No habrá olvido ni perdón para Díaz

Los padres de Carolina exigen que la Justicia actúe con todo el rigor sobre el confeso ex presidiario. Los vecinos de Río Seco están más tranquilos.

CONMOVIDOS. Nélida Bravo y Francisco Barraza se enteraron de la confesión de Díaz por LA GACETA.
CONMOVIDOS. Nélida Bravo y Francisco Barraza se enteraron de la confesión de Díaz por LA GACETA.
05 Septiembre 2002
CONCEPCION.- En los ánimos de doña Nélida Bravo no hay espacio para el perdón. Es que para la madre de Carolina del Valle Barraza, la joven asesinada por el confeso ex presidiario Angel Eduardo Díaz, el dolor no tiene límites. "Es un asesino que no tiene conciencia de nada; no lo voy a perdonar nunca, así se esté muriendo; nunca", sostuvo.
Ayer se enteró por LA GACETA de la confesión hecha por el atacante de su hija y sintió un poco de tranquilidad. Pero para ella es un paso más en la lucha por la justicia que reclama. "Es un irrecuperable que tiene que pudrirse en la cárcel. No quiero que haya otra Carolina. Lo que hizo merece la peor de las condenas. Me quitó a mi hija y dejó a toda una familia destrozada. Los jueces tienen que actuar con todo el rigor", afirmó doña Nélida.
La mujer no cree que Díaz se haya arrepentido por la muerte cometida. "Qué le puede pesar el crimen si es un tipo acostumbrado a la violencia, a la mala vida", remarcó. Don Francisco Barraza, el padre de Carolina, lanzó inmediatamente una severa advertencia: "si sale algún día en libertad, yo mismo lo voy a buscar por cielo y tierra; así que lo mejor, es que viva encerrado", dijo. "Yo confío ahora en la promesa de la fiscal Eva Frías de Ruiz de que ese tipo no saldrá nunca más en libertad", añadió. El hombre reconoció la labor que desplegó la Brigada de Investigaciones de la Regional Oeste y que terminó con el esclarecimiento del homicidio de su hija. También mencionó a la fiscal Frías de Ruiz. "Trabajaron mucho y con todos estoy muy agradecido", dijo. Don Francisco comentó que en Tribunales se encontró con Díaz cuando lo llevaban tapado con una campera. "No sabía que se trataba de él; después me lo dijeron. De lo contrario, no iba a respetar a la Policía y seguro que lo tiraba al suelo", indicó.

Inapelable sentencia
Don Francisco insistió en plantear su temor respecto de que Díaz en pocos años recupere su libertad o de que se lo declare loco y no vaya a la cárcel. "Todo es posible y por eso yo sostengo que el que mata, tiene que ser matado", sostuvo.
El hombre confesó que lo martiriza pensar que no estuvo al lado de su hija en el momento crucial en que fue atacada y asesinada. "Si yo aparecía ahí, las cosas hubieran sido distintas. Estoy seguro de que en su agonía Carolina nos llamó a nosotros", dijo. "Ahora no hay caso; pero no me queda duda de que mi hija no lo dejará en paz a ese desgraciado. Desde un principio sabía que lo iba a hacer confesar, y eso sucedió", agregó. Doña Nélida, a su vez, comentó que le gustaría saber exactamente en qué lugar fue muerta Carolina "para ponerle una crucecita y prenderle una vela por lo menos", dijo.
En Iltico los vecinos recuperaron la tranquilidad perdida tras conocer la confesión que había hecho Díaz. Ahora esperan, al igual que los Barraza, que el ex presidiario nunca más vea la calle. "Costará mucho olvidar lo sucedido con Carolina; era una chica buena y muy trabajadora que murió injustamente. Si a ese tipo no lo detenían, nosotros mismos íbamos a salir a hacer justicia", dijo Mario Fernández, uno de los vecinos. (C)

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