27 Mayo 2006 Seguir en 
“Los investigadores no deben descuidar a (César) Soto. Estoy convencido de que por allí se puede encontrar algunos elementos que permitan esclarecer el crimen”, aseguró el abogado Carlos Posse, que, junto a Claudia Ramírez, defiende al remisero Juan Pedro Cruzado.
Los profesionales están preocupados con la posibilidad de que su cliente, que dijo ser el remisero que transportó a Paulina Lebbos y a su amiga Virginia Mercado el 26 de febrero desde la zona del ex Abasto, quede involucrado en la causa. “El no es un psicópata ni nada por el estilo; es simplemente un hombre que está convencido de lo que hizo y que quiere colaborar con la causa”, explicó el abogado.
Posse indicó además que sospecha que hay una maniobra en contra de Cruzado. “Soto asumió el rol de querellante por haber reconocido a su hija cinco años después de su nacimiento. Se dice que es una maniobra para sacar a Alberto Lebbos de la causa, y coincide con que los ex comisarios que fueron contratados por el Gobierno apuntan contra mi cliente”, comentó. La próxima semana, según coincidieron en señalar varias fuentes, Carlos Albaca presenciaría varios careos entre los testigos clave en la causa que investiga. Entre ellos, de acuerdo con una fuente tribunalicia, se sentarían frente a frente Mercado y Cruzado.
El fiscal aprovechará este fin de semana para leer el informe que realizaron los peritos de Gendarmería Nacional. También, según trascendió, Albaca deberá opinar sobre la oposición al cambio de querellante que presentó Emilio Mrad, abogado de la familia Lebbos. El expediente pasará luego al juez III de Instrucción, Juan Francisco Pisa.
Por otra parte, ayer se realizó la primera audiencia para definir la tenencia de la hija de Paulina. El juez en lo Civil en Familia y Sucesiones de la VII Nominación, Ernesto Gastaminza, le pidió a Lebbos y a Soto que, para preservar a la menor, se mantenga en secreto lo que se acuerde en cada una de las audiencias que mantendrán, planteo que fue rápidamente aceptado por ambas partes. Trascendió que en el próximo encuentro se definiría un régimen de visitas a favor de Soto.
Los profesionales están preocupados con la posibilidad de que su cliente, que dijo ser el remisero que transportó a Paulina Lebbos y a su amiga Virginia Mercado el 26 de febrero desde la zona del ex Abasto, quede involucrado en la causa. “El no es un psicópata ni nada por el estilo; es simplemente un hombre que está convencido de lo que hizo y que quiere colaborar con la causa”, explicó el abogado.
Posse indicó además que sospecha que hay una maniobra en contra de Cruzado. “Soto asumió el rol de querellante por haber reconocido a su hija cinco años después de su nacimiento. Se dice que es una maniobra para sacar a Alberto Lebbos de la causa, y coincide con que los ex comisarios que fueron contratados por el Gobierno apuntan contra mi cliente”, comentó. La próxima semana, según coincidieron en señalar varias fuentes, Carlos Albaca presenciaría varios careos entre los testigos clave en la causa que investiga. Entre ellos, de acuerdo con una fuente tribunalicia, se sentarían frente a frente Mercado y Cruzado.
El fiscal aprovechará este fin de semana para leer el informe que realizaron los peritos de Gendarmería Nacional. También, según trascendió, Albaca deberá opinar sobre la oposición al cambio de querellante que presentó Emilio Mrad, abogado de la familia Lebbos. El expediente pasará luego al juez III de Instrucción, Juan Francisco Pisa.
Por otra parte, ayer se realizó la primera audiencia para definir la tenencia de la hija de Paulina. El juez en lo Civil en Familia y Sucesiones de la VII Nominación, Ernesto Gastaminza, le pidió a Lebbos y a Soto que, para preservar a la menor, se mantenga en secreto lo que se acuerde en cada una de las audiencias que mantendrán, planteo que fue rápidamente aceptado por ambas partes. Trascendió que en el próximo encuentro se definiría un régimen de visitas a favor de Soto.
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