Rock a turucuto

Papando Moscas es una agrupación porteña dedicada exclusivamente al rock para niños. Su cantante le contó a LA GACETA como surgió la idea.

23 Julio 2006
Discos, remeras, recitales... los niños y los preadolescentes ya tienen su lugar ganado en la escena rockera argentina, y también en la tucumana. La tercera generación de rockeros está en marcha, y la industria cultural apuesta con fuerza a este fenómeno, con productos especialmente pensados para ellos. Varios sellos lanzaron ediciones especiales, con los que los padres pueden ir "rockerizando" a sus hijos desde la cuna. Hay bandas que, con sus letras y sus poses aniñadas, captan la atención de los más pequeños, y otras que apuntan directamente a este sector, como Papando Moscas, de Buenos Aires, cuyo cantante le contó a LA GACETA cómo es trabajar con niños. También hay proyectos, como el del tecladista Cachi Pajón, que está estructurado para apoyar la educación de los niños en la escuela y en la casa. Padres, chicos, músicos y docentes hablan sobre la "rockerización" precoz.

Una banda para bailar y comer chupetines
Un trabajo puntual basado en el rock, hecho para una escuela, llevó en 1998 a Gustavo Libe a ir dándole forma a la que sería la primera banda destinada exclusivamente a los niños: Papando Moscas. Por e-mail, Gustavo le contó a LA GACETA de qué se trata esto de rockear para chicos.
"Se puede decir que lo nuestro fue una unión de pasiones entre el rock y el laburo con pibes", dice desde Buenos Aires.
Claro que apuntar a este público exige hacer las cosas de diferente manera. "No es lo mismo hacer shows para chicos y grandes (nos dirigimos a toda la familia) que hacer uno para adultos y adolescentes. Lo primero que cambia es el horario, y hay que decirles a los sonidistas que no hace falta despeinar a nadie...", responde.
Pero Gustavo también habla en serio: "somos muy cuidadosos y casi obsesivos en el mensaje, pero por suerte es algo que nos sale naturalmente porque todos los integrantes tenemos mucha experiencia en el trabajo con chicos, desde el lado docente y en compañías teatrales y musicales previas a Papando".
"Nos dirigimos a los chicos tratandolos en forma no aniñada, no ?bobita?, sino respetando la inteligencia que tienen y buscando el código común que tenemos todos, chicos y adultos", aclaró.
Los temas que trata Papando... en sus canciones (tiene ya tres discos editados) hablan sobre la vida cotidiana y las situaciones comunes para los chicos. "No van a encontrar bajadas de linea del tipo ?las ventajas de cepillarse los dientes? o enseñar cómo se llaman los colores. Sin desmerecer a quienes trabajan en esa línea, nuestra propuesta apunta a desdramatizar posibles situaciones de conflicto, y darles una vuelta de rosca por el lado del humor", explica Gustavo.
Aunque el trabajo de Papando... entraría en el plano de la iniciación en el rock para los chicos, Gustavo considera que "son desprejuiciados como ningún adulto lo es, y tienen la cabeza bien abierta". "Los adultos deberíamos aprender de los pibes esa libertad", remata.
De alguna manera, para él y su banda esto tiene una utilidad. "Tanto el rock como cualquier otro tipo de expresión artística ayudan a pasar mejor la vida y a crecer. Elegimos el rock porque nos gusta a nosotros, nos gusta la energía que tiene, forma parte de nuestra historia, nuestro ADN, y es nuestra forma de sentir la música", dice.
"Ayuda a sociabilizar, a intentar darles a las cosas la importancia que merecen, a compartir, y un sinnúmero de aspectos que tienen que ver con la formación como individuos", concluye.

Las discográficas miran a los niños
La idea de hacer versiones para niños de los clásicos del rock no es nueva, pero tampoco tan vieja. Hace menos de 10 años que algunos sellos vieron en ese segmento una oportunidad comercial, y muchos padres, un alivio para sus oidos, cansados ya de escuchar las mismas canciones desde que ellos mismos eran chicos.
Judith Galante es una de las responsables del sello RGS, que tiene una colección para bebés, y otra para niños, con temas de rock. "Empezamos porque la gente buscaba discos, y no había", le contó a LA GACETA.
Galante integra una familia que tiene una disquería en Villa Crespo, Buenos Aires, desde hace 43 años. En 1994, surgió la idea de empezar a editar su propio material. "Empezamos con música en hebreo, con compilados de folclore, música árabe, todas cosas que en el mercado no había; después apareció la idea de hacer estos discos para chicos", explicó.
RGS se encarga de contratar músicos, adaptar los temas y corregir las versiones. Aunque en Tucumán estas colecciones no se consiguen, la empresa familiar está expandiéndose y tiene distribución en varias cadenas y en internet ("www.rgsmusic.com.ar").
La idea de la familia Galante prendió muy bien, y no sólo en el país, sino en el exterior, hacia donde se importa una buena cantidad de material.
Existen otras colecciones, algunas de las cuáles sí se consiguen en las bateas locales. Una de las más importantes es la del sello Inteli Kids, que también tiene variedad de gustos y edades. Leader Musica, en tanto, editó varios compilados instrumentales para bebés, en los que se mezcla rock, pop, música clásica y otros estilos.
También la multinacional EMI tiene títulos para niños que se consiguen en Tucumán.
"Todo lo que sea para chicos se vende muy bien, y el material de rock tiene mucha salida... ahora vendimos casi todo lo que recibimos", comentó un empleado de una disquería céntrica.

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