A los 65 años, Charlie Watts sigue disfrutando de ser un Rolling Stone
El baterista de la famosa banda es quizá el menos transgresor de sus integrantes, pero su popularidad es enorme. Los fanáticos de los Stones suelen aplaudir a rabiar cada vez que aparece en las pantallas durante los conciertos del grupo.
02 Junio 2006 Seguir en 
LONDRES.- Es el más atípico de los Rolling Stones: el más callado, el menos transgresor y el de más edad; precisamente hoy, Charlie Watts celebra su cumpleaños número 65. Pero, el haber alcanzado la edad de la jubilación no le impide darles a los parches y a los platillos de la batería con la misma energía que cuando la hoy célebre banda hacía sus primeras presentaciones.
Precisamente, por ser el menos representativo de los Stones, a veces todavía le ocurre que cuando está en un hotel lo toman por otra persona. A menudo, por un hombre de negocios, a veces por un escritor y con menos frecuencia por un músico de orquesta. Pero él ya se ha acostumbrado a esta situación, después de cuatro décadas.
Charles Robert Watts, nacido el 2 de junio de 1941 en el barrio londinense de Islington, jamás se ha sentido deslumbrado por la ilusión de juventud con la misma intensidad que sus compañeros: nunca aparecería como Mick Jagger -quien ya tiene 62 años- con ajustados vaqueros que aparte de él sólo los más delgados modelos lucirían; ni se pintaría los ojos de negro, como suele hacer Keith Richards, también de 62 años.
Las costumbres y las preferencias de Watts se parecen más a las de un caballero inglés de la vieja escuela.Casado desde 1964 con la artista Shirley Watts, con quien tiene una hija de 38 años, posee una casa de campo en el condado de Devon, donde cría perros y caballos. Su pasión por los trajes ha hecho que el diario británico "Daily Telegraph" lo nombrara uno de los hombres mejor vestidos.
Con los Rolling Stones, Watts ocupa desde 1963 el papel de hombre en la sombra, como muchos otros bateristas. Pero el cantante Mick Jagger opina que es el alma de la banda, tanto personal como musicalmente.Cuando Jagger y Richards se enfrentaron constantemente durante años, Watts consiguió que el grupo permaneciera unido. Entre tanto, el más viejo de los Rolling se ha convertido en el favorito de los fans: cada vez que su cara aparece en las pantallas durante los conciertos. el público estalla en un caluroso aplauso.Pero Watts también ha pasado por malas rachas: aunque sus excesos nunca tuvieron tanta repercusión como los de sus colegas, se convirtió en alcohólico, fue adicto a la heroína y su anterior pasión por el tabaco le ha dejado un cáncer de laringe. "Hoy en día, el café es la droga más fuerte que tomo", afirma. "Lo que a mí me gusta es tocar la batería, y hacerlo con los Stones", ha dicho hace poco. (DPA-Especial)
Precisamente, por ser el menos representativo de los Stones, a veces todavía le ocurre que cuando está en un hotel lo toman por otra persona. A menudo, por un hombre de negocios, a veces por un escritor y con menos frecuencia por un músico de orquesta. Pero él ya se ha acostumbrado a esta situación, después de cuatro décadas.
Charles Robert Watts, nacido el 2 de junio de 1941 en el barrio londinense de Islington, jamás se ha sentido deslumbrado por la ilusión de juventud con la misma intensidad que sus compañeros: nunca aparecería como Mick Jagger -quien ya tiene 62 años- con ajustados vaqueros que aparte de él sólo los más delgados modelos lucirían; ni se pintaría los ojos de negro, como suele hacer Keith Richards, también de 62 años.
Las costumbres y las preferencias de Watts se parecen más a las de un caballero inglés de la vieja escuela.Casado desde 1964 con la artista Shirley Watts, con quien tiene una hija de 38 años, posee una casa de campo en el condado de Devon, donde cría perros y caballos. Su pasión por los trajes ha hecho que el diario británico "Daily Telegraph" lo nombrara uno de los hombres mejor vestidos.
Con los Rolling Stones, Watts ocupa desde 1963 el papel de hombre en la sombra, como muchos otros bateristas. Pero el cantante Mick Jagger opina que es el alma de la banda, tanto personal como musicalmente.Cuando Jagger y Richards se enfrentaron constantemente durante años, Watts consiguió que el grupo permaneciera unido. Entre tanto, el más viejo de los Rolling se ha convertido en el favorito de los fans: cada vez que su cara aparece en las pantallas durante los conciertos. el público estalla en un caluroso aplauso.Pero Watts también ha pasado por malas rachas: aunque sus excesos nunca tuvieron tanta repercusión como los de sus colegas, se convirtió en alcohólico, fue adicto a la heroína y su anterior pasión por el tabaco le ha dejado un cáncer de laringe. "Hoy en día, el café es la droga más fuerte que tomo", afirma. "Lo que a mí me gusta es tocar la batería, y hacerlo con los Stones", ha dicho hace poco. (DPA-Especial)







