de las veces de percepciones del espacio, modos de vivir y convivir en mi contexto y en la ciudad que habito. El espacio físico y social determina en muchos aspectos mi estado de ánimo, y esto es lo que traduzco a veces en mi obra.
Siempre tengo la sensación de que en cualquier ámbito hay algo que desentona. No sé si hay musas, tampoco creo que la inspiración sea una especie de entidad que un día decide visitarte y después te abandona: sí hay, a veces, espacios vacíos, pero creo que son pausas para el descanso y para dejar llegar lo nuevo a la superficie. A veces uno se engancha con una imagen determinada y hay que cuidar que eso no degenere en vicio. Hay estímulos rondando constantemente, y muchas veces se infiltran en el proceso creativo y enriquecen la obra; a veces uno mira una obra que hizo años atrás y encuentra elementos que ya aparecieron en ese momento pero habían quedado dormidos, y en otras, aparecen después en obras nuevas".
Los miembros del grupo Viva Laura Pérez respondieron que no son conscientes del "qué" los inspira: "aunque podamos identificar ese momento como una reacción a una imagen, un sonido o una sensación. La inspiración es lo que conmueve al artista, es lo que nos lleva a hablar de ese "objeto conmovedor" (real o no) de otra manera. Y es esa manera la que se manifiesta en el momento de inspiración. Es la ocurrencia del ?como?", reflexionaron.
El grabador y pintor Rubén Kempa afirmó: "siempre ando tramando algo para hacer y no tengo todo resuelto; mientras tanto, tramando ando. Cuando la musa inspiradora llega, justo me encuentra laburando (¡aguante Picasso!). Tengo series dedicadas a la realidad de la cual directamente me ofrece imágenes, por ejemplo la ultima referida a "Alcanzame sí puedes", comentó.
Solana Catalán cuenta que para sentarse a armar una obra nueva debe sentir "una pulsión interna, alguna necesidad de decir algo a través de un objeto o una imagen". "Cuando creo obra lo hago a partir de estímulos de la realidad, la mayoría de las veces de percepciones del espacio, modos de vivir y convivir en mi contexto y en la ciudad que habito. El espacio físico y social determina en muchos aspectos mi estado de ánimo, y esto es lo que traduzco a veces en mi obra.
Siempre tengo la sensación de que en cualquier ámbito hay algo que desentona. No sé si hay musas, tampoco creo que la inspiración sea una especie de entidad que un día decide visitarte y después te abandona: sí hay, a veces, espacios vacíos, pero creo que son pausas para el descanso y para dejar llegar lo nuevo a la superficie. A veces uno se engancha con una imagen determinada y hay que cuidar que eso no degenere en vicio. Hay estímulos rondando constantemente, y muchas veces se infiltran en el proceso creativo y enriquecen la obra; a veces uno mira una obra que hizo años atrás y encuentra elementos que ya aparecieron en ese momento pero habían quedado dormidos, y en otras, aparecen después en obras nuevas".
Los miembros del grupo Viva Laura Pérez respondieron que no son conscientes del "qué" los inspira: "aunque podamos identificar ese momento como una reacción a una imagen, un sonido o una sensación. La inspiración es lo que conmueve al artista, es lo que nos lleva a hablar de ese "objeto conmovedor" (real o no) de otra manera. Y es esa manera la que se manifiesta en el momento de inspiración. Es la ocurrencia del ?como?", reflexionaron.
"Un compromiso con su entorno"
Desde un punto de vista psicoanalítico la artista Andrea Elías respondió: "Considero que si se toma al acto creativo sólo como un acto de pasión, se dejaría afuera gran parte de la producción artística que juega un importante papel en el desarrollo del arte. La obra surge de un compromiso claro del artista con su entorno y con su tiempo, y no de un momento mágico y fulminante, de un salto al vacío riesgoso para el propio creador. Que existen obras creadas en estos momentos de goce, es algo que no se puede negar. Pero esto no puede tomarse como medida o clave de valor para definir lo que es una obra de arte".









