14 Junio 2006 Seguir en 
GAZA.- Once palestinos, la mayoría de ellos civiles, incluidos dos niños, murieron ayer en un ataque aéreo israelí en la Franja de Gaza, cuatro días después de la muerte de casi toda una familia palestina en un bombardeo en una playa, que provocó estupor mundial y un estallido de violencia en la región.
Según fuentes israelíes, el objetivo del ataque era una furgoneta en la que viajaba una “célula terrorista” que se dirigía a lanzar misiles hacia Israel. Las víctimas mortales del bombardeo fueron dos hermanitos y su padre, dos transeúntes adultos, tres médicos que atendían a las víctimas de un primer misil disparado por el ejército israelí y dos militantes del grupo radical Jihad Islámica, que juró vengar el ataque. Otros 42 palestinos, la mayoría civiles, resultaron heridos, tres de ellos de gravedad. Testigos afirmaron que dos primeros misiles erraron el blanco, pero que el auto chocó y, ya detenido por la colisión y estando rodeado de gran cantidad de curiosos, fue alcanzado por otro misil varios minutos más tarde.
Además de amenazar con agravar aún más la situación regional, el nuevo ataque, el más mortífero en varios años, suma obstáculos a los esfuerzos del presidente palestino, el moderado Mahmoud Abbas, de persuadir al gobernante movimiento Hamas a reconocer a Israel y negociar un acuerdo de paz, según analistas.
Olmert ofrece armas
Abbas acusó a Israel de aplicar el terrorismo de Estado para borrar del mapa a los palestinos. Paradójicamente, el primer ministro israelí, Ehud Olmert, dio luz verde al ejército israelí para hacer efectivo un envío de armas ligeras a las fuerzas de seguridad que responden al presidente palestino. Las milicias de Al Fatah, de Abbas, se enfrascaron en una lucha por el poder con las de Hamas. (Télam-AFP-NA)
Según fuentes israelíes, el objetivo del ataque era una furgoneta en la que viajaba una “célula terrorista” que se dirigía a lanzar misiles hacia Israel. Las víctimas mortales del bombardeo fueron dos hermanitos y su padre, dos transeúntes adultos, tres médicos que atendían a las víctimas de un primer misil disparado por el ejército israelí y dos militantes del grupo radical Jihad Islámica, que juró vengar el ataque. Otros 42 palestinos, la mayoría civiles, resultaron heridos, tres de ellos de gravedad. Testigos afirmaron que dos primeros misiles erraron el blanco, pero que el auto chocó y, ya detenido por la colisión y estando rodeado de gran cantidad de curiosos, fue alcanzado por otro misil varios minutos más tarde.
Además de amenazar con agravar aún más la situación regional, el nuevo ataque, el más mortífero en varios años, suma obstáculos a los esfuerzos del presidente palestino, el moderado Mahmoud Abbas, de persuadir al gobernante movimiento Hamas a reconocer a Israel y negociar un acuerdo de paz, según analistas.
Olmert ofrece armas
Abbas acusó a Israel de aplicar el terrorismo de Estado para borrar del mapa a los palestinos. Paradójicamente, el primer ministro israelí, Ehud Olmert, dio luz verde al ejército israelí para hacer efectivo un envío de armas ligeras a las fuerzas de seguridad que responden al presidente palestino. Las milicias de Al Fatah, de Abbas, se enfrascaron en una lucha por el poder con las de Hamas. (Télam-AFP-NA)
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