15 Junio 2006 Seguir en 
“Los convencionales no recibimos órdenes; decir eso es desconocer y menoscabar el estudio que desde hace meses veníamos haciendo. Hemos trabajado a conciencia, convencidos de lo que votábamos y procurando que el trabajo que realizábamos fuese el mejor para todos aquellos quienes nos eligieron con su voto”, sostuvo Daniel Heredia (PJ).
El reformador refutó así a Edmundo Romano y a Julio César Barrera, que dijeron que los representantes del oficialismo no tuvieron libertad ni discernimiento para definir el contenido del texto por las instrucciones que recibían del Poder Ejecutivo.
Heredia calificó de fuera de lugar los planteos de los dirigentes pidiendo la nulidad de lo actuado por la Asamblea. “Ahora vienen a denunciar que el doble rol de legisladores y convencionales es inaceptable, pero no hay ningún impedimento. Las críticas son buenas cuando son constructivas”, aseveró.
El convencional negó que la Constitución haya estado redactada antes de las deliberaciones. Admitió que el gobernador José Alperovich tenía interés en el nuevo texto, pero lo justificó en la aspiración de que se plasmen los derechos y garantías que la anterior Carta Magna omitió.
“Esta Constitución tiene aciertos y errores; es prudente dejar que hable por sí misma. La realidad y el tiempo van a demostrar sus virtudes y sus defectos, los que serán subsanados”, dijo.
El reformador refutó así a Edmundo Romano y a Julio César Barrera, que dijeron que los representantes del oficialismo no tuvieron libertad ni discernimiento para definir el contenido del texto por las instrucciones que recibían del Poder Ejecutivo.
Heredia calificó de fuera de lugar los planteos de los dirigentes pidiendo la nulidad de lo actuado por la Asamblea. “Ahora vienen a denunciar que el doble rol de legisladores y convencionales es inaceptable, pero no hay ningún impedimento. Las críticas son buenas cuando son constructivas”, aseveró.
El convencional negó que la Constitución haya estado redactada antes de las deliberaciones. Admitió que el gobernador José Alperovich tenía interés en el nuevo texto, pero lo justificó en la aspiración de que se plasmen los derechos y garantías que la anterior Carta Magna omitió.
“Esta Constitución tiene aciertos y errores; es prudente dejar que hable por sí misma. La realidad y el tiempo van a demostrar sus virtudes y sus defectos, los que serán subsanados”, dijo.
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