12 Junio 2006 Seguir en 
Nueva York.- La música embriaga tanto a Chick Corea, que después de un concierto exitoso muchas veces se queda solo, tocando durante horas. Los críticos comparan a veces con Duke Ellington a este músico estadounidense que salió a la luz en los años 70, con su banda de jazz-rock Return to Forever. Como Ellington, Corea posee un espíritu inquieto y un hambre canina de hacer música y de crear una y otra vez, de tal modo que todo lo demás queda en segundo plano, dicen. Chick, cuyo nombre verdadero es Armando Anthony, cumple hoy 65 años.
El 21 de julio de este año se presentará con la Filarmónica de Múnich, y además de interpretar el Concierto para Piano KV 491, de Mozart, presentará su propio Concierto para Piano Nº2, compuesto para esta ocasión.
Carrera
Hijo de un trompetista y bajista de Chelsea (Estado norteamericano de Massachusetts), el hogar musical de Corea fue el jazz. Pero cuando en 1982 coincidió en Munich con el pianista Friedrich Gulda, Corea se sintió “como transformado, lleno de inspiración” -dijo- por la interpretación que Gulda hizo de Mozart. Fue el comienzo de un amor que llevaría a ambos músicos a dar conciertos a cuatro manos.
El pequeño Chick creció entre los discos de Dizzy Gillespie y Sarah Vaughan. Ya con cuatro años aporreaba el piano, y con ocho años lo hacía también con la batería. Tomó clases de piano con Salvatore Sullo, un concertista de piano de Boston. A los 18 años se trasladó a Nueva York, y pronto se subió al escenario al lado de grandes como Blue Mitchell. En el transcurso de su carrera profesional, de casi ya 50 años, practicó el free jazz con Miles Davis, tocó bebop e y se subió a los escenarios al lado de ídolos de su infancia, como Vaughan, Gillespie y Roy Haynes. También participó en algunas de las grabaciones más estimulantes del jazz latino de los años 60. Desde hace algún tiempo toca un nuevo instrumento, la marimba, y experimenta con el percusionista egipcio Hossam Ramzy. (DPA)
El 21 de julio de este año se presentará con la Filarmónica de Múnich, y además de interpretar el Concierto para Piano KV 491, de Mozart, presentará su propio Concierto para Piano Nº2, compuesto para esta ocasión.
Carrera
Hijo de un trompetista y bajista de Chelsea (Estado norteamericano de Massachusetts), el hogar musical de Corea fue el jazz. Pero cuando en 1982 coincidió en Munich con el pianista Friedrich Gulda, Corea se sintió “como transformado, lleno de inspiración” -dijo- por la interpretación que Gulda hizo de Mozart. Fue el comienzo de un amor que llevaría a ambos músicos a dar conciertos a cuatro manos.
El pequeño Chick creció entre los discos de Dizzy Gillespie y Sarah Vaughan. Ya con cuatro años aporreaba el piano, y con ocho años lo hacía también con la batería. Tomó clases de piano con Salvatore Sullo, un concertista de piano de Boston. A los 18 años se trasladó a Nueva York, y pronto se subió al escenario al lado de grandes como Blue Mitchell. En el transcurso de su carrera profesional, de casi ya 50 años, practicó el free jazz con Miles Davis, tocó bebop e y se subió a los escenarios al lado de ídolos de su infancia, como Vaughan, Gillespie y Roy Haynes. También participó en algunas de las grabaciones más estimulantes del jazz latino de los años 60. Desde hace algún tiempo toca un nuevo instrumento, la marimba, y experimenta con el percusionista egipcio Hossam Ramzy. (DPA)







