27 Mayo 2006 Seguir en 
El asesino quiso forzar a Paulina Lebbos a mantener una relación sexual con él, y la joven se resistió. En medio de la pelea, el hombre que la acompañaba terminó matándola. Esto es parte de la presunción que los peritos de Gendarmería Nacional consignaron en el informe que el lunes le remitieron al fiscal Carlos Albaca, luego de haber analizado durante 45 días diversas pruebas, entre ellas testimonios de personas íntimamente vinculadas a la estudiante. Según los especialistas, el crimen de la estudiante es de índole pasional, aunque en este caso la hipótesis abarca a cualquier persona, y no se cierra únicamente en su novio, o en una eventual pareja, como sucede comúnmente en los crímenes pasionales.
La conclusión a la que arribaron los expertos, según comentaron las fuentes consultadas, no descarta a ninguno de los sospechosos que hay en el caso.
Trascendió que los peritos consideraron a Paulina una persona vulnerable a las situaciones de riesgo, ya que podía ser manipulada con cierta facilidad, aún por desconocidos, lo que acrecienta la posibilidad de que haya sido atacada luego de salir del bar en el que se encontraba con sus amigos.
La joven se dirigía en un remise a la casa de su novio, César Soto, ubicada en calle Estados Unidos al 1.200, pero, según él, nunca llegó. Una de las hipótesis que se manejan es que fue atacada dentro de un automóvil en inmediaciones del parque 9 de Julio. Ayer, tratando de apuntalar esta versión, los tres ex comisarios contratados por el Gobierno para colaborar en el caso, Alfredo Jiménez, Marcial Escobar y Luis Santana, estaban buscando a tres menores que habrían sido testigos de la agresión. Lo que no concuerda con la hipótesis de que a Paulina la mataron el mismo día que desapareció es justamente el informe de Gendarmería, que da como fecha estimativa de muerte entre 20 y 30 días anteriores a la segunda autopsia que ellos realizaron, el 4 de abril. Esto sitúa la fecha del homicidio entre el 4 y el 14 de marzo, aunque el cuerpo fue hallado el 11 de marzo a la vera de la ruta 341, en Tapia. Incluso los gendarmes advirtieron que el cadáver fue arrojado allí ex profeso, días antes de que lo hallaran. Tampoco pudo -por el momento- desvirtuar el informe de la primera autopsia en cuanto a que Paulina murió estrangulada.
El fiscal Albaca podría ordenar la próxima semana que se realicen varios allanamientos, ante la posibilidad de poder encontrar pistas en los domicilios de algunas personas sindicadas como sospechosas. El informe más firme que el fiscal tiene en sus manos es el de los ex comisarios, que sindica como principal acusado al remisero Juan Pedro Cruzado, que dijo haber sido la persona que trasladó a Lebbos esa mañana. Pero el fiscal considera que aún no hay pruebas consistentes como para solicitar su detención, y es por eso que les pidió que profundicen su investigación. También podría resolver la situación de los policías Enrique García, Manuel Yapura y Alberto Lencina, acusados por falsedad ideológica. Los tres volverían a declarar en la causa.
La conclusión a la que arribaron los expertos, según comentaron las fuentes consultadas, no descarta a ninguno de los sospechosos que hay en el caso.
Trascendió que los peritos consideraron a Paulina una persona vulnerable a las situaciones de riesgo, ya que podía ser manipulada con cierta facilidad, aún por desconocidos, lo que acrecienta la posibilidad de que haya sido atacada luego de salir del bar en el que se encontraba con sus amigos.
La joven se dirigía en un remise a la casa de su novio, César Soto, ubicada en calle Estados Unidos al 1.200, pero, según él, nunca llegó. Una de las hipótesis que se manejan es que fue atacada dentro de un automóvil en inmediaciones del parque 9 de Julio. Ayer, tratando de apuntalar esta versión, los tres ex comisarios contratados por el Gobierno para colaborar en el caso, Alfredo Jiménez, Marcial Escobar y Luis Santana, estaban buscando a tres menores que habrían sido testigos de la agresión. Lo que no concuerda con la hipótesis de que a Paulina la mataron el mismo día que desapareció es justamente el informe de Gendarmería, que da como fecha estimativa de muerte entre 20 y 30 días anteriores a la segunda autopsia que ellos realizaron, el 4 de abril. Esto sitúa la fecha del homicidio entre el 4 y el 14 de marzo, aunque el cuerpo fue hallado el 11 de marzo a la vera de la ruta 341, en Tapia. Incluso los gendarmes advirtieron que el cadáver fue arrojado allí ex profeso, días antes de que lo hallaran. Tampoco pudo -por el momento- desvirtuar el informe de la primera autopsia en cuanto a que Paulina murió estrangulada.
El fiscal Albaca podría ordenar la próxima semana que se realicen varios allanamientos, ante la posibilidad de poder encontrar pistas en los domicilios de algunas personas sindicadas como sospechosas. El informe más firme que el fiscal tiene en sus manos es el de los ex comisarios, que sindica como principal acusado al remisero Juan Pedro Cruzado, que dijo haber sido la persona que trasladó a Lebbos esa mañana. Pero el fiscal considera que aún no hay pruebas consistentes como para solicitar su detención, y es por eso que les pidió que profundicen su investigación. También podría resolver la situación de los policías Enrique García, Manuel Yapura y Alberto Lencina, acusados por falsedad ideológica. Los tres volverían a declarar en la causa.
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