31 Mayo 2006 Seguir en 
SANTIAGO.- Al menos 300 estudiantes fueron detenidos en medio de una violenta represión policial a una marcha nacional de protesta que avanzaba hacia el centro desde diversos puntos de la capital. Más de medio millón de alumnos secundarios demandaron mejor educación, en lo que ya se ha convertido en la mayor movilización estudiantil de los últimos 30 años. A la protesta, convocada por las escuelas públicas, se sumaron unos cien colegios privados de todo el país, estudiantes universitarios, profesores y padres de alumnos.
Los estudiantes exigen una reforma general del sistema educativo para garantizar mejor calidad en la enseñanza, entre otros reclamos que han puesto a prueba al gobierno de Michelle Bachelet.
La educación pública aparece como la nota disonante del exitoso modelo chileno, que completará en 2006 tres años de expansión económica, con baja inflación y récords de superávit fiscal. Pese al aumento sustantivo de los recursos que recibe y al crecimiento del país, la educación no logra mejorar su calidad. Según expertos, el desempeño escolar es inferior al que muestran otros países con igual índice de crecimiento que el de Chile.
Enorme brecha de calidad
Sin embargo, el gobierno no prevé utilizar los excedentes financieros en la educación. El presupuesto educativo creció en la última década un 127% para poner en práctica, principalmente, la jornada escolar completa, considerada la mayor reforma en 30 años. La jornada elevó el tiempo de trabajo escolar de 36 a 42 horas semanales en los establecimientos públicos y de financiamiento mixto, para igualarlos a los colegios privados. Pero esto no redujo la histórica brecha entre colegios públicos y privados: cada año, el 70% de los egresados de colegios particularos aprueba el ingreso a la universidad, contra el 10% de los egresados de liceos públicos, donde estudian nueve de cada 10 alumnos del país. (AFP-NA)
Los estudiantes exigen una reforma general del sistema educativo para garantizar mejor calidad en la enseñanza, entre otros reclamos que han puesto a prueba al gobierno de Michelle Bachelet.
La educación pública aparece como la nota disonante del exitoso modelo chileno, que completará en 2006 tres años de expansión económica, con baja inflación y récords de superávit fiscal. Pese al aumento sustantivo de los recursos que recibe y al crecimiento del país, la educación no logra mejorar su calidad. Según expertos, el desempeño escolar es inferior al que muestran otros países con igual índice de crecimiento que el de Chile.
Enorme brecha de calidad
Sin embargo, el gobierno no prevé utilizar los excedentes financieros en la educación. El presupuesto educativo creció en la última década un 127% para poner en práctica, principalmente, la jornada escolar completa, considerada la mayor reforma en 30 años. La jornada elevó el tiempo de trabajo escolar de 36 a 42 horas semanales en los establecimientos públicos y de financiamiento mixto, para igualarlos a los colegios privados. Pero esto no redujo la histórica brecha entre colegios públicos y privados: cada año, el 70% de los egresados de colegios particularos aprueba el ingreso a la universidad, contra el 10% de los egresados de liceos públicos, donde estudian nueve de cada 10 alumnos del país. (AFP-NA)







