18 Julio 2006 Seguir en 
No bastan siete barrenderos para mantener limpia la plaza Independencia. Deben batallar a diario contra la desidia de la gente que arroja en el paseo público toda clase de desperdicios. Desde papeles y botellas de plástico vacías, hasta pañales usados y otros elementos que Roque Antonio Cajal -supervisor de la empresa 9 de Julio- tiene pudor de mencionar.
“Cuando hay un espectáculo o alguna otra convocatoria de público, la plaza queda hecha un desastre -lamentó Cajal-. En esta época corre viento y las hojas nos tapan. Juntamos 30 bolsas diarias de basura”. El volumen es impresionante si se tiene en cuenta que sólo se trata de los residuos que se recogen dentro del paseo, provenientes de los 50 cestos basureros colocados por la Municipalidad, más lo que barren los empleados.
Desde las 6 hasta las 21, los trabajadores tratan de mantener la higiene de la plaza. “Tenemos siete barrenderos. Después de las 9 quedan tres para hacer mantenimiento -detalló Cajal-. A las veredas las lavamos por tramos, un poco cada día, porque el tiempo no nos alcanza para lavar todo junto”.
El aseo de los 176 bancos es otra de las tareas que insumen largas horas al personal. Por otro lado, muchos desechos que provienen de la venta ambulante de comestibles y golosinas van a parar al suelo de la plaza, porque gran cantidad de gente ignora la existencia de los cestos instalados en el predio.
Oscar Medina, que hace el turno vespertino, indicó que a la mañana es cuando más basura se junta, “porque es la hora en que se hacen las manifestaciones”. Admitió que esos son los peores días, al igual que cuando llueve. “Caen ramas, y las hojas están más pesadas por el agua. En cambio, en estos días está más limpio y las bolsas de basura no son tan pesadas”, indicó.
La falta de conciencia de los tucumanos que transitan el paseo no termina en la cuestión de la basura. Según Cajal, las perillas de los bebederos (hay cinco) no duran nada. “Las cambiamos y al otro día ya no sirven. Y a los bancos hay que pintarlos muy seguido, porque escriben sobre ellos”, dijo.
El director de Espacios Verdes de la Municipalidad, Ernesto Gallo, dijo que el problema es el impacto de la gran cantidad de gente que concurre a la plaza.
“Hemos repuesto el césped, pero las pisadas de la gente impiden que crezca”, dijo el funcionario. En materia de arbolado, en cambio, considera que el paseo está en muy buenas condiciones.
“Cuando hay un espectáculo o alguna otra convocatoria de público, la plaza queda hecha un desastre -lamentó Cajal-. En esta época corre viento y las hojas nos tapan. Juntamos 30 bolsas diarias de basura”. El volumen es impresionante si se tiene en cuenta que sólo se trata de los residuos que se recogen dentro del paseo, provenientes de los 50 cestos basureros colocados por la Municipalidad, más lo que barren los empleados.
Desde las 6 hasta las 21, los trabajadores tratan de mantener la higiene de la plaza. “Tenemos siete barrenderos. Después de las 9 quedan tres para hacer mantenimiento -detalló Cajal-. A las veredas las lavamos por tramos, un poco cada día, porque el tiempo no nos alcanza para lavar todo junto”.
El aseo de los 176 bancos es otra de las tareas que insumen largas horas al personal. Por otro lado, muchos desechos que provienen de la venta ambulante de comestibles y golosinas van a parar al suelo de la plaza, porque gran cantidad de gente ignora la existencia de los cestos instalados en el predio.
Oscar Medina, que hace el turno vespertino, indicó que a la mañana es cuando más basura se junta, “porque es la hora en que se hacen las manifestaciones”. Admitió que esos son los peores días, al igual que cuando llueve. “Caen ramas, y las hojas están más pesadas por el agua. En cambio, en estos días está más limpio y las bolsas de basura no son tan pesadas”, indicó.
La falta de conciencia de los tucumanos que transitan el paseo no termina en la cuestión de la basura. Según Cajal, las perillas de los bebederos (hay cinco) no duran nada. “Las cambiamos y al otro día ya no sirven. Y a los bancos hay que pintarlos muy seguido, porque escriben sobre ellos”, dijo.
El director de Espacios Verdes de la Municipalidad, Ernesto Gallo, dijo que el problema es el impacto de la gran cantidad de gente que concurre a la plaza.
“Hemos repuesto el césped, pero las pisadas de la gente impiden que crezca”, dijo el funcionario. En materia de arbolado, en cambio, considera que el paseo está en muy buenas condiciones.







