Tema: El matrimonio de Connie y Edward Sumner parece no tener problema alguno, hasta que la mujer conoce accidentalmente a un apuesto joven. La apasionada relación que surge entre ellos establecerá las condiciones para que estalle la tragedia cuando el marido advierte la infidelidad.
Crítica: Adrian Lyne, como en todos sus filmes, pone el acento en los aspectos formales, que sabe resolver a la perfección. Sin embargo, peca de cierta liviandad y cae en algunas obviedades al pintar los tipos humanos de este triángulo pasional. Con todo, hay un tratamiento interesante del problema, y sobre todo, del personaje de esta mujer cuya infidelidad no es provocada por un matrimonio mal avenido ni por un marido cruel o desinteresado. El motivo es una pasión que desafía a la razón (y por eso es pasión) y que sólo puede causar cierta inquietud en la platea (masculina) porque el vértice del triángulo es una mujer y no un hombre. Después de un planteo atractivo y bien narrado, apoyado en buenas actuaciones, la película demora el desenlace y pierde algo de fuerza, para desembocar en un final que admite más de una lectura.
Crítica: Adrian Lyne, como en todos sus filmes, pone el acento en los aspectos formales, que sabe resolver a la perfección. Sin embargo, peca de cierta liviandad y cae en algunas obviedades al pintar los tipos humanos de este triángulo pasional. Con todo, hay un tratamiento interesante del problema, y sobre todo, del personaje de esta mujer cuya infidelidad no es provocada por un matrimonio mal avenido ni por un marido cruel o desinteresado. El motivo es una pasión que desafía a la razón (y por eso es pasión) y que sólo puede causar cierta inquietud en la platea (masculina) porque el vértice del triángulo es una mujer y no un hombre. Después de un planteo atractivo y bien narrado, apoyado en buenas actuaciones, la película demora el desenlace y pierde algo de fuerza, para desembocar en un final que admite más de una lectura.







