El líder de Hezbollah le declaró la guerra a Israel

El gobierno del Estado hebreo amenazó de muerte al líder de la milicia chiíta libanesa, y su ejército bombardeó el cuartel del grupo guerrillero. Las tropas israelíes mantienen bloqueado al Líbano por tierra, aire y mar.

FUEGO A DISCRECION.Una batería del ejército israelí dispara su artillería pesada sobre la frontera sur con el Líbano. REUTER
FUEGO A DISCRECION.Una batería del ejército israelí dispara su artillería pesada sobre la frontera sur con el Líbano. REUTER
15 Julio 2006
Beirut.- El cuartel general de Hezbollah y la periferia sur de Beirut fueron destruidos ayer por un bombardeo israelí, y, tras ese ataque, el jeque libanés Sayyed Hassan Nasrallah, líder de Hezbollah, declaró, en un discurso televisado, la “guerra abierta” al gobierno de Tel Aviv  y prometió bombardear objetivos israelíes.
El primer ministro israelí, Ehud Olmert, autorizó ayer a su ejército a atacar nuevos objetivos vinculados a la milicia chiíta libanesa, que secuestró a dos soldados israelíes hace tres días en la frontera. Poco después, la casa y la oficina de Nasrallah, líder del Hezbollah, directamente amenazado de muerte por Israel, fueron bombardeadas. El emblemático dirigente, sin embargo, sobrevivió al ataque y llamó a los libaneses a resistir. “Ustedes han querido una guerra abierta y la tendrán”, amenazó Nasrallah al pueblo israelí y a su “estúpido gobierno sin experiencia”.
La respuesta de Tel Aviv no se hizo esperar. El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, Mark Regev, dijo que la milicia radical chiíta está empujando a Israel al conflicto, en un “acto abierto y premeditado de guerra contra las defensas israelíes”. Las metas israelíes en el Líbano son idénticas a las de la comunidad internacional -añadió-, que debió haber actuado enérgicamente para el desarme de Hezbollah, según las resoluciones del Consejo de Seguridad de la onu. “Hasta donde sabemos, los tres soldados secuestrados (dos en Líbano y uno en Gaza) están vivos y su estado de salud es aceptable. No puedo decir más”, añadió.
Israel logró aislar completamente al Líbano estableciendo un impresionante bloqueo por tierra, aire y mar y destrozando infraestructuras y bastiones de Hezbollah en todo el país. “Tenemos la intención de seguir atacando esa zona de Beirut”, aseguró el jefe del Estado mayor israelí, general Dan Halutz.
En total, murieron 60 civiles libaneses y 160 fueron heridos en estos ataques, que comenzaron hace tres días en represalia por los secuestros de los militares.
La ofensiva fue criticada por gran parte de la comunidad mundial, sobre todo por líderes europeos, pero bendecida por EEUU, a tal punto que, presionado por Washington, el Consejo de la ONU reunido ayer de urgencia finalmente no pidió un alto el fuego, como lo había requerido el gobierno de Beirut, y sólo dispuso enviar una misión a la región en conflicto.
Según el ministro Olmert, deben darse tres condiciones para que Israel suspenda su ofensiva sobre Líbano: la liberación de los dos soldados secuestrados; el cese de los disparos de cohetes y el desarme de Hezbollah.
Por otro lado, la milicia de Hezbollah mató anoche a una mujer y a su nieto, cuando un misil impactó en su casa en la comunidad de Moshav Meron, al norte de Israel, tras la andanada lanzada por la milicia radical. También causaron daños a una embarcación de la marina israelí, que se encontraba frente a la costa del Líbano.
En tanto, miles de personas manifestaron ayer en Egipto y en Jordania en protesta por los ataques contra Líbano y contra Gaza. En Ammán, los manifestantes pidieron una jihad (guerra santa) y llamaron al gobierno jordano a cortar las relaciones con Israel. En El Cairo salieron a las calles unos 2.000 musulmanes para protestar contra de la ofensiva israelí y a favor de Hezbollah.

El frente palestino
En tanto, el ejército israelí retiró ayer sus tanques del sur de la Franja de Gaza, pese a que la ofensiva destinada a rescatar a un soldado capturado el 25 de junio por la milicia palestina y a poner fin a los disparos de cohetes Al Qassam contra su territorio no tuvo éxito.
Los tanques salieron de las localidades de Deir al Balah y Jan Yunes, donde, según funcionarios palestinos, los blindados y las excavadoras israelíes destrozaron al menos 20 casas y decenas de hectáreas cultivadas, y devastaron granjas. (Reuter-DPA)