La creación puede generarse por una idea o un recuerdo

Los dramaturgos cuentan cuáles son sus fuentes para el trabajo, y valorizan las horas frente al papel o la computadora. El rol de los sentimientos.

“UNA HISTORIA NUESTRA”. La propuesta que trata sobre la Pachamama surgió de una nota periodística.
“UNA HISTORIA NUESTRA”. La propuesta que trata sobre la Pachamama surgió de una nota periodística.
06 Agosto 2006
"Cuando comienzo a escribir un texto teatral es porque, antes, una imagen o una serie de imágenes han logrado resistir el paso del tiempo. Es decir, son recurrentes y regresan con insistencia. A veces durante años. El origen de esas imágenes es variado: a veces un sueño, otras un ?fragmento? tomado de la vida cotidiana el cual inmediatamente se transforma en una imagen escénica", señala el dramaturgo y también director Carlos Alsina.
El autor de "Limpieza", "La guerra de la basura" y de "Por las hendijas del viento...", partió seguramente -como lo reconoció en otras entrevistas- de recortes periodísticas o fotografías para escribir estos textos a los que no es difícil leer en relación a la realidad de la provincia. "Puedo detectar de dónde viene una imagen pero no hacia dónde va. Creo que eso ayuda a que se encuentre en el proceso creativo y no se busque voluntariamente. Por ello, puedo hacer mi lectura de la obra una vez que ha sido concluida. Allí puedo detectar lo que me había propuesto y lo que "salió" sin proponérmelo, que suele ser lo más interesante desde el punto de vista artístico", añadió el director del teatro El Pulmón.
Guillermo Montilla Santillán sostiene que "la inspiración es sólo la chispa, el detonante y sólo eso. El proceso es en cambio: trabajo, estudio, horas silla frente al papel o la computadora, cotejar, re-escribir. "El Jardín de Piedra" -la obra que está en escena actualmente en el Museo Avellaneda- nació como idea en 2002 y la comencé a escribir al año siguiente. Me tomó tiempo de investigación sobre los mitos, sobre las tragedias griegas, sobre los dramas gauchescos. Atravesó transformaciones estructurales influenciada por cursos que tomé en Londres, por sugerencias de colegas dramaturgos y actores. Recién a comienzos de 2006 la obra tuvo una versión final, que incluso fue reformada -muy poco- por los actores y el director", relató. "La inspiración existió entonces, sólo en el comienzo, cuando una idea impregnó mi cabeza y dije: ?voy a escribir una tragedia griega que transcurra en un ingenio azucarero de finales del siglo XIX?. En lo que a mi experiencia respecta, la inspiración es sólo el comienzo; el proceso en cambio exige trabajo, estudio, dedicación y, por sobre todo, tiempo. Uno aprende con los años que una obra de teatro escrita en unos pocos días tiene pocas probabilidades de sobrevivir al tiempo y convertirse, por qué no, en un referente".
Tajante, la directora del grupo Manojo de Calles, Verónica Pérez Luna, asegura que no cree en la inspiración de la musa, ni en la obra preconcebida desde lo que se quiere decir. "Creo que el trabajo técnico despierta la imaginación cuando está dormida... también creo que la ficción teatral del realismo naturalista que planteaba "el teatro como espejo de la realidad" se muestra ya totalmente anacrónico, porque la realidad se ha manifestado como una ficción más o menos consensuada... la única realidad de la que parto es la del cuerpo del actor...", afirmó.
Armando Díaz (El Circo) confesó que se inspira en sus sentimientos: "en lo que me rodea, en las actitudes de las personas, cuando veo una película, leo un libro. la creatividad no es sólo un momento, sino un proceso; transformo todo lo que siento y pienso o en algunos casos lo que debería sentir el personaje". "El niño que era yo no distinguía la realidad de los libros, entonces en mi cabeza se mezclaban otros momentos y otras épocas que me conducían a ciertas formas del pasado, a determinadas manifestaciones que lo alcanzaría más tarde, en edades distintas.Hasta hoy, ese niño cree que no vive lo que está viviendo, sino que simplemente lo recuerda", concluyó.

"La musa sería como la voz viva de la intuición"
Punto de vista por Mario Costello (dramaturgo)
Las cosas que me motivan a escribir son diversas. Nunca es por una razón única por la que escribo, aunque en estos tiempos reconozco que el acto creador me produce una gran satisfacción. Más allá de lo que esté diciendo, es decir, más allá de los temas o las premisas sobre los cuales gire el discurso del texto, he recuperado lo lúdico del acto. Dejar fluir, no prestarle demasiada atención al "crítico interno" que generalmente se esfuerza en obstruir la pasión, la entrega, mediante artilugios que convergen en círculos viciosos que no hacen otra cosa que tornar difusa la búsqueda de nuestra propia voz. Pero en definitiva, estas diversas cosas que me ayudan a crear tienen que ver con la percepción sensorial, ya sean visuales o auditivas. A veces parto de algo que escucho, una frase, una imagen, un objeto encontrado casualmente, un olor, una persona o un comentario de algún hecho. Uno aprende a agudizar la mirada y descubre cosas allí donde otros pasan de largo, quizá. Uno descubre que también en los desechos y en la basura, hay un diamante en bruto esperando por ser pulido. Creo que no hay que sentarse a esperar; creo en el trabajo constante. La musa sería como la voz viva de la intuición; pues bien, hay que actuar en concordancia con ella. La musa femenina es una bonita alegoría que nos llega por las nueve musas de la mitología griega, también por los poetas posrenacentistas. En todo caso, si me visitaron alguna vez, ya no lo hacen. Yo voy hasta sus espacios constantemente. Entonces, mis musas serían muchas.