10 Junio 2006 Seguir en 
Está sentada en el mullido sillón del lobby del hotel. Elegante, muy delgada, Marta Bianchi parece posar para un fotógrafo invisible. Dos horas antes de viajar a Tafí Viejo, donde expuso sobre el tema "La mujer frente al hecho creativo", la recordada actriz de "Made in Lanús" le cuenta a LA GACETA sus proyectos y su particular visión del feminismo.
"En esta charla hago un paneo sobre las dificultades históricas que tuvieron las mujeres para abordar el hecho creativo. Si Shakespeare hubiera sido mujer, por ejemplo, habría sido quemado en la hoguera. Y también hablo de sor Juana Inés de la Cruz, que tuvo que entrar a un convento para poder estudiar y, aun así no la dejaron escribir, o de Aurore Dupin, que tuvo que vestirse de hombre y llamarse George Sand para poder acceder a los círculos literarios. Y, más cerca en el tiempo, de nuestras Lola Mora o Alfonsina Storni. Todas ellas eran consideradas mujeres transgresoras", dijo. En los últimos 20 años, en cambio, hubo un avance muy importante de las mujeres en todas las esferas sociales. "Las mujeres hemos descubierto que sí podemos y estamos esforzándonos doblemente en demostrar nuestras capacidades. Todo esto genera mucho estrés, porque hemos sumado roles y hay obstáculos imaginarios que deben ser superados", agregó.
Bianchi, que es una de las fundadoras de la Asociación La Mujer y el Cine (grupo pionero dentro del cine argentino creado en 1988), está segura de que el aporte de la mujer a la cultura es necesario. "Nada está completo si falta la mitad del género. Es decir, las mujeres somos diferentes a los hombres. Pero la palabra diferente no quiere decir ni mejores ni peores", dijo.
La actriz, que actualmente está dedicada de lleno a difundir los dos programas de la asociación que preside, asegura que ha aprendido a hacer una cosa por vez. "Estoy evaluando algunos proyectos de teatro. Ya estoy cansada de hacer varias cosas a la vez. La televisión me interesa mucho pero, como la asociación creció mucho, estuve dedicada de lleno a esto", declaró.
"En esta charla hago un paneo sobre las dificultades históricas que tuvieron las mujeres para abordar el hecho creativo. Si Shakespeare hubiera sido mujer, por ejemplo, habría sido quemado en la hoguera. Y también hablo de sor Juana Inés de la Cruz, que tuvo que entrar a un convento para poder estudiar y, aun así no la dejaron escribir, o de Aurore Dupin, que tuvo que vestirse de hombre y llamarse George Sand para poder acceder a los círculos literarios. Y, más cerca en el tiempo, de nuestras Lola Mora o Alfonsina Storni. Todas ellas eran consideradas mujeres transgresoras", dijo. En los últimos 20 años, en cambio, hubo un avance muy importante de las mujeres en todas las esferas sociales. "Las mujeres hemos descubierto que sí podemos y estamos esforzándonos doblemente en demostrar nuestras capacidades. Todo esto genera mucho estrés, porque hemos sumado roles y hay obstáculos imaginarios que deben ser superados", agregó.
Bianchi, que es una de las fundadoras de la Asociación La Mujer y el Cine (grupo pionero dentro del cine argentino creado en 1988), está segura de que el aporte de la mujer a la cultura es necesario. "Nada está completo si falta la mitad del género. Es decir, las mujeres somos diferentes a los hombres. Pero la palabra diferente no quiere decir ni mejores ni peores", dijo.
La actriz, que actualmente está dedicada de lleno a difundir los dos programas de la asociación que preside, asegura que ha aprendido a hacer una cosa por vez. "Estoy evaluando algunos proyectos de teatro. Ya estoy cansada de hacer varias cosas a la vez. La televisión me interesa mucho pero, como la asociación creció mucho, estuve dedicada de lleno a esto", declaró.







