02 Agosto 2006 Seguir en 
NUEVA YORK.- Dos de los escritores más importantes de Estados Unidos, John Irving y Stephen King, pidieron ayer a J. K. Rowling que no mate al mago adolescente de ficción Harry Potter en el libro final de la serie, pero la escritora británica no hizo ninguna promesa.
"Mis dedos están cruzados por Harry", dijo Irving en una conferencia de prensa antes de una lectura de caridad realizada por los tres novelistas en el Radio City Music Hall de Nueva York. El autor de varios best sellers y King se sentían como los "teloneros" de Rowling, quien está trabajando en el séptimo y último libro de la serie de Harry Potter y ha señalado que dos personajes morirán. King, que alcanzó la fama en 1974 con la novela "Carrie", dijo que tenía confianza en que Rowling será "justa" con el héroe. "No quiero que tenga que pasar por lo de Reinchenbach Falls", aseguró King en referencia a los esfuerzos de Arthur Conan Doyle por matar al personaje ficticio Sherlock Holmes. La presión de los seguidores obligó finalmente a Conan Doyle a resucitar a Holmes, que apareció en una nueva historia. Rowling, una británica cuyos libros han vendido 300 millones de ejemplares alrededor del mundo, dijo que el proceso de redacción del último libro iba bien. "Me siento muy liberada. Puedo resolver la historia ahora y es divertida en una forma en que no lo fue antes porque tengo una solución, y creo que algunas personas la detestarán y otras la amarán", dijo la escritora. (Reuter)
"Mis dedos están cruzados por Harry", dijo Irving en una conferencia de prensa antes de una lectura de caridad realizada por los tres novelistas en el Radio City Music Hall de Nueva York. El autor de varios best sellers y King se sentían como los "teloneros" de Rowling, quien está trabajando en el séptimo y último libro de la serie de Harry Potter y ha señalado que dos personajes morirán. King, que alcanzó la fama en 1974 con la novela "Carrie", dijo que tenía confianza en que Rowling será "justa" con el héroe. "No quiero que tenga que pasar por lo de Reinchenbach Falls", aseguró King en referencia a los esfuerzos de Arthur Conan Doyle por matar al personaje ficticio Sherlock Holmes. La presión de los seguidores obligó finalmente a Conan Doyle a resucitar a Holmes, que apareció en una nueva historia. Rowling, una británica cuyos libros han vendido 300 millones de ejemplares alrededor del mundo, dijo que el proceso de redacción del último libro iba bien. "Me siento muy liberada. Puedo resolver la historia ahora y es divertida en una forma en que no lo fue antes porque tengo una solución, y creo que algunas personas la detestarán y otras la amarán", dijo la escritora. (Reuter)
Lo más popular
Ranking notas premium







