27 Mayo 2006 Seguir en 
WASHINGTON.- El primer ministro británico, Tony Blair, urgió al mundo a sepultar diferencias pasadas sobre Irak y a apoyar al nuevo gobierno del país árabe para promover la democracia en la región. "La guerra dividió al mundo", admitió. No obstante, señaló, la investidura del primer gobierno permanente tras la caída de Saddam Hussein debería llevar a la reconciliación no sólo en Irak, sino también en la comunidad internacional. Blair llegó el jueves a Washington, para analizar, junto con el presidente de EE.UU., George W. Bush, la nueva estrategia militar en Irak a partir de la instalación del nuevo gobierno en Bagdad.
Sin embargo, los dos líderes, que reconocieron en una rueda de prensa conjunta que se han cometido errores en Irak, aparecieron más lejos que nunca del objetivo de fijar un cronograma para el retiro de sus tropas.
Por su parte, el premier iraquí, Nuri al Maliki, dijo que las fuerzas militares de su país podrán asumir el control de la seguridad en 18 meses. Sin embargo, fuentes del Pentágono dijeron que la instrucción y el equipamiento necesarios para poder enfrentar con éxito la insurgencia iraquí y los grupos islámicos extranjeros que actúan en el país demandarán más tiempo. Por de pronto, veinte muertos dejó ayer una nueva ola de atentados suicidas en Irak.
Locura asesina
Mientras Bush y Blair admitían que cometieron muchos errores en Irak, un nuevo y potencialmente devastador escándalo se asomaba, generado por las denuncias de que, en noviembre, unos marines enloquecieron y mataron a decenas de hombres, mujeres y niños en una ciudad de Irak. Las fuerzas estadounidenses han perdido prestigio a partir de los abusos que soldados cometieron contra presos iraquíes. Cientos de soldados estadounidenses que volvieron de Irak presentan cuadros severos de depresión. (AFP-DPA-Reuter)
Sin embargo, los dos líderes, que reconocieron en una rueda de prensa conjunta que se han cometido errores en Irak, aparecieron más lejos que nunca del objetivo de fijar un cronograma para el retiro de sus tropas.
Por su parte, el premier iraquí, Nuri al Maliki, dijo que las fuerzas militares de su país podrán asumir el control de la seguridad en 18 meses. Sin embargo, fuentes del Pentágono dijeron que la instrucción y el equipamiento necesarios para poder enfrentar con éxito la insurgencia iraquí y los grupos islámicos extranjeros que actúan en el país demandarán más tiempo. Por de pronto, veinte muertos dejó ayer una nueva ola de atentados suicidas en Irak.
Locura asesina
Mientras Bush y Blair admitían que cometieron muchos errores en Irak, un nuevo y potencialmente devastador escándalo se asomaba, generado por las denuncias de que, en noviembre, unos marines enloquecieron y mataron a decenas de hombres, mujeres y niños en una ciudad de Irak. Las fuerzas estadounidenses han perdido prestigio a partir de los abusos que soldados cometieron contra presos iraquíes. Cientos de soldados estadounidenses que volvieron de Irak presentan cuadros severos de depresión. (AFP-DPA-Reuter)







