Una rareza: la plaza estará llena y la ciudad vacía

Análisis. Por Fabio Ariel Ladetto - Redacción LA GACETA - fladetto@lagaceta.com.ar

25 Mayo 2006
Pocas Semanas de Mayo estuvieron tan dominadas por la política partidaria coyuntural como esta. El kirchnerismo hizo dos de sus apuestas más duras de los últimos tiempos, con apenas 48 horas de diferencia, lo que paralizó toda otra acción. Primero puso todo el aparato parlamentario (tanto de Diputados como de Senadores) tras el objetivo (logrado) de impedir a Luis Patti asumir una banca. Nada más existió el martes; ni siquiera el grave hecho de correos electrónicos violados por expertos en inteligencia, con un claro fin intimidatorio.
Sin descanso, y multiplicados por cientos, los dirigentes oficialistas ultimaron los detalles del “gran acto gran” de hoy, separados unos de otros. Cada sector puso su cartel y convocó a sus seguidores a su propio lugar de concentración para la movilización a Plaza de Mayo.
Para completar, aparecieron afiches sin firma, con las caras de Carlos Menem, Domingo Cavallo, Mauricio Macri, Fernando de la Rúa y Elisa Carrió, y la única frase “Nosotros no vamos a la plaza”, un paso más en la lógica amigo-enemigo de la que hace gala el Gobierno. En tanto, muchos comercios del microcentro porteño anunciaban ayer que hoy estarían cerrados. Así se concretará otra rareza de este 25: la plaza, llena; la ciudad, vacía.
La concurrencia masiva está garantizada, a partir del peso específico de las estructuras oficiales, no del interés genuino de ir espontáneamente a una fiesta cívica. Si hoy hay fervor, no será patrio.