30 Mayo 2006 Seguir en 
KABUL.- Un mortal accidente carretero que involucró a un camión del ejército estadounidense hizo estallar una violenta protesta en la capital, que terminó en una sangrienta represión. Al menos 10 afganos murieron baleados por fuerzas de seguridad que abrieron fuego contra una furiosa multitud, después de que un camión militar estadounidense, que integraba un convoy, perdió el control a toda velocidad y chocó a una decena de vehículos, matando a por lo menos cinco personas.
Como resultado, una turba furiosa arrojó piedras y destrozó los vidrios de los vehículos del convoy. Al parecer, desde el interior de uno de los vehículos sitiados alguien efectuó disparos al aire. Policías afganos también efectuaron disparos cuando llegaron al lugar para ayudar a las tropas estadounidenses. No estaba claro quién había sido el responsable del ataque contra la airada muchedumbre. Algunos testigos culpan a las tropas estadounidenses; otros responsabilizan a la policía y hay quienes los acusan a ambos.
Un reportero vio a un hombre abatido a tiros y observó el traslado de varias personas heridas, mientras manifestantes incendiaban dos coches de la policía. Varios camarógrafos de televisión fueron golpeados por los manifestantes. Según fuentes de Kabul, el accidente y la reacción posterior provocaron un total de 15 muertos y 140 heridos. Además, admitió que el número de fallecidos podría ser mayor. No hubo soldados estadounidenses heridos y comenzó una investigación sobre el hecho ocurrido en las afueras de Kabul, en horas de la mañana de ayer.
Toque de queda
Al comienzo de la tarde, unos 2.000 manifestantes se congregaron en el centro de Kabul, algunos marchando hacia el Parlamento y otros hacia la sede presidencial. Varios cientos más se reunieron en una esquina que lleva a la fuertemente fortificada embajada estadounidense, en cuyos alrededores se produjeron disturbios y se oyeron disparos de armas de fuego. Al caer la tarde la calma volvió a la capital afgana, pero el gobierno decidió instaurar un toque de queda en la capital. Según observadores, la reacción popular es un signo del sentimiento de rechazo de la población a la ocupación militar que lleva ya casi cinco años, sin que se hayan logrado la ansiada estabilización del país ni la recuperación prometida por el presidente Hamid Karzai. (Reuter-AFP-NA)
Como resultado, una turba furiosa arrojó piedras y destrozó los vidrios de los vehículos del convoy. Al parecer, desde el interior de uno de los vehículos sitiados alguien efectuó disparos al aire. Policías afganos también efectuaron disparos cuando llegaron al lugar para ayudar a las tropas estadounidenses. No estaba claro quién había sido el responsable del ataque contra la airada muchedumbre. Algunos testigos culpan a las tropas estadounidenses; otros responsabilizan a la policía y hay quienes los acusan a ambos.
Un reportero vio a un hombre abatido a tiros y observó el traslado de varias personas heridas, mientras manifestantes incendiaban dos coches de la policía. Varios camarógrafos de televisión fueron golpeados por los manifestantes. Según fuentes de Kabul, el accidente y la reacción posterior provocaron un total de 15 muertos y 140 heridos. Además, admitió que el número de fallecidos podría ser mayor. No hubo soldados estadounidenses heridos y comenzó una investigación sobre el hecho ocurrido en las afueras de Kabul, en horas de la mañana de ayer.
Toque de queda
Al comienzo de la tarde, unos 2.000 manifestantes se congregaron en el centro de Kabul, algunos marchando hacia el Parlamento y otros hacia la sede presidencial. Varios cientos más se reunieron en una esquina que lleva a la fuertemente fortificada embajada estadounidense, en cuyos alrededores se produjeron disturbios y se oyeron disparos de armas de fuego. Al caer la tarde la calma volvió a la capital afgana, pero el gobierno decidió instaurar un toque de queda en la capital. Según observadores, la reacción popular es un signo del sentimiento de rechazo de la población a la ocupación militar que lleva ya casi cinco años, sin que se hayan logrado la ansiada estabilización del país ni la recuperación prometida por el presidente Hamid Karzai. (Reuter-AFP-NA)







