18 Julio 2006 Seguir en 
San Petersburgo.- El presidente Vladimir Putin afianzó a Rusia dentro del G8 durante la cumbre que celebró el club de países más poderosos del mundo en San Petersburgo. Putin, que se hizo cargo por primera vez de la presidencia del G8 (Estados Unidos, Gran Bretaña, Japón, Alemania, Canadá, Francia, Italia y Rusia), no sólo estableció que la energía, la educación y la lucha contra las infecciones serán los temas de la cumbre, sino que organizó también los debates ciudadanos, con un "G8 civil" de ONG, una conferencia con 150 líderes religiosos y un "G8 juvenil".
Pero la cumbre no siguió el guión como esperaba el mandatario anfitrión. Por un lado, decenas de manifestantes anti G8 fueron detenidos en San Petersburgo; por otra parte, no recibió de parte del presidente de EE.UU., George W. Bush, el esperado "sí" a la entrada de Rusia en la Organización Mundial del Comercio (OMC). Además, la crisis en Medio Oriente no sólo relegó a un segundo plano los temas que le preocupan a Putin, sino también otros, como Irán o Corea del Norte.
Putin destinó unos U$S 125 millones para la cumbre y otros U$S 375 millones para reformar calles y puentes en San Petersburgo. (DPA)
Pero la cumbre no siguió el guión como esperaba el mandatario anfitrión. Por un lado, decenas de manifestantes anti G8 fueron detenidos en San Petersburgo; por otra parte, no recibió de parte del presidente de EE.UU., George W. Bush, el esperado "sí" a la entrada de Rusia en la Organización Mundial del Comercio (OMC). Además, la crisis en Medio Oriente no sólo relegó a un segundo plano los temas que le preocupan a Putin, sino también otros, como Irán o Corea del Norte.
Putin destinó unos U$S 125 millones para la cumbre y otros U$S 375 millones para reformar calles y puentes en San Petersburgo. (DPA)







