LOS ANGELES.- Prominentes directores de Hollywood fueron demandados por una cadena de videos de películas "limpias" en las que se borran las escenas de sexo, drogas o palabrotas, según una nota que publica el portal de Internet Noticine.com.
Robert Redford, Steven Spielberg, Martin Scorsese, Robert Altman y Sydney Pollack forman parte de esos 16 cineastas acusados por la firma de videos CleanFlicks. En su demanda, la empresa alude al derecho que -según ellos- le da la Primera Enmienda de la Constitución para editar videos para uso privado.
Su negocio consiste en brindar en sus video-clubs las mismas películas que en el resto del país, pero libres de todo lo que sea "pernicioso".
Clean Flicks, contra la que los directores pensaban también ejercer acciones legales para preservar sus derechos de autor, quiere luchar por el suyo propio para cortar escenas que ellos consideran indeseables para ellos o para sus hijos.
Clean Flicks aplica un sistema especial de software que les permite eliminar el material racista, violento y ofensivo de las películas en video y en DVD. En las versiones que se obtienen en sus tiendas, "Titanic" se hunde en las profundidades del océano sin que Leonardo DiCaprio dibuje desnuda a Kate Winselt; en el drama bélico de Steven Spielberg "Salven al soldado Ryan", los marines mueren en una secuencia con mucha menos sangre y sin miembros amputados como en el original.
Una organización de cineastas se encuentra analizando los pasos legales para parar la censura. "Es como si alguien arrancara hojas de un libro, dejara el nombre del autor, y después lo vendiera; ¿a quién se le ocurriría hacer eso?" protestaba Steven Soderbergh. El final de esta batalla ocurrirá sin dudas en una sala de tribunal. (Especial)
Robert Redford, Steven Spielberg, Martin Scorsese, Robert Altman y Sydney Pollack forman parte de esos 16 cineastas acusados por la firma de videos CleanFlicks. En su demanda, la empresa alude al derecho que -según ellos- le da la Primera Enmienda de la Constitución para editar videos para uso privado.
Su negocio consiste en brindar en sus video-clubs las mismas películas que en el resto del país, pero libres de todo lo que sea "pernicioso".
Clean Flicks, contra la que los directores pensaban también ejercer acciones legales para preservar sus derechos de autor, quiere luchar por el suyo propio para cortar escenas que ellos consideran indeseables para ellos o para sus hijos.
Clean Flicks aplica un sistema especial de software que les permite eliminar el material racista, violento y ofensivo de las películas en video y en DVD. En las versiones que se obtienen en sus tiendas, "Titanic" se hunde en las profundidades del océano sin que Leonardo DiCaprio dibuje desnuda a Kate Winselt; en el drama bélico de Steven Spielberg "Salven al soldado Ryan", los marines mueren en una secuencia con mucha menos sangre y sin miembros amputados como en el original.
Una organización de cineastas se encuentra analizando los pasos legales para parar la censura. "Es como si alguien arrancara hojas de un libro, dejara el nombre del autor, y después lo vendiera; ¿a quién se le ocurriría hacer eso?" protestaba Steven Soderbergh. El final de esta batalla ocurrirá sin dudas en una sala de tribunal. (Especial)







