Son varias las hipótesis en torno del secuestro erróneo

La víctima, que fue levantada el martes a la mañana por cuatro hombres, está aterrorizada. En realidad buscaban a un tal Vargas. Alarma por el ataque.

EL LUGAR DEL HECHO. En calle Emilio Castelar al 700, cerca del Hospicio del Carmen, ocurrió el ataque.
EL LUGAR DEL HECHO. En calle Emilio Castelar al 700, cerca del Hospicio del Carmen, ocurrió el ataque.
06 Septiembre 2002
La Policía investiga varias hipótesis en torno del secuestro de un adolescente de 16 años ocurrido el martes, aparentemente por error. Unos de los puntos que se procuran aclarar es si realmente hay una banda foránea con objetivos precisos (buscaban al hijo de un tal Vargas), si es parte de una interna policial o política, o si simplemente fue una fabulación del menor para ocultarle algo a su familia.
"Lo primero que le pregunté fue si se había mandado alguna macana; si estaba escondiendo algo", confesó Pedro Belmonte, el padre del menor cuyos datos no se consignan por razones de seguridad. La respuesta, dijo, fue negativa.
Su madre, Graciela Juárez, dijo que también pensó en esa posibilidad. "Pero siempre cuenta lo mismo; con detalles, y no creo que haya sido un invento de él", comentó. El menor tiene mucho miedo, y según sus padres está en la casa de unos familiares, lejos de la suya.
Tampoco está asistiendo a la escuela secundaria donde cursa el cuarto año. El miércoles fue a clases, pero a la salida "la camioneta se le volvió a cruzar, y se tuvo que volver en un remise porque le dio mucho miedo", contó Juárez.

La equivocación
El adolescente fue levantado el martes a la mañana por cuatro hombres jóvenes y corpulentos en Muñecas y Madrid, cuando caminaba hacia un puesto móvil del Registro Civil para renovar su DNI. Cuando los delincuentes, que usaban pasamontañas y pistolas calibre 9 milímetros, se dieron cuenta de que no era el joven que buscaban, lo abandonaron en San Andrés, reteniéndole el DNI y la partida de nacimiento. Según la víctima, los delincuentes le preguntaron varias veces si era el hijo de un hombre con apellido compuesto, del cual él sólo recuerda Vargas.
En la cuadra donde lo secuestraron, los vecinos dijeron haberse enterado por LA GACETA de lo sucedido, y señalaron que por allí no vive nadie con el apellido Vargas. Otra de las hipótesis, la de la interna policial o política, que fue descartada por los jefes de la Dirección de Investigaciones, indicaría que gente con cierto poder y posiblemente con influencias sobre sectores policiales, estaría tratando de aumentar la sensación de inseguridad para perjudicar a las autoridades del área de Gobierno y Seguridad. La última versión, sobre una banda dedicada a los secuestros extorsivos, es la que más está concitando la atención de los investigadores, aunque según se supo no hay informes de inteligencia sobre la presencia de este tipo de grupos en Tucumán. El joven secuestrado dijo que en la camioneta Blazer 4x4 que usaron los delincuentes, no vio ni escuchó handies o teléfonos celulares, que los hombres hablaban con tonada porteña y que vio un aparato telefónico con el cable enrollado entre los asientos delanteros.

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