NOTICIAS ECONOMICAS

08 Septiembre 2002
CUENTAS PENDIENTES
Entre los temas de la apertura de las telecomunicaciones que quedaron sin reglamentación está el del "multicarrier" o selección por marcación para la larga distancia. Este iba a ser uno de los primeros en ver la luz, pero fue postergado sucesivamente. No obstante, ahora hay quienes intentan reflotarlo. Sin embargo, ¿es necesario?

VERDADERO EXITO
Hay básicamente dos formas de medir el éxito de la apertura de un mercado, y no es precisamente por la cantidad de actores que participan en él. Más razonable es medirlo en función de la baja de precios obtenida o del mayor acceso de la población a dichos productos. Por ello, no hay dudas de que quizá el segmento donde la apertura de las telecomunicaciones tuvo más éxito es en el de la larga distancia. Los precios registraron en los últimos dos años notables caídas (hoy atenuadas por la devaluación) y prácticamente en cualquier lugar donde hay un teléfono hay acceso a la larga distancia. Visto así, el esfuerzo por implementar el sistema del "multicarrier" sería desproporcionado en función de los beneficios que se obtendrían.

ALTERNATIVAS
Si de todos modos quisiéramos verlo en términos de oferta, a los múltiples proveedores de servicios de larga distancia disponibles a través del sistema de suscripción previa se suman las decenas de proveedores vía tarjetas prepagas. De esta forma, además, se puede tener acceso a proveedores alternativos adicionales al que se hubiera elegido por la suscripción previa al momento de efectuar el llamado. Por ende, los usuarios obtienen beneficios similares pero con menores costos para la industria.

SINTOMA DE LA RECESION
Se quedaron cortos. Hace tan sólo dos meses atrás comenzaron a circular cifras que estimaban que este año caerían unas 600.000 líneas telefónicas en todo el país, como producto de la grave crisis. La realidad demuestra que es más dura: hoy, cuatro meses antes del fin del año, la cantidad de líneas dadas de baja orilla las 700.000. De esta manera, estamos ya en una caída de casi el 9% en lo que va del año. Ante este panorama, la pregunta inevitable es ¿a cuánto llegará la baja de líneas una vez que comiencen las subas de tarifas? Por ahora esta especulación no es muy relevante ya que no hay un horizonte claro de cuándo aquello ocurrirá.

CONGELADO
Eso es lo que está sucediendo con el acceso a Internet a través de los números 0610. De las tres modalidades de conexión (incluyendo a la banda ancha y los accesos gratuitos) es la única que no crece. Y sus perspectivas no son alentadoras comparadas con las de las otras variantes. Sin embargo, la brecha en el costo de acceso a Internet desde un libre hasta la banda ancha es muy amplia como para no poder introducir nuevas modalidades de cobro por el uso telefónico en el acceso a Internet.

VERDADERAS OPCIONES
Podrían plantear dos modalidades: una tarifa reducida (con un porcentaje de descuento directo sobre el minuto de comunicación y no un esquema chino como el del 0610) y una tarifa plana. Hasta ahora, el mercado de usuarios de Internet es el único de los mercados de las telecomunicaciones que no se achicó. Y se trata de una forma de comunicación que es clave si la Argentina quiere ser un país moderno económica y socialmente. Cualquier aporte para desarrollarla debería ser bienvenido.

OTRO SINTOMA
Meses atrás se decía que la caída de abonados a la TV paga podría llegar al 20% del total que existía a diciembre del 2001. En ese entonces, había poco más de 5 millones de abonados a la TV paga, con lo cual la caída afectaría a un millón de abonados. Ahora la presidenta de la Asociación de Consumidores y Usuarios (ADECUA), Sandra González, informó que desde enero hasta fin de agosto, menos de 800.000 clientes dejaron este servicio. Faltan aún 4 meses para que termine el año (y sin indicios de una mejora sustancial de la economía), lamentablemente, no es improbable que la cifra original se cumpla.

¿MAS SEGUROS?
En los últimos tiempos, diversos bancos decidieron hacer cambios en los nombres de usuario y claves de acceso a los servicios de Internet banking. Ahora varios de estos exigen nombres de usuario con letras y números, al igual que para las claves. Estos cambios no hacen más que aumentar la sensación de inseguridad. Por un lado, los usuarios comienzan a tener recelo de sistemas que exigen claves distintas a las utilizadas en los demás canales del banco (cajero automático, terminal de autoservicio, banca telefónica). Piensan entonces: ¿será que a través de Internet es más inseguro y por eso es distinto? Por otra parte, la exigencia de cambiar a claves que se adapten a una sintaxis predefinida, que obliga a sumar un nuevo item a la lista de claves que todo usuarios medio de Internet tiene, no hace más que empeorar la cosa: el usuario termina llevando un registro de nombres de usuario en su agenda o, más común aún, en un papelito fácil de perder. ¿Esto es más seguro?

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