02 Junio 2006 Seguir en 
Madrid.- La voz de Rocío Jurado se apagó para siempre. Después de casi dos años de dura lucha contra un cáncer de páncreas, la gran dama de la canción española y la copla falleció en la madrugada de ayer, en su casa de Madrid. Tenía 61 años.
"Murió tranquila, sin grandes angustias y como ella quería, rodeada de su familia", informó a los periodistas su hermano, Amador Mohedano. La desaparición de "La Chipionera" causó una gran consternación en el mundo de la cultura y tiñó de luto a un país que hace apenas dos meses y medio tuvo que despedir a otra de sus grandes artistas, Rocío Durcal, que también murió de un cáncer a los 61 años. La misma enfermedad acabó también con la madre de Jurado.
Más de 20.000 de personas acudieron al Centro Cultural de la Villa, en la Plaza Colón de Madrid, donde se instaló la capilla ardiente para la cantante. El furgón fúnebre con sus restos llegó escoltado por la policía. El féretro -cerrado- estaba cubierto con las banderas de España y de Andalucía. Afuera, un vendedor ofrecía claveles blancos, a dos euros el par. "Era la más grande", sollozaba una mujer. "La más grande" es el título que se ganó ya en vida Rocío Jurado, gracias a su voz prodigiosa, su avasallante carácter y su teatralidad en los escenarios. Pero también gracias a su humanidad y su amor por las personas. Así lo demostró, por ejemplo, cuando ella y su segundo marido, el torero José Ortega Cano, adoptaron en 1999 a dos niños colombianos, José Fernando y Gloria Camila. "Era la máxima exponente de un pueblo que siempre se ha creído el ombligo del mundo y que hoy consiguió serlo", dijo su biógrafo Juan Luis Naval.
"Murió tranquila, sin grandes angustias y como ella quería, rodeada de su familia", informó a los periodistas su hermano, Amador Mohedano. La desaparición de "La Chipionera" causó una gran consternación en el mundo de la cultura y tiñó de luto a un país que hace apenas dos meses y medio tuvo que despedir a otra de sus grandes artistas, Rocío Durcal, que también murió de un cáncer a los 61 años. La misma enfermedad acabó también con la madre de Jurado.
Más de 20.000 de personas acudieron al Centro Cultural de la Villa, en la Plaza Colón de Madrid, donde se instaló la capilla ardiente para la cantante. El furgón fúnebre con sus restos llegó escoltado por la policía. El féretro -cerrado- estaba cubierto con las banderas de España y de Andalucía. Afuera, un vendedor ofrecía claveles blancos, a dos euros el par. "Era la más grande", sollozaba una mujer. "La más grande" es el título que se ganó ya en vida Rocío Jurado, gracias a su voz prodigiosa, su avasallante carácter y su teatralidad en los escenarios. Pero también gracias a su humanidad y su amor por las personas. Así lo demostró, por ejemplo, cuando ella y su segundo marido, el torero José Ortega Cano, adoptaron en 1999 a dos niños colombianos, José Fernando y Gloria Camila. "Era la máxima exponente de un pueblo que siempre se ha creído el ombligo del mundo y que hoy consiguió serlo", dijo su biógrafo Juan Luis Naval.
Un desfile de grandes artistas
Una gran tristeza reinó también en la propia Chipiona, donde sus 18.000 habitantes lloraron a su hija más ilustre. "Chipiona y Rocío, Rocío y Chipiona es hablar de lo mismo", declaró muy apenado el alcalde de esa ciudad, Manuel García, apenado.(DPA)







