30 Mayo 2006 Seguir en 
El crimen de María Fernanda Chaila conmovió el ambiente del hockey tucumano, ya que desde hace varios años jugaba como arquera de los planteles superiores de Central Córdoba. También generó conmoción en el Gobierno, del cual ella era empleada.
La joven, de 26 años, se desempeñaba desde hace menos de doce meses como secretaria de Carlos Cortez, uno de los coordinadores de la Secretaría de Municipios y Comunas.
María Fernanda había sido nombrada como personal estable de la comuna de Los Pérez, pero llegó a esa repartición como adscripta. "Era una chica tranquila y muy educada. Como estaba hace poco en estas oficinas, no teníamos una relación de gran amistad, pero, al menos, se había integrado bien al grupo", indicó Jorge Heredia, uno de los empleados de la repartición. Estos negaron haber sido testigos del homicidio, aunque dieron algunas pistas de lo que pudo haber pasado. "Aparentemente recibió un llamado de teléfono y bajó. Después escuchamos unos gritos y un disparo. Cuando fuimos a ver qué había ocurrido, la descubrimos tirada en el suelo, con una herida en la cabeza", señaló Susana, una de las compañeras, que estaba conmovida por lo sucedido.
Dolor
Con el correr de los minutos, familiares y allegados de la víctima comenzaron a llegar al hospital Padilla para informarse respecto del estado de salud de la joven. Cuando los médicos confirmaron su fallecimiento, se vivieron momentos de gran angustia y desesperación. "Quiero que atrapen a ese asesino. Sabíamos que la historia iba a terminar así. No puede ser que ese tipo ande suelto por la calle sin que nadie lo haya detenido", dijo José Carlos Chaila, hermano de la víctima, reconocido ex jugador de básquet de la provincia que actualmente entrena un equipo del Ascenso.
La joven, de 26 años, se desempeñaba desde hace menos de doce meses como secretaria de Carlos Cortez, uno de los coordinadores de la Secretaría de Municipios y Comunas.
María Fernanda había sido nombrada como personal estable de la comuna de Los Pérez, pero llegó a esa repartición como adscripta. "Era una chica tranquila y muy educada. Como estaba hace poco en estas oficinas, no teníamos una relación de gran amistad, pero, al menos, se había integrado bien al grupo", indicó Jorge Heredia, uno de los empleados de la repartición. Estos negaron haber sido testigos del homicidio, aunque dieron algunas pistas de lo que pudo haber pasado. "Aparentemente recibió un llamado de teléfono y bajó. Después escuchamos unos gritos y un disparo. Cuando fuimos a ver qué había ocurrido, la descubrimos tirada en el suelo, con una herida en la cabeza", señaló Susana, una de las compañeras, que estaba conmovida por lo sucedido.
Dolor
Con el correr de los minutos, familiares y allegados de la víctima comenzaron a llegar al hospital Padilla para informarse respecto del estado de salud de la joven. Cuando los médicos confirmaron su fallecimiento, se vivieron momentos de gran angustia y desesperación. "Quiero que atrapen a ese asesino. Sabíamos que la historia iba a terminar así. No puede ser que ese tipo ande suelto por la calle sin que nadie lo haya detenido", dijo José Carlos Chaila, hermano de la víctima, reconocido ex jugador de básquet de la provincia que actualmente entrena un equipo del Ascenso.









