06 Agosto 2006 Seguir en 
Dramaturgos, músicos y artistas plásticos hablaron sobre cuáles son sus musas en el momento de la creación, y valoraron el proceso y el trabajo creativo. A veces una imagen, una idea o un recuerdo sirven como detonantes de una obra. La realidad es un estímulo, admitieron algunos de los consultados, y otros recordaron la famosa frase de Picasso: "No sé qué es la inspiración, pero si llega, me encontrará trabajando".
El misterioso don de tejer la realidad con poesía
La función creativa -ese vehemente y solitario ejercicio de combinar realidad con poesía- tiene misteriosos secretos. Padece, como una vez escribió Jorge Luis Borges, de "algunas interrupciones y de lúgubres eclipses". Por eso, para justificar ese vaivén, los antiguos griegos aseguraban que los artistas eran "huéspedes ocasionales de un dios, cuyo fuego los habitaba y cuyas inescrutables distracciones" debían cumplir a rajatabla. De ahí viene la costumbre mágica de comenzar una obra con una invocación a ese dios lejano. "Oh divinidad, canta el furor de Aquiles, hijo de Peleo, el furor que trajo a los griegos males innumerables", señala Homero en las primeras líneas de "La Ilíada".
Sin tanta magia pero con igual efectividad, los creadores tucumanos también tienen sus rituales a la hora de crear. Algunos se inspiran en la realidad lisa y llana; otros, por medio de algún texto o una melodía. Pero todos aseguran lo mismo que Pablo Picasso: "No sé lo que es la inspiración, pero si llega, me encontrará trabajando".
Según el pintor Aníbal Fernández, la inspiración es algo etéreo, pero al mismo tiempo inesperado. "A veces la inspiración llega de golpe, por la lectura de algún texto o la contemplación de una imagen. Pero, la mayoría de las veces, llega después de un arduo trabajo previo. De nada sirve la inspiración si uno no tiene las herramientas adecuadas para expresarla en una obra final", señaló Fernández, quien está exponiendo en Buenos Aires una serie de cuadros inspirados por cuentos de Jorge Luis Borges como "Hombre de la esquina rosada". "La necesidad de pintar sobre Borges surgió hace muchos años, cuando comencé a leer en detalle su obra. Los textos de Borges son increíblemente pictóricos e inmediatamente disparan múltiples sensaciones", comentó.
La dramaturga Nora Dumeynieu, en cambio, está convencida de que la realidad es la verdadera hacedora de su obra. "He descubierto que la temática que me motiva es la realidad. Sin embargo, en las formas, en las estéticas y en el lenguaje particular de cada obra, hay alguna creación surgida de un momento en particular", señala. Claro que esta visión sólo puede surgir cuando la obra está terminada. "Es recién cuando veo la puesta en el teatro, como espectadora, que me doy cuenta de que existen en ella muchos más elementos. Es entonces cuando observo otros detalles que no salieron a la luz durante el proceso de escritura.
Y, en este sentido, la dramaturga asegura que siempre termina llegando a la misma conclusión: "Por más que copie la realidad circundante siempre hay cosas que vienen de adentro".
Un lenguaje directo para componer
"Cuando compongo una canción mi fuente de inspiración puede ser una idea, un sentimiento, una palabra o una frase", señala el compositor Santiago Caminos.
Es que, según le confió a LA GACETA, casi siempre un tema aparece en forma de cuento corto con un concepto claro expresado con ironía. "Siempre hay personajes y un lenguaje casi cinematográfico. Mi mensaje y mi estilo son directos y sin metáforas. Por eso mis temas tienen mucho contenido social, cultural y humano", indicó.
Claro que siempre existe un trabajo previo. "Pienso mucho lo que quiero decir y no paro hasta que lo logro. Si es música, la trabajo más en el momento de la creación. Los arreglos son más pensados aunque la idea haya sido espontánea", dice.
El tucumano Lucho Hoyos, en cambio, cree más en el trabajo que en las musas. "Si me visitan, en buena hora. Me van a encontrar trabajando, como reza un viejo axioma", dijo. Sin embargo, reconoce que aún lo sorprende levantarse por la mañana tarareando alguna melodía o soñando una letra. "Eso me alucina. Y no se por qué, pero siempre que estoy tocando el piano es cuando más me sucede eso", agregó.
Finalmente, después de pensarlo un poco, Hoyos reconoce que tiene una sola musa que suele visitarlo muy seguido: la incertidumbre. "Es la representante del amor en la Tierra", señaló.
El misterioso don de tejer la realidad con poesía
La función creativa -ese vehemente y solitario ejercicio de combinar realidad con poesía- tiene misteriosos secretos. Padece, como una vez escribió Jorge Luis Borges, de "algunas interrupciones y de lúgubres eclipses". Por eso, para justificar ese vaivén, los antiguos griegos aseguraban que los artistas eran "huéspedes ocasionales de un dios, cuyo fuego los habitaba y cuyas inescrutables distracciones" debían cumplir a rajatabla. De ahí viene la costumbre mágica de comenzar una obra con una invocación a ese dios lejano. "Oh divinidad, canta el furor de Aquiles, hijo de Peleo, el furor que trajo a los griegos males innumerables", señala Homero en las primeras líneas de "La Ilíada".
Sin tanta magia pero con igual efectividad, los creadores tucumanos también tienen sus rituales a la hora de crear. Algunos se inspiran en la realidad lisa y llana; otros, por medio de algún texto o una melodía. Pero todos aseguran lo mismo que Pablo Picasso: "No sé lo que es la inspiración, pero si llega, me encontrará trabajando".
Según el pintor Aníbal Fernández, la inspiración es algo etéreo, pero al mismo tiempo inesperado. "A veces la inspiración llega de golpe, por la lectura de algún texto o la contemplación de una imagen. Pero, la mayoría de las veces, llega después de un arduo trabajo previo. De nada sirve la inspiración si uno no tiene las herramientas adecuadas para expresarla en una obra final", señaló Fernández, quien está exponiendo en Buenos Aires una serie de cuadros inspirados por cuentos de Jorge Luis Borges como "Hombre de la esquina rosada". "La necesidad de pintar sobre Borges surgió hace muchos años, cuando comencé a leer en detalle su obra. Los textos de Borges son increíblemente pictóricos e inmediatamente disparan múltiples sensaciones", comentó.
La dramaturga Nora Dumeynieu, en cambio, está convencida de que la realidad es la verdadera hacedora de su obra. "He descubierto que la temática que me motiva es la realidad. Sin embargo, en las formas, en las estéticas y en el lenguaje particular de cada obra, hay alguna creación surgida de un momento en particular", señala. Claro que esta visión sólo puede surgir cuando la obra está terminada. "Es recién cuando veo la puesta en el teatro, como espectadora, que me doy cuenta de que existen en ella muchos más elementos. Es entonces cuando observo otros detalles que no salieron a la luz durante el proceso de escritura.
Y, en este sentido, la dramaturga asegura que siempre termina llegando a la misma conclusión: "Por más que copie la realidad circundante siempre hay cosas que vienen de adentro".
Un lenguaje directo para componer
"Cuando compongo una canción mi fuente de inspiración puede ser una idea, un sentimiento, una palabra o una frase", señala el compositor Santiago Caminos.
Es que, según le confió a LA GACETA, casi siempre un tema aparece en forma de cuento corto con un concepto claro expresado con ironía. "Siempre hay personajes y un lenguaje casi cinematográfico. Mi mensaje y mi estilo son directos y sin metáforas. Por eso mis temas tienen mucho contenido social, cultural y humano", indicó.
Claro que siempre existe un trabajo previo. "Pienso mucho lo que quiero decir y no paro hasta que lo logro. Si es música, la trabajo más en el momento de la creación. Los arreglos son más pensados aunque la idea haya sido espontánea", dice.
El tucumano Lucho Hoyos, en cambio, cree más en el trabajo que en las musas. "Si me visitan, en buena hora. Me van a encontrar trabajando, como reza un viejo axioma", dijo. Sin embargo, reconoce que aún lo sorprende levantarse por la mañana tarareando alguna melodía o soñando una letra. "Eso me alucina. Y no se por qué, pero siempre que estoy tocando el piano es cuando más me sucede eso", agregó.
Finalmente, después de pensarlo un poco, Hoyos reconoce que tiene una sola musa que suele visitarlo muy seguido: la incertidumbre. "Es la representante del amor en la Tierra", señaló.









