05 Septiembre 2002 Seguir en 
CONCEPCION.- Las nueve acusaciones por homicidio, violación, tentativa de violación, robo y hurto que acumuló en los últimos meses Angel Eduardo Díaz merituarían una condena a prisión perpetua. Así opinó la fiscal Eva Frías de Ruiz, tras confirmar que el ex presidiario había confesado el crimen de Carolina Barraza y otras violaciones y tentativas de violaciones en el sur tucumano. "Los parientes de las víctimas y toda la sociedad deben quedarse tranquilos ya que es probable que Díaz reciba una condena rigurosa, ajustada a los delitos que cometió", dijo.
Aclaró que por ahora no está en condiciones de solicitar la prisión preventiva para el acusado en virtud a que faltan los resultados de las pericias de laboratorio. "Hay cabellos que hallamos en el cuerpo de la víctima y se están cotejando con los de Díaz. También se tiene que confirmar la violación ya que, aunque él lo niega, hay en principio un estudio que indica lo contrario", dijo. Pero dijo que recién mañana contará con esos estudios.
La labor investigativa
A las acusaciones que ya carga Díaz se podría incorporar otra agresión y tentativa de violación de la que resultó víctima una señora de Arcadia, en abril. La fiscal tuvo palabras de elogios a la tarea de investigación, que llevó al esclarecimiento de los ataques de Díaz, desplegada por los efectivos de la Brigada Oeste a cargo del subcomisario Antonio Quinteros y del comisario mayor Miguel Angel Chuchuy Linares. "Este hecho reivindica a la Policía y a la Justicia que, en medio de mucha pobreza y limitaciones, trabajan para brindar seguridad a la población", sostuvo.
Frías de Ruiz reveló que Díaz había confesado el crimen de Carolina y los otros delitos tras un minucioso trabajo de inteligencia realizado con la Policía. "Se mostró frío, pero dijo estar arrepentido de lo que hizo. Favoreció su confesión el hecho de que, según dijo, andaba atribulado por el homicidio" añadió.
El ex presidiario atacó a Carolina con un facón de 50 centímetros de largo que había robado en Villa Quinteros. "Le atravesó el pulmón y esa lesión le provocó a la víctima la muerte en 15 minutos. Luego el homicida huyó con un rompeviento y un reloj. Todos esos elementos ya los secuestramos", dijo la fiscal.
¿Se podría haber determinado la peligrosidad de Díaz antes de que salga en libertad?, se le preguntó. Frías de Ruiz confesó que las carencias presupuestarias habían llevado a suprimir los estudios psíquicos que se les realizan a los presidiarios antes de recobrar la libertad. "De ahí que actualmente se desconoce en las condiciones que cada uno sale a la calle", finalizó. (C)
Sensación de poder
Las razones que llevan a un hombre -aun a uno ligado desde temprana edad al delito- a cometer actos como una violación o un homicidio, y después a contarlos con frialdad, son inimaginables.
El perfil psicológico de quien realiza estos actos está ligado a la violencia, a la privación, a la impotencia y a la incapacidad de establecer relaciones "civilizadas" con las mujeres. "Una persona que ha sido sometida a la violencia y a la privación puede considerar como una expresión de poder el someter al otro", indicó el psicoanalista Osvaldo Aiziczon.
El profesional señaló que, de los pocos datos que se conocen de Angel Díaz (no conoció a su madre, se llevó siempre mal con su padre, estuvo tres veces en la cárcel por robo), se pueden elaborar algunas hipótesis. "La función de la madre es socializar los impulsos agresivos", explicó.
"Para él, el contacto con la mujer es bestial. En muchos casos, los violadores han sido a su vez violados. También puede haber una homosexualidad reprimida, y el sometimiento a la mujer es una forma de probar su hombría", aventuró Aiziczon. "El violador siente un placer sádico (une agresividad con sexo, disfruta del dolor) y adquiere una sensación de poder al someter a su víctima. Llega a ejercer la mayor forma de poder que puede concebirse, que es quitar la vida. En ese momento, la posesión es completa", agregó. Díaz contó que, después de matar a Carolina Barraza se quedó contemplando "su obra", y que se arrepiente de lo que hizo.
"Probablemente ahora sienta que la muerta lo mira a él", comentó Aiziczon. "Dice que tiene remordimientos y se comporta con aparente frialdad; pero en otro estado de conciencia, cuando está bajo una gran excitación, no domina sus impulsos", agregó. "Con su confesión detallada tuvo sus 15 minutos de fama", dijo.
Aclaró que por ahora no está en condiciones de solicitar la prisión preventiva para el acusado en virtud a que faltan los resultados de las pericias de laboratorio. "Hay cabellos que hallamos en el cuerpo de la víctima y se están cotejando con los de Díaz. También se tiene que confirmar la violación ya que, aunque él lo niega, hay en principio un estudio que indica lo contrario", dijo. Pero dijo que recién mañana contará con esos estudios.
La labor investigativa
A las acusaciones que ya carga Díaz se podría incorporar otra agresión y tentativa de violación de la que resultó víctima una señora de Arcadia, en abril. La fiscal tuvo palabras de elogios a la tarea de investigación, que llevó al esclarecimiento de los ataques de Díaz, desplegada por los efectivos de la Brigada Oeste a cargo del subcomisario Antonio Quinteros y del comisario mayor Miguel Angel Chuchuy Linares. "Este hecho reivindica a la Policía y a la Justicia que, en medio de mucha pobreza y limitaciones, trabajan para brindar seguridad a la población", sostuvo.
Frías de Ruiz reveló que Díaz había confesado el crimen de Carolina y los otros delitos tras un minucioso trabajo de inteligencia realizado con la Policía. "Se mostró frío, pero dijo estar arrepentido de lo que hizo. Favoreció su confesión el hecho de que, según dijo, andaba atribulado por el homicidio" añadió.
El ex presidiario atacó a Carolina con un facón de 50 centímetros de largo que había robado en Villa Quinteros. "Le atravesó el pulmón y esa lesión le provocó a la víctima la muerte en 15 minutos. Luego el homicida huyó con un rompeviento y un reloj. Todos esos elementos ya los secuestramos", dijo la fiscal.
¿Se podría haber determinado la peligrosidad de Díaz antes de que salga en libertad?, se le preguntó. Frías de Ruiz confesó que las carencias presupuestarias habían llevado a suprimir los estudios psíquicos que se les realizan a los presidiarios antes de recobrar la libertad. "De ahí que actualmente se desconoce en las condiciones que cada uno sale a la calle", finalizó. (C)
Sensación de poder
Las razones que llevan a un hombre -aun a uno ligado desde temprana edad al delito- a cometer actos como una violación o un homicidio, y después a contarlos con frialdad, son inimaginables.
El perfil psicológico de quien realiza estos actos está ligado a la violencia, a la privación, a la impotencia y a la incapacidad de establecer relaciones "civilizadas" con las mujeres. "Una persona que ha sido sometida a la violencia y a la privación puede considerar como una expresión de poder el someter al otro", indicó el psicoanalista Osvaldo Aiziczon.
El profesional señaló que, de los pocos datos que se conocen de Angel Díaz (no conoció a su madre, se llevó siempre mal con su padre, estuvo tres veces en la cárcel por robo), se pueden elaborar algunas hipótesis. "La función de la madre es socializar los impulsos agresivos", explicó.
"Para él, el contacto con la mujer es bestial. En muchos casos, los violadores han sido a su vez violados. También puede haber una homosexualidad reprimida, y el sometimiento a la mujer es una forma de probar su hombría", aventuró Aiziczon. "El violador siente un placer sádico (une agresividad con sexo, disfruta del dolor) y adquiere una sensación de poder al someter a su víctima. Llega a ejercer la mayor forma de poder que puede concebirse, que es quitar la vida. En ese momento, la posesión es completa", agregó. Díaz contó que, después de matar a Carolina Barraza se quedó contemplando "su obra", y que se arrepiente de lo que hizo.
"Probablemente ahora sienta que la muerta lo mira a él", comentó Aiziczon. "Dice que tiene remordimientos y se comporta con aparente frialdad; pero en otro estado de conciencia, cuando está bajo una gran excitación, no domina sus impulsos", agregó. "Con su confesión detallada tuvo sus 15 minutos de fama", dijo.







