18 Julio 2006 Seguir en 
El pan, el queso, la cerveza y la penicilina tienen algo en común: no existirían sin ayuda de bacterias específicas que se usan para elaborarlos. Algunas de esas bacterias pueden vivir de “alimentos” poco usuales, como hierro, azufre, gas metano o los materiales que trancan las cloacas.
Varias ciudades de Tucumán se están beneficiando de la capacidad de estos microorganismos para “comer” los elementos sólidos orgánicos e inorgánicos que contienen los líquidos cloacales y que -al adherirse a las paredes de las cañerías- provocan taponamientos.
Lules fue la primera, en junio de 2004. Luego se incorporaron San Miguel de Tucumán, Alberdi, Tafí Viejo, Monteros y Villa Mariano Moreno. Allí, la Sociedad Aguas del Tucumán está aplicando un sistema para mejorar los desagües. Para ello, se hace una siembra intensiva en los puntos más críticos durante 30 días para eliminar la mayor parte de los lípidos adheridos y luego se aplica una dosis de mantenimiento.
Mal uso del colector
“Se siembran bacterias en las bocas de registro. Estas se reproducen y atacan las grasas y aceites”, explicó el gerente de Operaciones y Mantenimiento de la SAT, Carlos Murga. “Así se mejora la circulación del colector (porque recupera el diámetro de las cañerías que están obstruidas). Es un mantenimiento preventivo para disminuir los desbordes”, agregó.
Según el experto, los tucumanos hacen mal uso del sistema de desagües. “Tiran sopas, grasas, pañales, elementos de goma, bolsas y hasta plantas”, comentó Murga.
El sistema ya dio resultado, según la SAT, en lugares como la calle Córdoba, entre Maipú y 25 de Mayo; en Mendoza y Rivadavia, en Santa Fe y Junín, Marcos Paz y Maipú. También se aplicó en la esquina del Mercado del Norte (Maipú y Mendoza), uno de los lugares donde existe mayor acumulación de grasas en los desagües, según comentó Matías Sidders, de Tradeco SA, la empresa que importa el producto desde Estados Unidos.
“Es un compuesto bacteriano de 10 cepas distintas, desarrollado sin ingeniería genética, especializadas para degradar distintos tipos de efluentes. En San Miguel de Tucumán se aplica en 21 puntos de la red cloacal”, dijo Sidders. En este caso, las bacterias transforman lo que es biodegradable (grasas, materia fecal, algodón, papel, entre otras cosas) en dióxido de carbono y en agua.
Las bacterias del compuesto (seudomonas, bacilos, entre otras) se dividen cada 20 minutos. Viven y se reproducen hasta que no tienen más alimento, o hasta que son atacadas por algún antimicrobiano, como el cloro.
Varias ciudades de Tucumán se están beneficiando de la capacidad de estos microorganismos para “comer” los elementos sólidos orgánicos e inorgánicos que contienen los líquidos cloacales y que -al adherirse a las paredes de las cañerías- provocan taponamientos.
Lules fue la primera, en junio de 2004. Luego se incorporaron San Miguel de Tucumán, Alberdi, Tafí Viejo, Monteros y Villa Mariano Moreno. Allí, la Sociedad Aguas del Tucumán está aplicando un sistema para mejorar los desagües. Para ello, se hace una siembra intensiva en los puntos más críticos durante 30 días para eliminar la mayor parte de los lípidos adheridos y luego se aplica una dosis de mantenimiento.
Mal uso del colector
“Se siembran bacterias en las bocas de registro. Estas se reproducen y atacan las grasas y aceites”, explicó el gerente de Operaciones y Mantenimiento de la SAT, Carlos Murga. “Así se mejora la circulación del colector (porque recupera el diámetro de las cañerías que están obstruidas). Es un mantenimiento preventivo para disminuir los desbordes”, agregó.
Según el experto, los tucumanos hacen mal uso del sistema de desagües. “Tiran sopas, grasas, pañales, elementos de goma, bolsas y hasta plantas”, comentó Murga.
El sistema ya dio resultado, según la SAT, en lugares como la calle Córdoba, entre Maipú y 25 de Mayo; en Mendoza y Rivadavia, en Santa Fe y Junín, Marcos Paz y Maipú. También se aplicó en la esquina del Mercado del Norte (Maipú y Mendoza), uno de los lugares donde existe mayor acumulación de grasas en los desagües, según comentó Matías Sidders, de Tradeco SA, la empresa que importa el producto desde Estados Unidos.
“Es un compuesto bacteriano de 10 cepas distintas, desarrollado sin ingeniería genética, especializadas para degradar distintos tipos de efluentes. En San Miguel de Tucumán se aplica en 21 puntos de la red cloacal”, dijo Sidders. En este caso, las bacterias transforman lo que es biodegradable (grasas, materia fecal, algodón, papel, entre otras cosas) en dióxido de carbono y en agua.
Las bacterias del compuesto (seudomonas, bacilos, entre otras) se dividen cada 20 minutos. Viven y se reproducen hasta que no tienen más alimento, o hasta que son atacadas por algún antimicrobiano, como el cloro.







