26 Mayo 2006 Seguir en 
Houston/Washington.- En uno de los juicios más espectaculares de la historia económica estadounidense, los dos ex directivos de la empresa Enron, Jeffrey Skilling y Kenneth Lay (este último, fundador de Enron) fueron declarados ayer culpables de fraude y conspiración. La sentencia, a la que los 12 miembros del jurado llegaron tras seis días de deliberaciones, fue leída por el juez Simeon Lake en Houston, estado de Texas.
La administración de George W. Bush y los legisladores estadounidenses dijeron que los fallos envían un fuerte mensaje sobre la corrupción corporativa.
Los dos acusados, que se declararon inocentes, pueden ser condenados a reclusión perpetua. Skilling, de 52 años, fue hallado culpable de 19 de los 28 cargos que se le imputaban y enfrenta una pena máxima de 185 años de prisión. Por su lado, Lay -de 64 años-, fue declarado culpable de los seis cargos de fraude y conspiración de los que era acusado y, además, de los cargos de fraude bancario que enfrentaba en otro juicio que se le seguía paralelamente, también en Houston. Podría ser condenado a un máximo de 165 años en prisión.
Sorprendido
"Estamos sorprendidos y sería más apropiado decir que estamos shockeados. No era ciertamente el resultado que esperábamos. Pienso firmemente que soy inocente de las acusaciones en mi contra y lo he dicho desde el primer día", declaró Lay después del veredicto. "Yo estoy decepcionado, evidentemente, pero las cosas son así", había declarado antes Skilling a la salida del tribunal. En 2001, tras descubrirse fraudes en los balances, la empresa de energía quebró en poco tiempo. Los inversores perdieron sumas millonarias y miles de empleados todos sus planes de pensiones.
El director financiero Andrew Fastow se declaró culpable de fraude y, a cambio, negoció una pena de cárcel de diez años.
Amigo del poder
Hoy en día, en Estados Unidos el concepto "enronización" significa fraude, codicia y enriquecimiento desconsiderado. El caso fue especialmente urticante por la cercanía de Lay con Bush. Los dos texanos eran amigos a nivel de tutearse. Bush denominaba "Kenny-Boy" al jovial empresario y generoso donante partidario, y le gustaba mostrarse con él en la vida pública. Pero, cuando salieron a la luz las intrigas de Enron, Bush se distanció rápidamente de su amigo y colaborador financiero. (DPA-Reuter)
La administración de George W. Bush y los legisladores estadounidenses dijeron que los fallos envían un fuerte mensaje sobre la corrupción corporativa.
Los dos acusados, que se declararon inocentes, pueden ser condenados a reclusión perpetua. Skilling, de 52 años, fue hallado culpable de 19 de los 28 cargos que se le imputaban y enfrenta una pena máxima de 185 años de prisión. Por su lado, Lay -de 64 años-, fue declarado culpable de los seis cargos de fraude y conspiración de los que era acusado y, además, de los cargos de fraude bancario que enfrentaba en otro juicio que se le seguía paralelamente, también en Houston. Podría ser condenado a un máximo de 165 años en prisión.
Sorprendido
"Estamos sorprendidos y sería más apropiado decir que estamos shockeados. No era ciertamente el resultado que esperábamos. Pienso firmemente que soy inocente de las acusaciones en mi contra y lo he dicho desde el primer día", declaró Lay después del veredicto. "Yo estoy decepcionado, evidentemente, pero las cosas son así", había declarado antes Skilling a la salida del tribunal. En 2001, tras descubrirse fraudes en los balances, la empresa de energía quebró en poco tiempo. Los inversores perdieron sumas millonarias y miles de empleados todos sus planes de pensiones.
El director financiero Andrew Fastow se declaró culpable de fraude y, a cambio, negoció una pena de cárcel de diez años.
Amigo del poder
Hoy en día, en Estados Unidos el concepto "enronización" significa fraude, codicia y enriquecimiento desconsiderado. El caso fue especialmente urticante por la cercanía de Lay con Bush. Los dos texanos eran amigos a nivel de tutearse. Bush denominaba "Kenny-Boy" al jovial empresario y generoso donante partidario, y le gustaba mostrarse con él en la vida pública. Pero, cuando salieron a la luz las intrigas de Enron, Bush se distanció rápidamente de su amigo y colaborador financiero. (DPA-Reuter)







