A cambiar el mundo

Punto de vista por Patricia Salazar (cantante y docente). Los pre-adolescentes abandonan definitivamente a María Elena Walsh.

23 Julio 2006
La incorporación de niños o adolescentes al universo del rock es un aspecto de algo más abarcativo: en estos tiempos, la adolescencia comienza antes (y termina después). Los pre-adolescentes (antes llamados niños) abandonan definitivamente a María Elena Walsh y se interesan por el rock, más o menos, a partir de los 9 o 10 años, en que descubren a bandas punk, como Green Day o Blink 182, que tienen canciones pegadizas y divertidas. Las nenas, por el contrario, se identifican con cantantes femeninas de pop, como Britney Spears o Hilary Duff, que proponen melodías simples y ritmos aptos para bailar.
Aparte de cantante, soy profesora de Inglés en la Escuela Normal y en la Sarmiento, y desde hace tiempo enseño Inglés a través de canciones de rock y pop. Mis alumnos de 7º y 8º año de la Normal (entre 12 y 14 años) están ya en la "avanzada": tocan canciones de Nirvana, Radiohead, Red Hot Chili Peppers, Coldplay, y de bandas nacionales como la Bersuit o Los Piojos, cuyas letras en general remiten al mundo juvenil o adulto.
Los chicos no son siempre conscientes de lo que cantan, pero el sólo hecho de cantar esas letras los aproxima a un mundo al que quieren acceder lo antes posible.
Esto no es ni bueno ni malo: es sólo inevitable. Por lo tanto, es bueno ayudarlos en ese descubrimiento del maravilloso universo del rock. Además del obvio disfrute, el rock también ayuda a los chicos a comunicarse con sus pares, a conocer diversos modos de expresiones poéticas o musicales, y a cuestionar los valores establecidos por los mayores y desarrollar los propios (con lo poco de cuestionador que al rock le queda, globalización y crisis de las ideologías mediante).
Si un chico preadolescente escucha una canción de protesta de la Bersuit o uno de esos temas dulcemente desesperados de Radiohead, posiblemente no comprenderá todo, pero algo de eso, un clima, una melodía, una intención, podrá incorporarse a su universo semi-infantil, semi-adolescente y, seguramente, enriquecerá su vida para siempre.
Los chicos están preparados para el rock. Todos lo estamos. Como dice el portentoso Jack Black en la increíble y bellísima película "Escuela de rock": "una buena canción puede cambiar el mundo!".

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