14 Junio 2006 Seguir en 
WASHINGTON.- El presidente estadounidense, George W. Bush, llegó ayer en forma sorpresiva a Bagdad para desearle éxito en su gestión de gobierno al nuevo primer ministro iraquí, Nuri al Maliki, y luego de visitar las tropas norteamericanas, con las que almorzó en el aeropuerto de Bagdad, abandonó el país. “Les agradezco sus sacrificios, los servicios que ustedes aportan, y les agradezco por hacer la historia”, dijo Bush a los soldados. Y comentando los despliegues de larga duración de las tropas en Irak, afirmó: “comprendo que esos despliegues sean duros; lo son para ustedes y para sus familias”.
Por otra parte, durante la reunión que mantuvo con Al Maliki en la “zona verde”, Bush afirmó que valoraba que el futuro de Irak esté en manos del dirigente chiíta. “No vine sólo para mirarlo a los ojos. Vine también para decirle que cuando América da su palabra, la mantiene”, le dijo.
Las condiciones en que se realizó la visita relámpago de Bush a Irak, la segunda que realiza al país tres años después del derrocamiento de Saddam Hussein, dejaron claro cuánto queda aún por resolver a pesar de la instalación de un gobierno y de la muerte del líder de Al Qaeda en la región, Abu Mussab al Zarqawi. En vista de los ataques terroristas diarios, Bush optó por no correr riesgos. El lunes por la noche, se ausentó de una reunión en Camp David (Maryland) con su gabinete de guerra, con el argumento de que estaba cansado, relató el asesor presidencial. Pero lo que hizo fue escaparse a Irak.
Sólo una pequeña sonrisa
Sólo conocían sus planes el vicepresidente, Dick Cheney; la secretaria de Estado, Condoleezza Rice; el de Defensa, Donald Rumsfeld; y su esposa, Laura. El gobierno iraquí no tenía ni idea de la llegada de Bush. Al Maliki fue convocado para una videoconferencia en la embajada estadounidense, ubicada en la “zona verde” de Bagdad. Allí se enteró el jefe de gobierno de la presencia de Bush. Al Maliki protestó recientemente por el proceder de las tropas estadounidenses con los civiles iraquíes, y exigió explicaciones a Washington al respecto. “Me alegro de verlo”, le dijo a Bush a su llegada. “Gracias por recibirme”, respondió Bush. Pero mientras el presidente lucía radiante, Al Maliki ofreció a los fotógrafos sólo una pequeña sonrisa. (Télam-DPA)
Por otra parte, durante la reunión que mantuvo con Al Maliki en la “zona verde”, Bush afirmó que valoraba que el futuro de Irak esté en manos del dirigente chiíta. “No vine sólo para mirarlo a los ojos. Vine también para decirle que cuando América da su palabra, la mantiene”, le dijo.
Las condiciones en que se realizó la visita relámpago de Bush a Irak, la segunda que realiza al país tres años después del derrocamiento de Saddam Hussein, dejaron claro cuánto queda aún por resolver a pesar de la instalación de un gobierno y de la muerte del líder de Al Qaeda en la región, Abu Mussab al Zarqawi. En vista de los ataques terroristas diarios, Bush optó por no correr riesgos. El lunes por la noche, se ausentó de una reunión en Camp David (Maryland) con su gabinete de guerra, con el argumento de que estaba cansado, relató el asesor presidencial. Pero lo que hizo fue escaparse a Irak.
Sólo una pequeña sonrisa
Sólo conocían sus planes el vicepresidente, Dick Cheney; la secretaria de Estado, Condoleezza Rice; el de Defensa, Donald Rumsfeld; y su esposa, Laura. El gobierno iraquí no tenía ni idea de la llegada de Bush. Al Maliki fue convocado para una videoconferencia en la embajada estadounidense, ubicada en la “zona verde” de Bagdad. Allí se enteró el jefe de gobierno de la presencia de Bush. Al Maliki protestó recientemente por el proceder de las tropas estadounidenses con los civiles iraquíes, y exigió explicaciones a Washington al respecto. “Me alegro de verlo”, le dijo a Bush a su llegada. “Gracias por recibirme”, respondió Bush. Pero mientras el presidente lucía radiante, Al Maliki ofreció a los fotógrafos sólo una pequeña sonrisa. (Télam-DPA)







