13 Junio 2006 Seguir en 
BAGDAD.- "El jeque Abu Hamza al Muhajir es un buen hermano, tiene una historia en la jihad (guerra santa) y es un erudito. Pedimos a Dios que él continúe con lo que el jeque Abu Mussab comenzó". Con este comunicado, difundido en una página islamista de internet, el grupo de Al Qaeda en Irak dio a conocer el nombre del sucesor de Al Zarqawi, quien murió el miércoles durante un bombardeo estadounidense en el norte de Bagdad.
El anuncio coincidió con una nueva jornada de violencia, que dejó al menos 35 muertos y decenas de heridos en ataques militares contra objetivos supuestamente terroristas; en enfrentamientos entre sunnitas y chiítas, y en atentados de la resistencia iraquí. Entre las víctimas figuran civiles -al menos dos niños-; trabajadores de una empresa petrolera y un ex oficial del Ejército.
Por otra parte, el presidente de EE.UU., George W. Bush, comenzó ayer a analizar con su gabinete de guerra la situación actual en Irak. A la reunión de dos días, que tendrá lugar en Camp David, asisten, entre otros, el vicepresidente, Dick Cheney; la secretaria de Estado, Condoleezza Rice, y el jefe del Pentágono, Donald Rumsfeld. Bush desmintió versiones que hablaban de un posible repliegue militar o de una disminución de las tropas. "Debemos ganar la guerra para que Irak pueda gobernarse por sí mismo", dijo.
"El emigrante"
Al Muhajir (que quiere decir emigrante) es desconocido entre los expertos en terrorismo internacional. Pero Al Qaeda se encargó de despejar cualquier duda: aseguró que el nuevo líder en la región continuará con la campaña de atentados suicidas y con los secuestros y las decapitaciones de extranjeros en Irak. Al Qaeda conforma alrededor del 5% de la insurgencia árabe sunnita, pero sus combatientes son los más feroces y han estado detrás de los actos más sangrientos (en algunas ocasiones mataron más de 100 personas en un solo ataque). La muerte de Al Zarqawi representa un fuerte golpe al terrorismo, pero nada indica que con ella se haya puesto fin al baño de sangre en Irak. (AFP-NA)
El anuncio coincidió con una nueva jornada de violencia, que dejó al menos 35 muertos y decenas de heridos en ataques militares contra objetivos supuestamente terroristas; en enfrentamientos entre sunnitas y chiítas, y en atentados de la resistencia iraquí. Entre las víctimas figuran civiles -al menos dos niños-; trabajadores de una empresa petrolera y un ex oficial del Ejército.
Por otra parte, el presidente de EE.UU., George W. Bush, comenzó ayer a analizar con su gabinete de guerra la situación actual en Irak. A la reunión de dos días, que tendrá lugar en Camp David, asisten, entre otros, el vicepresidente, Dick Cheney; la secretaria de Estado, Condoleezza Rice, y el jefe del Pentágono, Donald Rumsfeld. Bush desmintió versiones que hablaban de un posible repliegue militar o de una disminución de las tropas. "Debemos ganar la guerra para que Irak pueda gobernarse por sí mismo", dijo.
"El emigrante"
Al Muhajir (que quiere decir emigrante) es desconocido entre los expertos en terrorismo internacional. Pero Al Qaeda se encargó de despejar cualquier duda: aseguró que el nuevo líder en la región continuará con la campaña de atentados suicidas y con los secuestros y las decapitaciones de extranjeros en Irak. Al Qaeda conforma alrededor del 5% de la insurgencia árabe sunnita, pero sus combatientes son los más feroces y han estado detrás de los actos más sangrientos (en algunas ocasiones mataron más de 100 personas en un solo ataque). La muerte de Al Zarqawi representa un fuerte golpe al terrorismo, pero nada indica que con ella se haya puesto fin al baño de sangre en Irak. (AFP-NA)







