04 Septiembre 2002 Seguir en 
Su tranquilidad absoluta se contrapone con la furia con la que ataca a sus víctimas. Durante más de dos horas de charla, Angel Eduardo Díaz no se inmutó. Ni siquiera cuando relató pormenorizadamente la forma en la que asesinó a Carolina del Valle Barraza. "Ya no daba más. No podía dormir, por eso me decidí y confesé todo lo que hice. No es bueno, pero ya está hecho", afirmó mientras tomaba un café.
Durante cuatro meses, la figura de Díaz se convirtió en una pesadilla para los habitantes de Concepción, de Monteros y de Río Seco. Los continuos intentos de abuso contra mujeres en caminos vecinales obligaron a los vecinos a salir a buscar al depravado, armados con palos y machetes, dispuestos a hacer justicia por mano propia. El crimen de la joven Barraza, ocurrido el 20 de agosto pasado en Iltico, Concepción, no hizo más que acrecentar el temor hasta límites insospechados. Varios zafreros fueron atacados por vecinos, al ser confundidos con el psicópata.
Una vida en problemas
El 23 de agosto, Díaz fue detenido de la forma más inverosímil. "Estaba tan cansado y tan borracho que me quedé dormido en un cañaveral, con las cosas que había robado en una escuela", relató ante LA GACETA.
Díaz afirmó que siempre tuvo una vida dura. "No conozco a mi mamá, y con mi papá siempre peleamos. Desde chico siempre robé cosas para tener plata", dijo. Su vida lo llevó varias veces ante la Policía, y en tres oportunidades estuvo en la cárcel, la primera vez cuando tenía 18 años. En marzo pasado terminó una condena por robos reiterados y volvió a la calle.
Desde entonces protagonizó un raid que quedará en los anales de las crónicas policiales. Hasta el día en que lo detuvieron, atacó a por lo menos siete mujeres, pretendiendo violarlas. Con una lo logró, y a otra la asesinó. "No sé por qué hice todo esto", afirmó. El primer ataque ocurrió, según él, en mayo pasado. "Iba en la bicicleta y la vi venir, también en bicicleta. Entonces me le crucé, la agarré de los pelos y la metí en un monte. Ella empezó a gritar y a pegarme, y yo le pegué con el machete. No sé qué me pasó, pero vi el rojo de la sangre y me volví loco. Después, cada vez que agarraba a alguna me pasaba lo mismo. Cuanto más se resistían, más violento me ponía. Siempre estaba borracho", aseguró. Díaz afirmó que él siempre respetó a las mujeres. "Tengo hermanas y sobrinas, a las que amo con toda mi alma. Sería capaz de matar por ellas. No sé qué van a pensar de mí ahora", dijo. "En mi barrio -en Villa Quinteros- me cuido, porque todo el mundo sabe que soy ladrón. Es más, soy un defensor de las cosas de los vecinos".
El acusado está seguro de que pasará varios años en la cárcel. "No sirve de nada que yo pida perdón. Además, si le hubieran hecho algo así a mis hijas, yo no perdonaría a nadie. Me arrepiento, pero ahora ya es lo mismo", opinó, mientras prendía un cigarrillo. "No sé por qué, pero en los últimos días pensé que me iba a morir; antes quiero conocer a mi mamá, que está en Mendoza. Ahora, de noche, veo la cara de la chica que maté y me pongo loco", dijo, mirando a la pared. "Me va a seguir a todos lados, siempre".
Se suman las acusaciones en su contra
CONCEPCION.- El ex presidiario Angel Díaz habría intentado violar a una mujer a mediados de abril, dos meses después de haber quedado en libertad. Es lo que se desprende ahora de una nueva acusación que formuló en su contra Paola Vargas, una señora de Arcadia que también fue atacada con un machete a pocos metros de su casa.
En una ronda de reconocimiento, la mujer señaló a Díaz como el presunto hombre que la sorprendió cuando iba a pie por un camino vecinal. "Era muy parecido al agresor, pero no lo pude asegurar porque yo estaba sin anteojos y lo exhibieron junto a otros hombres a varios metros.
Además, tuve que mirarlo por un orificio de una pared", afirmó la mujer. "El tipo apareció de unos matorrales y me atacó con un machete. Me hirió en la cara, en las manos y me golpeó. Yo grité y él, como estaba muy nervioso, desapareció", relató Vargas.
Datos coincidentes
Las descripciones que la víctima hizo de los rasgos de su atacante coinciden con los de Díaz. De confirmarse la participación del ex presidiario en este caso, serían cinco las mujeres que lograron sobrevivir a los ataques del delincuente. No tuvo igual suerte Carolina Barraza.
El psicópata había permanecido preso en la cárcel de Villa Urquiza hasta febrero último. Estuvo condenado por robo y, merced a una orden judicial, salió con libertad condicional.
Primero estuvo en la Unidad de Encausados de Concepción, pero al haber tenido serios problemas con otros internos -le dio una puñalada a uno de ellos- fue trasladado a la capital.
En abril, Díaz no sólo habría atacado a la señora Vargas, sino también -ya fue reconocido- a Patricia Valdiviezo, de Villa Quinteros. Esta última mujer sostiene que cuando fue agredida, la Policía ya tenía sospechas de que el autor podía ser el ex presidiario.
"No se lo pudo detener. Decían que era muy escurridizo y que andaba de escondite en escondite. Si lo hubieran apresado, se habrían evitado los otros hechos", sostuvo Patricia. "En mi caso, la Policía no le dio mucha importancia a la agresión. Incluso, cuando la semana pasada concurrí a tribunales a reconocer al delincuente, mi causa no había ingresado aún a la fiscalía", afirmó Vargas. (C)
Durante cuatro meses, la figura de Díaz se convirtió en una pesadilla para los habitantes de Concepción, de Monteros y de Río Seco. Los continuos intentos de abuso contra mujeres en caminos vecinales obligaron a los vecinos a salir a buscar al depravado, armados con palos y machetes, dispuestos a hacer justicia por mano propia. El crimen de la joven Barraza, ocurrido el 20 de agosto pasado en Iltico, Concepción, no hizo más que acrecentar el temor hasta límites insospechados. Varios zafreros fueron atacados por vecinos, al ser confundidos con el psicópata.
Una vida en problemas
El 23 de agosto, Díaz fue detenido de la forma más inverosímil. "Estaba tan cansado y tan borracho que me quedé dormido en un cañaveral, con las cosas que había robado en una escuela", relató ante LA GACETA.
Díaz afirmó que siempre tuvo una vida dura. "No conozco a mi mamá, y con mi papá siempre peleamos. Desde chico siempre robé cosas para tener plata", dijo. Su vida lo llevó varias veces ante la Policía, y en tres oportunidades estuvo en la cárcel, la primera vez cuando tenía 18 años. En marzo pasado terminó una condena por robos reiterados y volvió a la calle.
Desde entonces protagonizó un raid que quedará en los anales de las crónicas policiales. Hasta el día en que lo detuvieron, atacó a por lo menos siete mujeres, pretendiendo violarlas. Con una lo logró, y a otra la asesinó. "No sé por qué hice todo esto", afirmó. El primer ataque ocurrió, según él, en mayo pasado. "Iba en la bicicleta y la vi venir, también en bicicleta. Entonces me le crucé, la agarré de los pelos y la metí en un monte. Ella empezó a gritar y a pegarme, y yo le pegué con el machete. No sé qué me pasó, pero vi el rojo de la sangre y me volví loco. Después, cada vez que agarraba a alguna me pasaba lo mismo. Cuanto más se resistían, más violento me ponía. Siempre estaba borracho", aseguró. Díaz afirmó que él siempre respetó a las mujeres. "Tengo hermanas y sobrinas, a las que amo con toda mi alma. Sería capaz de matar por ellas. No sé qué van a pensar de mí ahora", dijo. "En mi barrio -en Villa Quinteros- me cuido, porque todo el mundo sabe que soy ladrón. Es más, soy un defensor de las cosas de los vecinos".
El acusado está seguro de que pasará varios años en la cárcel. "No sirve de nada que yo pida perdón. Además, si le hubieran hecho algo así a mis hijas, yo no perdonaría a nadie. Me arrepiento, pero ahora ya es lo mismo", opinó, mientras prendía un cigarrillo. "No sé por qué, pero en los últimos días pensé que me iba a morir; antes quiero conocer a mi mamá, que está en Mendoza. Ahora, de noche, veo la cara de la chica que maté y me pongo loco", dijo, mirando a la pared. "Me va a seguir a todos lados, siempre".
Se suman las acusaciones en su contra
CONCEPCION.- El ex presidiario Angel Díaz habría intentado violar a una mujer a mediados de abril, dos meses después de haber quedado en libertad. Es lo que se desprende ahora de una nueva acusación que formuló en su contra Paola Vargas, una señora de Arcadia que también fue atacada con un machete a pocos metros de su casa.
En una ronda de reconocimiento, la mujer señaló a Díaz como el presunto hombre que la sorprendió cuando iba a pie por un camino vecinal. "Era muy parecido al agresor, pero no lo pude asegurar porque yo estaba sin anteojos y lo exhibieron junto a otros hombres a varios metros.
Además, tuve que mirarlo por un orificio de una pared", afirmó la mujer. "El tipo apareció de unos matorrales y me atacó con un machete. Me hirió en la cara, en las manos y me golpeó. Yo grité y él, como estaba muy nervioso, desapareció", relató Vargas.
Datos coincidentes
Las descripciones que la víctima hizo de los rasgos de su atacante coinciden con los de Díaz. De confirmarse la participación del ex presidiario en este caso, serían cinco las mujeres que lograron sobrevivir a los ataques del delincuente. No tuvo igual suerte Carolina Barraza.
El psicópata había permanecido preso en la cárcel de Villa Urquiza hasta febrero último. Estuvo condenado por robo y, merced a una orden judicial, salió con libertad condicional.
Primero estuvo en la Unidad de Encausados de Concepción, pero al haber tenido serios problemas con otros internos -le dio una puñalada a uno de ellos- fue trasladado a la capital.
En abril, Díaz no sólo habría atacado a la señora Vargas, sino también -ya fue reconocido- a Patricia Valdiviezo, de Villa Quinteros. Esta última mujer sostiene que cuando fue agredida, la Policía ya tenía sospechas de que el autor podía ser el ex presidiario.
"No se lo pudo detener. Decían que era muy escurridizo y que andaba de escondite en escondite. Si lo hubieran apresado, se habrían evitado los otros hechos", sostuvo Patricia. "En mi caso, la Policía no le dio mucha importancia a la agresión. Incluso, cuando la semana pasada concurrí a tribunales a reconocer al delincuente, mi causa no había ingresado aún a la fiscalía", afirmó Vargas. (C)







