05 Septiembre 2002 Seguir en 
Diez docentes y el chofer de la combi en la que viajaban se salvaron milagrosamente de un espectacular vuelco causado por el reventón que sufrió una rueda. El accidente se produjo ayer a las 7.45, en el kilómetro 41 de la ruta 304, cerca de la localidad de La Cruz, en La Ramada.
"Yo iba sentada al lado del conductor; de repente vi que empezó a volantear y la combi empezó a dar vueltas por el aire y quedó de costado. Como iba despierta, manoteé y me agarré mientras me cubría la cara; pero otras iban dormidas y se golpearon más", relató Norma Cuenca, maestra jardinera de la escuela de El Tajamar, quien sufrió varios golpes, pero ninguno de gravedad. Miriam Arroyo, de la escuela de Villa Benjamín Aráoz, iba semidormida. "Sentí el reventón y vi que el chofer no podía controlar la combi y, de pronto, me encontré tirada en el pasto. Se ve que, en los sacudones, me despidió", dijo la docente, que sufrió algunos raspones y golpes.
Puertas trabadas
Seis docentes tuvieron que ser hospitalizados, aunque sólo tres quedaron internados. Sin embargo, no hubo ningún caso grave. Las que en mejores condiciones estaban, junto con el chofer Fernando Ibáñez, socorrieron a las demás personas accidentadas. "Tratamos de abrir las puertas pero estaban trabadas. Al final salieron de a uno por adelante porque el parabrisas estaba roto", comentó Arroyo. El esposo de la mujer, Miguel Valle, también viajaba allí porque es maestro de la misma escuela y tuvo que ser hospitalizado aunque no sufrió heridas serias.
Rosa Rodríguez de Aranda, directora de la escuela de Aguas Blancas; Lucía Argañaraz de Artero, y Viviana Jiménez son las que peor la sacaron, pero tampoco ellas estaban en peligro. El esposo de Rodríguez de Aranda, Rubén Aranda, comentó que ella sufrió el hundimiento de dos vértebras y que, en su caso, actuó la mala suerte. "Ella va los lunes a la escuela y vuelve los viernes; pero vino a la capital a cobrar los $45 que le dan para el comedor, y por eso estaba volviendo", contó el hombre.
Rodríguez de Aranda trabaja sola con los únicos 10 alumnos de la escuela, y a pesar de cobrar jornada simple se queda toda la semana. Las otras personas que fueron atendidas en el Centro de Salud son Hilda de González y Margarita Corro.
"Yo iba sentada al lado del conductor; de repente vi que empezó a volantear y la combi empezó a dar vueltas por el aire y quedó de costado. Como iba despierta, manoteé y me agarré mientras me cubría la cara; pero otras iban dormidas y se golpearon más", relató Norma Cuenca, maestra jardinera de la escuela de El Tajamar, quien sufrió varios golpes, pero ninguno de gravedad. Miriam Arroyo, de la escuela de Villa Benjamín Aráoz, iba semidormida. "Sentí el reventón y vi que el chofer no podía controlar la combi y, de pronto, me encontré tirada en el pasto. Se ve que, en los sacudones, me despidió", dijo la docente, que sufrió algunos raspones y golpes.
Puertas trabadas
Seis docentes tuvieron que ser hospitalizados, aunque sólo tres quedaron internados. Sin embargo, no hubo ningún caso grave. Las que en mejores condiciones estaban, junto con el chofer Fernando Ibáñez, socorrieron a las demás personas accidentadas. "Tratamos de abrir las puertas pero estaban trabadas. Al final salieron de a uno por adelante porque el parabrisas estaba roto", comentó Arroyo. El esposo de la mujer, Miguel Valle, también viajaba allí porque es maestro de la misma escuela y tuvo que ser hospitalizado aunque no sufrió heridas serias.
Rosa Rodríguez de Aranda, directora de la escuela de Aguas Blancas; Lucía Argañaraz de Artero, y Viviana Jiménez son las que peor la sacaron, pero tampoco ellas estaban en peligro. El esposo de Rodríguez de Aranda, Rubén Aranda, comentó que ella sufrió el hundimiento de dos vértebras y que, en su caso, actuó la mala suerte. "Ella va los lunes a la escuela y vuelve los viernes; pero vino a la capital a cobrar los $45 que le dan para el comedor, y por eso estaba volviendo", contó el hombre.
Rodríguez de Aranda trabaja sola con los únicos 10 alumnos de la escuela, y a pesar de cobrar jornada simple se queda toda la semana. Las otras personas que fueron atendidas en el Centro de Salud son Hilda de González y Margarita Corro.







