Chile: la lucha por una educación más justa

La denominada "rebelión de los pingüinos" dejó al descubierto las desigualdades de un sistema escolar sindicado como "castista".

EN LA CALLE Y A LOS GRITOS. Miles de adolescentes salieron a la calle el martes pasado, en todo el territorio chileno, para exigir una mejor educación.
EN LA CALLE Y A LOS GRITOS. Miles de adolescentes salieron a la calle el martes pasado, en todo el territorio chileno, para exigir una mejor educación.
11 Junio 2006
La educación pública de Chile, sector que el martes último protagonizó la mayor jornada de protesta en más de tres décadas, aparece como la nota disonante del exitoso modelo económico, que completará en 2006 tres años de expansión por sobre el 6%, baja inflación y récords de superávit fiscal.
Los estudiantes pusieron en jaque al recién instalado gobierno de la presidenta Michelle Bachelet para exigir una profunda reforma al sistema público de educación, que exhibe magros indicadores de calidad. La jornada de protesta, que incluyó paralización de clases y manifestaciones callejeras en todo el país, movilizó a más de un millón personas, entre estudiantes secundarios y universitarios, profesores y personal de asistencia.
Los escolares que encabezan la protesta, cuyas edades oscilaban entre los 13 y los 18 años, exigen al gobierno que implemente medidas para mejorar la educación pública, que no se condice con la realidad económica del país. "Frente a las tasas de crecimiento económico de Chile y su inserción internacional, la educación está en una situación incongruente", dijo a la agencia AFP Alfredo Rojas, oficial nacional de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco). "El desempeño de la educación chilena es inferior al que muestran otros países con índices de crecimiento del Producto Bruto Interno (PBI) iguales", agregó.
Las exportaciones, principalmente de cobre, dejan excedentes de casi U$S 10.000 millones. Y este hecho altera aún más el ánimo de los estudiantes, que exigen que parte de ese superávit se vuelque a la educación. Bachelet se niega, en base a la política reservista que se aplica desde hace años en Chile: cerca del 75% de ese excedente se destina a un fondo anticíclico que cubre al país de contingencias financieras mundiales, y que robustece y sustenta el crecimiento económico. No se prevé, por ello, utilizar esos excedentes en la educación, sector en el cual el aporte estatal creció, en la última década, un 127%, fundamental mente para poner en práctica la Jornada Escolar Completa, considerada la mayor reforma en 30 años. La implementación de esta reforma llevó de 36 a 42 horas semanales la jornada escolar en todos los establecimientos bajo administración municipal y de financiamiento mixto, para igualarla con la de los colegios privados, donde estudia el 10% del total de alumnos del país.
Pero la extensión del horario no redujo la histórica brecha entre los colegios públicos y los privados, que cada año se manifiesta con los resultados de la Prueba de Selección Universitaria (PSU), que deben rendir los candidatos a realizar estudios superiores. De los 176.000 estudiantes que rindieron la PSU el año pasado, el 70% que obtuvo los puntajes máximos correspondió a alumnos de colegios particulares. En contraste, el 20% de esos puntajes fue obtenido por chicos provenientes de establecimientos mixtos -con financiamiento estatal y privado-, y sólo el 10% representó a los egresados de liceos públicos, en los que estudian nueve de cada 10 alumnos del país.
"Hay un problema estructural de muchos años, que va más allá de invertir dinero", dijo el consultor internacional en Educación Juan Enrique Froemel. En su opinión, la dificultad pasa principalmente por la mala calidad de los profesores chilenos.
En contrapartida, el ex secretario general de Gobierno y experto en Educación José Joaquín Brunner afirma que el problema sí está en el financiamiento; sostiene que el gasto destinado a un alumno de un colegio público es cuatro veces inferior al destinado a uno que asista a una institución privada. "Tenemos una educación sólo para castas. La única forma de lograr mejores resultados es aumentar aún más el financiamiento", dijo Brunner.
La "rebelión de los pingüinos", como se denomina a la protesta estudiantil (los secundarios visten un uniforme formado por un saco oscuro, camisa blanca y corbata azul), puso de manifiesto las fallas de un sistema educativo que era elogiado por países de todo el mundo, incluyendo a la Argentina.

PUNTO DE VISTA
Una lección para ambas partes
CLAUDIO ELORTEGUI GOMEZ, periodista chileno - docente de la Universidad Católica de Valparaíso
Durante semanas, casi todos los establecimientos secundarios chilenos se plegaron a paralizaciones de actividades y tomas, en un hecho que seguramente será recordado por las futuras generaciones. Los denominados "pingüinos" exhibieron una capacidad de movilización y organización que descolocó a la novel presidenta Michelle Bachelet, que no tuvo mucha habilidad para gestionar la crisis y no interpretó las señales que se estaban dando en el escenario. Esto llevó a que quede seriamente dañada la imagen negociadora de un gobierno que, desde el primer día, había hecho hincapié en el poder ciudadano.
Los estudiantes actuaron con sentido estratégico; el Gobierno, por su parte, calculó, en un momento inicial, que la revuelta daría paso a un exceso de violencia y de medidas de presión, lo que terminaría desacreditando ante la sociedad a los escolares. Especialmente si solicitaban mejoras orientadas a necesidades de forma y de consumidores (pase escolar y exámenes de ingreso gratuitos, entre otros) y no de fondo o de corte ciudadano.
No obstante, los líderes de los estudiantes secundarios pudieron coordinar sus acciones y uniformar sus mensajes. Lo que, según se esperaba, sería los impulsos clásicos de un conjunto de adolescentes disconformes con la autoridad y que operaban con la impaciencia propia de su corta edad, mostró a un grupo de jóvenes que exhibieron capacidad de análisis y conciencia crítica, y que sabían lo que pedían: exigían el diálogo, porque tenían el conocimiento para hablar de temáticas complejas y profundas.
Un gran golpe comunicacional se produjo cuando, en una de las manifestaciones nacionales por las calles de Santiago, algunos oficiales de Carabineros actuaron con una violencia inusitada. El movimiento sacó provecho de la victimización y la presidenta respondió de inmediato destituyendo a la cabeza de las Fuerzas Especiales de la policía.
Sin embargo, con el paso de los días y las sucesivas respuestas del gobierno (que fue comprometiéndose a entregar importantes sumas de dinero y a satisfacer gran parte de las exigencias de un petitorio de corto y otro de largo plazo), se observó una actitud de intransigencia y polarización que le fue restando fuerza a la credibilidad ganada por los "pingüinos". No fue extraño, entonces, que el viernes se diera punto final a este conflicto, con los estudiantes ya más debilitados ante la opinión pública. El gobierno, por su parte, debió enmendar el rumbo y demostrar mayor carácter y habilidad política. (Especial para LA GACETA)

Causas y efectos de la revuelta escolar
LOS ESTUDIANTES utilizaron la tecnología para mantenerse comunicados, organizar las marchas y unificar su discurso en todo el país. Todas las manifestaciones que realizaron fueron pactadas vía e-mail, comunicaciones por celular y mensajes de texto. No hubo ni un volante ni un afiche en todo el territorio chileno haciendo referencia o convocando a las protestas.

LOS JOVENES chilenos se sublevaron para exigir la gratuidad del examen de ingreso a las universidades (el nivel superior no es gratuito y para poder tener la oportunidad de rendir deben pagar), la gratuidad del transporte escolar urbano y la derogación de la Ley Orgánica Constitucional de Enseñanza, creada por la dictadura pinochetista, que transfirió la educación a las comunas.

ESTE SISTEMA favoreció la desigualdad de la enseñanza que brindan las escuelas de comunas ricas en relación con las de menos recursos, y profundizó más la brecha entre el nivel de los privados y el de los públicos.

LA PRESIDENTA bachelet calificó de justos los reclamos de los jóvenes y otorgó la mayoría de sus pedidos: prueba de selección universitaria gratuita para el 80% de los jóvenes; pasaje de transporte gratis para el 60% de los estudiantes; tres meses de prácticas pagadas para los egresados de escuelas técnicas; 500.000 raciones alimenticias más entre 2006 y 2007 y mejoras de infraestructura para 1.200 colegios.

TAMBIEN ORDENO que se conforme una comisión especial, integrada por expertos en educación, funcionarios y estudiantes universitarios y secundarios. Esta analizará una nueva ley constitucional de educación, que reemplazará la instituida por el régimen pinochetista.

ON ESTAS MEDIDAS, Bachelet logró que se levante la protesta estudiantes, que estalló hace 22 días con la toma de escuelas públicas y manifestaciones aisladas y tuvo su punto de mayor tensión con la marcha del martes, cuando hubo serios incidentes con la policía: más de 800 personas fueron detenidas y unas 50 resultaron heridas.

LOS NUMEROS de la economia chilena muestran el alto grado de desigualdad social : el 20% más rico de la población tiene un ingreso 14 veces mayor que el del 20% más pobre.

Cárdenas afirma que se trata de un reclamo generacional
El especialista en relaciones internacionales y ex embajador argentino ante la ONU Emilio Cárdenas consideró que el reclamo estudiantil que sacudió a Chile es generacional e involucra a todos los jóvenes del país, sin diferenciación de ideologías políticas. "El modelo chileno es el único que generó empleo y redujo la pobreza, de eso no hay dudas y no está en discusión. Lo que significa esto es que la juventud chilena siente que hay distintas oportunidades que se abren para aquellos que tienen acceso a la educación privada, en comparación a los que estudian en las públicas. Y esto molesta, porque la diferencia de acceso y de oportunidades es diferencia en el futuro", le dijo el especialista a LA GACETA. "Lo que hay que rescatar en el caso chileno, por contraste con el argentino, es la decisión de la presidenta Michelle Bachelet: tiene 439 detenidos y los va a procesar a todos, porque Chile a decidido que el vandalismo no es impune en su país. La protesta es legítima, pero una cosa es protestar y otra es vandalizar. La Argentina también debería hacer respetar sus leyes", sostuvo.

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