05 Septiembre 2002 Seguir en 
La brutal ola de secuestros extorsivos que mantiene en vilo a la provincia de Buenos Aires sólo había tenido repercusión en otras provincias en contados casos, y hasta Tucumán no había llegado. Sin embargo, la experiencia que sufrió un adolescente de 16 años, el martes a la mañana, encendió la luz de alarma. El joven fue secuestrado por cuatro hombres que se equivocaron de víctima. Por esto lo liberaron, no sin antes golpearlo.
Lo siguieron
Marcos Eduardo Belmonte, domiciliado en El Colmenar, había salido caminando de su casa, rumbo a la calle Emilio Castelar al 700, en San Miguel de Tucumán. "El cumplió años y se iba a una unidad móvil del Registro Civil para renovar el documento", relataron a LA GACETA Antonia del Carmen Belmonte y Antonio Belmonte, tía y abuelo del adolescente. Pero mientras caminaba, Marcos advirtió que una camioneta Chevrolet Blazer negra, con vidrios polarizados, se detenía a su lado. Sorpresivamente, tres hombres, con el rostro cubierto con pasamontañas, que utilizaban guantes de látex en las manos y que estaban armados, bajaron y lo obligaron a subir al vehículo. "El no sabía lo que estaba pasando. Imagínese, debe haber sido una experiencia terrible", indicaron los familiares.
Mientras un cuarto hombre manejaba la camioneta, que no tenía chapa patente, los otros le pegaron a Marcos. "Le decían ?vos sos Vargas; ahora te vas a venir con nosotros?, pero él trataba de hacerles entender que no era esa persona. Mientras tanto, más le pegaban y lo tenían agarrado de los pelos para que mirara hacia el techo", dijo su tía.
Los delincuentes no le dijeron nada más, sobre ningún tema. Hasta que advirtieron que en el bolsillo trasero del pantalón llevaba su DNI; cuando lo abrieron, se dieron cuenta de que habían cometido un error. "Este no es", dijeron.
Preparados
El conductor entonces siguió manejando hasta la zona de San Andrés, y lo dejaron en cercanías de la ruta 9, no sin antes amenazarlo con que lo matarían si llegaba a decir algo de lo que había sucedido.
"Gracias a Dios que no le hicieron nada más. Uno ve las cosas que pasan en Buenos Aires y está atemorizado. Pero nosotros somos gente de trabajo, y en nuestra familia nadie anda en nada raro. Fue una equivocación y no sabemos quién es ese tal Vargas", afirmó Antonio Belmonte.
En ese sentido, el jefe de Policía, Luis Valdiviezo, dijo estar en conocimiento del hecho. "Sabemos todo lo que ocurrió porque la madre del adolescente hizo la denuncia", explicó. "La Policía de Tucumán está trabajando desde hace varios meses para estar preparada en caso de que este tipo de ataques se produzca en la provincia. Esperemos que eso no pase, pero en caso de ser así, vamos a saber cómo combatir a los delincuentes", afirmó Valdiviezo.
Lo siguieron
Marcos Eduardo Belmonte, domiciliado en El Colmenar, había salido caminando de su casa, rumbo a la calle Emilio Castelar al 700, en San Miguel de Tucumán. "El cumplió años y se iba a una unidad móvil del Registro Civil para renovar el documento", relataron a LA GACETA Antonia del Carmen Belmonte y Antonio Belmonte, tía y abuelo del adolescente. Pero mientras caminaba, Marcos advirtió que una camioneta Chevrolet Blazer negra, con vidrios polarizados, se detenía a su lado. Sorpresivamente, tres hombres, con el rostro cubierto con pasamontañas, que utilizaban guantes de látex en las manos y que estaban armados, bajaron y lo obligaron a subir al vehículo. "El no sabía lo que estaba pasando. Imagínese, debe haber sido una experiencia terrible", indicaron los familiares.
Mientras un cuarto hombre manejaba la camioneta, que no tenía chapa patente, los otros le pegaron a Marcos. "Le decían ?vos sos Vargas; ahora te vas a venir con nosotros?, pero él trataba de hacerles entender que no era esa persona. Mientras tanto, más le pegaban y lo tenían agarrado de los pelos para que mirara hacia el techo", dijo su tía.
Los delincuentes no le dijeron nada más, sobre ningún tema. Hasta que advirtieron que en el bolsillo trasero del pantalón llevaba su DNI; cuando lo abrieron, se dieron cuenta de que habían cometido un error. "Este no es", dijeron.
Preparados
El conductor entonces siguió manejando hasta la zona de San Andrés, y lo dejaron en cercanías de la ruta 9, no sin antes amenazarlo con que lo matarían si llegaba a decir algo de lo que había sucedido.
"Gracias a Dios que no le hicieron nada más. Uno ve las cosas que pasan en Buenos Aires y está atemorizado. Pero nosotros somos gente de trabajo, y en nuestra familia nadie anda en nada raro. Fue una equivocación y no sabemos quién es ese tal Vargas", afirmó Antonio Belmonte.
En ese sentido, el jefe de Policía, Luis Valdiviezo, dijo estar en conocimiento del hecho. "Sabemos todo lo que ocurrió porque la madre del adolescente hizo la denuncia", explicó. "La Policía de Tucumán está trabajando desde hace varios meses para estar preparada en caso de que este tipo de ataques se produzca en la provincia. Esperemos que eso no pase, pero en caso de ser así, vamos a saber cómo combatir a los delincuentes", afirmó Valdiviezo.







