02 Agosto 2006 Seguir en 
Los Angeles.- Hollywood perdona casi todo. Los trapos sucios ante el juez de divorcio. La adicción a las drogas. O la pertenencia a sectas oscuras. Eso no es ningún problema. Tampoco Mel Gibson habría tenido nada que temer por conducir ebrio y haber sido detenido por la policía. Pero lo que hizo a continuación puede significar, según estiman muchos medios estadounidenses, el fin de su carrera.
Es que, tras haber sido detenido por conducir en estado de ebriedad, el director de "La pasión de Cristo" insultó a un policía por ser judío y añadió: "los judíos son responsables de todas las guerras de este mundo". Al menos así se señala en el informe policial que circula en internet. Una vez recuperado de su borrachera, Gibson, de 50 años, pidió disculpas por decir cosas que en realidad no considera ciertas y que son despreciables. Además, se someterá a un tratamiento de desintoxicación. Pero su buen nombre está arruinado. "Lo siento -escribió ayer una comentarista del ?Washington Post?-, pero simplemente no creo que un poco de tequila transforme a una persona imparcial en un antisemita furioso o en un homófobo o en cualquier otro tipo de fanático". La Liga Judía Antidifamación (ADL) señaló: "su exabrupto muestra su verdadero rostro y demuestra que todas las afirmaciones que hizo durante el debate por su película ?La pasión de Cristo? eran sólo hipocresía".
En su momento, se acusó a Gibson de revivir con su filme sobre las últimas horas de Jesucristo la idea de que los judíos fueron los responsables de su muerte. El profesor de Oxford y experto en la vida de Jesús, Geza Vermes, por ejemplo, consideró que la película daba fe de un odio patológico a los judíos. Gibson, miembro de un grupo católico ultraconservador escindido de la Iglesia, replicó: "ni yo soy antisemita ni mi película lo es. Esta película trata de tolerancia". No ayudó mucho que al mismo tiempo su padre Hutton Gibson dijera en una entrevista radial que los museos que recuerdan el Holocausto no son más que trucos para recaudar dinero. La película acabó siendo uno de los mayores éxitos comerciales de la historia de Hollywood. Si se suma a los DVDs, facturó 1.000 millones de dólares, algo casi increíble para una película subtitulada, prohibida para menores y que recibió críticas demoledoras.
La revista "Forbes" ubicó a Gibson en 2004 como el artista más poderoso del mundo. Su transformación de estrella del cine y sex symbol en ícono de la derecha religiosa quedó de manifiesto también en su aspecto exterior: comenzó a llevar una larga barba gris.
Tras su exabrupto antisemita, la cadena televisiva ABC decidió cancelar una serie sobre el Holocausto acordada con Gibson. Los diarios especulaban además sobre la posibilidad de que Disney retire la próxima película de Gibson sobre los mayas, "Apocalypto", teñida también de mucha sangre. El estreno está previsto para diciembre. (DPA)
Es que, tras haber sido detenido por conducir en estado de ebriedad, el director de "La pasión de Cristo" insultó a un policía por ser judío y añadió: "los judíos son responsables de todas las guerras de este mundo". Al menos así se señala en el informe policial que circula en internet. Una vez recuperado de su borrachera, Gibson, de 50 años, pidió disculpas por decir cosas que en realidad no considera ciertas y que son despreciables. Además, se someterá a un tratamiento de desintoxicación. Pero su buen nombre está arruinado. "Lo siento -escribió ayer una comentarista del ?Washington Post?-, pero simplemente no creo que un poco de tequila transforme a una persona imparcial en un antisemita furioso o en un homófobo o en cualquier otro tipo de fanático". La Liga Judía Antidifamación (ADL) señaló: "su exabrupto muestra su verdadero rostro y demuestra que todas las afirmaciones que hizo durante el debate por su película ?La pasión de Cristo? eran sólo hipocresía".
En su momento, se acusó a Gibson de revivir con su filme sobre las últimas horas de Jesucristo la idea de que los judíos fueron los responsables de su muerte. El profesor de Oxford y experto en la vida de Jesús, Geza Vermes, por ejemplo, consideró que la película daba fe de un odio patológico a los judíos. Gibson, miembro de un grupo católico ultraconservador escindido de la Iglesia, replicó: "ni yo soy antisemita ni mi película lo es. Esta película trata de tolerancia". No ayudó mucho que al mismo tiempo su padre Hutton Gibson dijera en una entrevista radial que los museos que recuerdan el Holocausto no son más que trucos para recaudar dinero. La película acabó siendo uno de los mayores éxitos comerciales de la historia de Hollywood. Si se suma a los DVDs, facturó 1.000 millones de dólares, algo casi increíble para una película subtitulada, prohibida para menores y que recibió críticas demoledoras.
La revista "Forbes" ubicó a Gibson en 2004 como el artista más poderoso del mundo. Su transformación de estrella del cine y sex symbol en ícono de la derecha religiosa quedó de manifiesto también en su aspecto exterior: comenzó a llevar una larga barba gris.
Tras su exabrupto antisemita, la cadena televisiva ABC decidió cancelar una serie sobre el Holocausto acordada con Gibson. Los diarios especulaban además sobre la posibilidad de que Disney retire la próxima película de Gibson sobre los mayas, "Apocalypto", teñida también de mucha sangre. El estreno está previsto para diciembre. (DPA)
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