Una joven falleció en un impresionante choque

En los últimos minutos del lunes, dos automóviles y un ómnibus se vieron envueltos en el accidente que, además, dejó varios heridos. El hecho ocurrió en calle Perú al 1.000.

EL COLECTIVO DE LA LINEA 100. LA GACETA/ HECTOR PERALTA
EL COLECTIVO DE LA LINEA 100. LA GACETA/ HECTOR PERALTA
05 Julio 2006
Sólo los susurros de los policías que realizaban las pericias y el llanto ahogado de los familiares quebraban el silencio estremecedor. La muerte de una joven en un impresionante accidente ocurrido en los últimos minutos del lunes conmovió a los vecinos de Yerba Buena, que no salían del estupor por lo sucedido. Además, otras siete personas resultaron heridas en la tragedia, sucedida en calle Perú al 1.000, en la intersección con Venezuela.
Eran las 23.50 cuando María Graciela Palacios, de 22 años, domiciliada en calle Rojas Paz al 200, en Yerba Buena, conducía un Peugeot 504 azul, hacia el este, por Perú. Junto a ella iban sus amigos María Carla Torre Vega, de 26 años, domiciliada en El Salvador al 1.600, Carlos Germán Abascal, de 24, de San Miguel de Tucumán y Leandro José Calvo, de 28, de Los Ceibos 98 en Yerba Buena. Todos habían estado en la fiesta de cumpleaños del hermano de María Graciela, Gustavo. En sentido contrario, Ramón Rosa Ruiz, de 45 años, conducía el interno 20 de la línea 100, en el que llevaba a varios pasajeros. Según dijeron algunos testigos a la Policía -y esto fue ratificado por Ruiz- cuando el ómnibus llegó a la esquina de Venezuela, apareció de improviso, hacia el sur, un Volkswagen Gol que era conducido por Ramón Hugo Gani Lobo, de 22 años, domiciliado en esa calle al 700. El colectivo primero chocó la parte delantera del Gol, que estaba doblando hacia el este por Perú, y luego, descontrolado, se fue hacia el otro carril, e impactó de frente contra el auto de Palacios.
Los vecinos de la cuadra salieron espantados de sus casas cuando escucharon una explosión, sin saber qué había sucedido. “Cuando vi el auto, no podía creer cómo había quedado. Pensé que no se había salvado nadie”, aseguró José Luis Romano. El Peugeot fue arrastrado al menos 20 metros por el ómnibus, que literalmente le pasó por encima, del lado de la conductora, y se detuvo contra un árbol.
Los mismos vecinos, mientras algunos llamaban a los centros asistenciales y a la Policía para que envíen ambulancias, sacaron del interior del vehículo a los cuatro jóvenes. La tarea se dificultó en el caso de Palacios, a quien conocían como “Beby”, ya que los hierros la habían atrapado en el interior del vehículo. Antes de que llegaran las ambulancias (debieron enviarlas desde San Miguel de Tucumán), la joven estudiante había fallecido. Sus tres amigos fueron derivados al hospital Padilla, donde anoche quedaba únicamente Calvo, que había sufrido fracturas y traumatismos múltiples y se encontraba en estado delicado. Además, Gani Lobo, Ruiz y el pasajero Damián Scandaliari, de 18 años, también resultaron golpeados.
La llegada de los familiares de Palacios fue dramática. No podían entender lo que había sucedido. Sus padres y su hermano se abrazaban junto al cuerpo de la joven, mientras eran abrazados por otros familiares y amigos.
Diego Lezana, otro vecino de la zona, advirtió que todos sabían que en cualquier momento iba a ocurrir una tragedia sobre calle Perú. “La usan como pista de carreras. No sacan el pie del acelerador ni en las esquinas. La municipalidad debería hacer algo, porque todos corremos peligro”, dijo.
Cuando retiraron el cuerpo, todos abandonaron el lugar del accidente. Sólo quedaron los tres vehículos y decenas de autopartes diseminadas a lo largo de la cuadra.