Los amigos y enemigos del poder, en un libreto que mira a 2007
Análisis. Por Carlos Abrehu - Secretario General de Redacción.
10 Julio 2006 Seguir en 
Un discurso de tono electoralista impregnó el acto por la celebración patria. Néstor Kirchner vino a defender lo que hizo desde el 25 de mayo de 2003 y a reafirmar su propuesta de alianza para 2007, con destrucción de las identidades partidarias hostiles a su gobierno. El llamado a la unidad nacional formulado con frases altisonantes no tiene otro sentido que uniformar las voluntades políticas bajo un mando férreamente centralizado, que es el del Presidente. La palabra de Kirchner combinó alusiones continuas a los enemigos pasados y presentes, con consejos paternales al gobernador José Alperovich. Blanqueó, de este modo, el apoyo a uno de sus incondicionales en la política nacional. Debió, sin embargo, incluir a Fernando Juri entre los reconocimientos públicos, cuando la barra del vicegobernador le reclamó la omisión desde la plaza Independencia. La puja palaciega estalló delante del palco. Con todo, Kirchner se aferró al libreto con que llegó a Tucumán, que incluía distancia con el periodismo y contacto cero con la Iglesia. Recortó, entonces, su mirada a las parcelas de la realidad que quería ver en Tucumán. Se fue de la plaza sin magullones.
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