21 Mayo 2006 Seguir en 
"There is one simple objective. To this game, keep them out... at any cost!" ("Hay un simple objetivo en este juego: mantenerlos afuera, a cualquier costo"). Esta es la presentación del video juego on line "Border Patrol" (patrulla de la frontera), que últimamente ganó mucha popularidad en Estados Unidos. El juego (alojado en la dirección de internet http://www.resist.com/racistgames/playborderpatrol/borderpatrol.htm) se abre sobre un desierto inhóspito, lleno de cactus. El jugador es un guardia fronterizo armado con pistola, que debe asesinar a cuanto clandestino intente cruzarse e ingresar por la frontera en territorio estadounidense. Los blancos están detallados con nombres como "la mujer coneja", que es una mexicana embarazada con dos hijos; "un nacionalista mexicano", que aparece armado hasta los dientes, y un "traficante de drogas", que corre junto a otro cargando hojas de coca.
El entretenimiento de internet fue creado en 2002, pero ganó fama el último mes por las múltiples críticas que recibió (tildaron al juego de racista, violento y de fomentar la xenofobia) y, sobre todo, por el pronunciamiento del presidente George Bush a favor de instrumentar una política dura respecto del ingreso de ilegales por la frontera con México. La proliferación de este simple juego no hizo más que echar leña al fuego de la discusión que abrió el líder de EEUU al endurecer las leyes de migración.
La semana que pasó, la polémica ganó un nuevo ímpetu: Bush anunció el envío de 6.000 soldados para fortalecer la seguridad en la frontera. Paralelamente, mandó un paquete de leyes al Congreso, algunas de las cuales irritaron más a los poco más de 12 millones de ilegales que viven en Estados Unidos y a las autoridades de México, cuya frontera es a la que la política de Bush apunta para poner un coto al ingreso de inmigrantes. El Senado de Estados Unidos votó a favor de construir un muro de 600 kilómetros en la frontera con México y establecer barreras para vehículos a lo largo de 800 kilómetros. La propuesta está contenida en una enmienda a una amplia reforma de la ley inmigratoria que el Senado está analizando a pedido del presidente de su país. La aprobación de esta parte es considerada una victoria para los conservadores republicanos, que pretenden incrementar la seguridad en la frontera. La ley se refiere a la seguridad fronteriza, la creación de un programa de trabajadores huéspedes y la legalización de millones de extranjeros indocumentados. Si el Senado aprueba para fines de este mes su proyecto de reforma, en junio se estaría trabajando a fin de armonizar los borradores aprobados por las dos Cámaras del Congreso, tarea que algunos analistas señalan que será la más difícil y llena de obstáculos de todo el proceso legislativo sobre este tema. Opositores a la propuesta sostienen que equivale a una amnistía para los indocumentados, que las encuestas mostraron es muy impopular entre los estadounidenses.
Sin embargo, quienes la apoyan sostienen que los inmigrantes ilegales que podrían incluirse en la misma deberán pagar una multa e impuestos, pasar una investigación sobre antecedentes criminales, aprender inglés y esperar para convertirse en ciudadanos estadounidenses. El Senado también votó por exceptuar a los inmigrantes ilegales condenados por un delito mayor o tres o más delitos menores a ser elegibles para recibir la ciudadanía. Este paquete de leyes avanza a paso lento en el Congreso de EEUU.
Verdades al desnudo
Más allá del debate político sobre las nuevas leyes de migración, los cambios propuestos por Bush dejaron al descubierto un fuerte debate que mantiene divididas las opiniones de los estadounidenses. Están las de aquellos que, como muestra el juego de video "BorderPatrol", consideran a los ilegales como a una plaga que perjudica al país y que debe ser eliminada. Los que sostienen esta postura, según los analistas, añaden una alta dosis de discriminación y de violencia contra los imigrantes, que amenazaron con realizar otra manifestación para hacer valer sus derechos.
Otros, en cambio, consideran que Estados Unidos no podría prescindir de esa millonaria masa de personas que sostienen su estadía en el país del norte con trabajo, con ese que los ciudadanos rechazan por considerarlos bajos o mal pagos.
Lograr el equilibro entre ambas posturas es el nuevo desafío con el que se topa Bush, un presidente que se siente más cómodo lidiando con los conflictos externos.
Rolando Jerez (Florida). "Hace 16 años que vivo en este pais y lo que logré fue sin la ayuda del gobierno. Me las rebusqué para ser ciudadano. La gente que ahora es ilegal quiere todo servido. Los estadounidenses están un poco cansados de los inmigrantes. También es cierto que el trabajo que los ilegales hacen es rechazado por los estadounidenses, porque es mal pagado. Con los inmigrantes hacen lo que quieren. No nos quieren, pero nos usan de escoba".
Aldo Gordillo (Florida). "No estoy de acuerdo con la nueva ley que impulsa Bush. La opinión generalizada de los estadounidenses es de apoyo a los reclamos de los inmigrantes. Tienen en claro que si los expulsan a todos, no podrán sostener su nivel de vida, que en gran medida sustenta esa mano de obra barata que son los ilegales.
Noelia Cristo (Nueva York). "El ambiente es de indignación y miedo. Temor a ser tratado como un criminal por querer cumplir un sueño. Yo trabajo en un lugar parecido a ?Recórcholis?. Somos 30 empleados y 27 somos extranjeros. ¿Qué sería de ese lugar sin gente como nosotros?, Pregúntenle al dueño cuántos dólares hizo el 1 de Mayo....Ese día, todo Nueva York estuvo de paro junto a los inmigrantes".
Germán Rigesti (California). "Soy médico y resido en EEUU hace 15 años. Además, soy uno de los médicos oficiales del Departamento de Inmigracion. La razón de la existencia de los ilegales es muy simple: la afamada ley de la oferta y la demanda. Si no existiera demanda de mano de obra barata, no existiría la oferta de ilegales. El problema se origina por la arbitrariedad e inflexibilidad de las leyes inmigratorias de este y otros países del mundo, que hacen casi imposible al ciudadano común acceder a un estatus migratorio legítimo".
Washington.- La decisión del presidente George W. Bush de enviar 6.000 soldados a la frontera con México forma parte de una estrategia mediante la cual el mandatario busca calmar los ánimos de la base conservadora de su partido y avanzar hacia una reforma migratoria integral. Al adoptar medidas de seguridad que son reclamadas por el ala derechista del Partido Republicano como el primer paso para cualquier discusión de reforma migratoria, Bush intenta recuperar el apoyo de su base y darle así un impulso al debate migratorio que esta semana retomó el Senado. Y es que Bush está en minoría en su propio partido por su apoyo a una reforma migratoria integral que incluya la legalización de los indocumentados en Estados Unidos y un programa de trabajadores huéspedes.
Un sector significativo de los líderes republicanos cultiva votos usando el miedo que genera la mano de obra barata de los extranjeros indocumentados, en momentos en que la economía estadounidense no está en su época de mayor esplendor.
Y Bush, cuya popularidad está en el momento más bajo de su mandato, tiene los peores niveles de aprobación justamente en el tema migratorio, ya que la mayoría de la ciudadanía norteamericana considera que él no ha hecho lo suficiente por proteger adecuadamente las fronteras. Una y otra vez, líderes republicanos como los legisladores Tom Tancredo, de Colorado, y James Sensenbrenner, de Wisconsin, acusan a Bush de no escuchar el reclamo de la gente por mayor seguridad en la frontera para poner fin al flujo inmigratorio ilegal, y reclaman que esta sea la primera medida antes de discutir un programa de trabajadores huéspedes o una posible solución para los indocumentados.
En ese discurso pronunciado desde el Salón Oval de la Casa Blanca y televisado en directo a todo el país, Bush intentó dar respuesta a este reclamo, anunciando medidas de seguridad y un plan de mediano plazo que incluye el uso de tecnología militar y el aumento de 12.000 a 18.000 agentes de la Patrulla Fronteriza de aquí a 2008. De esta manera, Bush puede argumentar que las medidas de seguridad que reclaman los republicanos más conservadores ya han sido adoptadas, y que ahora es tiempo de que el Congreso apruebe una reforma integral, que es lo que piden los grupos pro inmigrantes y el sector empresarial de Estados Unidos. (DPA)
El presidente de EEUU viene recibiendo duras críticas de los conservadores de su propio partido (el Republicano) ya que consideran que no puede frenar el ingreso de ilegales al país.
¿Cuáles son los puntos centrales de su plan?
Enviar más tropas a la frontera con México, levantar una gran muralla en la zona y buscar la forma de legalizar a los indocumentados que ya viven en su país.
¿Cómo reaccionó el gobierno de México?
El presidente Vicente Fox se quejó públicamente de la militarización de la frontera. Dijo que son medidas fuera de lugar para países amigos y formuló un reclamo diplomático formal.
¿Qué opinan los ilegales que viven en EEUU?
El 1 de mayo realizaron una marcha, donde hubo más de 1 millón de personas, para quejarse por lo que consideraron una persecución del gobierno en su contra. Exigieron ser legalizados.
¿Qué opinan los estadounidenses?
Según una encuesta de la cadena CNN, el 79% de la audiencia que escuchó el discurso de Bush tildó de positivo a su plan de migración. En el país hay un fuerte sentimiento antiinmigrantes.
¿Cuáles son las falencias del programa propuesto?
Analistas de EEUU afirman que no servirá para frenar el ingreso de ilegales, que provocará más violencia y muerte en la frontera y que se fomentará la discriminación contra los inmigrantes.
¿Cuáles son los beneficios de la nueva normativa?
Según el propio Bush, dará la posibilidad de que quienes quieran ingresar al país para trabajar lo hagan legalmente y abrirá la opción de que los indocumentados accedan a la ciudadanía.
El entretenimiento de internet fue creado en 2002, pero ganó fama el último mes por las múltiples críticas que recibió (tildaron al juego de racista, violento y de fomentar la xenofobia) y, sobre todo, por el pronunciamiento del presidente George Bush a favor de instrumentar una política dura respecto del ingreso de ilegales por la frontera con México. La proliferación de este simple juego no hizo más que echar leña al fuego de la discusión que abrió el líder de EEUU al endurecer las leyes de migración.
La semana que pasó, la polémica ganó un nuevo ímpetu: Bush anunció el envío de 6.000 soldados para fortalecer la seguridad en la frontera. Paralelamente, mandó un paquete de leyes al Congreso, algunas de las cuales irritaron más a los poco más de 12 millones de ilegales que viven en Estados Unidos y a las autoridades de México, cuya frontera es a la que la política de Bush apunta para poner un coto al ingreso de inmigrantes. El Senado de Estados Unidos votó a favor de construir un muro de 600 kilómetros en la frontera con México y establecer barreras para vehículos a lo largo de 800 kilómetros. La propuesta está contenida en una enmienda a una amplia reforma de la ley inmigratoria que el Senado está analizando a pedido del presidente de su país. La aprobación de esta parte es considerada una victoria para los conservadores republicanos, que pretenden incrementar la seguridad en la frontera. La ley se refiere a la seguridad fronteriza, la creación de un programa de trabajadores huéspedes y la legalización de millones de extranjeros indocumentados. Si el Senado aprueba para fines de este mes su proyecto de reforma, en junio se estaría trabajando a fin de armonizar los borradores aprobados por las dos Cámaras del Congreso, tarea que algunos analistas señalan que será la más difícil y llena de obstáculos de todo el proceso legislativo sobre este tema. Opositores a la propuesta sostienen que equivale a una amnistía para los indocumentados, que las encuestas mostraron es muy impopular entre los estadounidenses.
Sin embargo, quienes la apoyan sostienen que los inmigrantes ilegales que podrían incluirse en la misma deberán pagar una multa e impuestos, pasar una investigación sobre antecedentes criminales, aprender inglés y esperar para convertirse en ciudadanos estadounidenses. El Senado también votó por exceptuar a los inmigrantes ilegales condenados por un delito mayor o tres o más delitos menores a ser elegibles para recibir la ciudadanía. Este paquete de leyes avanza a paso lento en el Congreso de EEUU.
Verdades al desnudo
Más allá del debate político sobre las nuevas leyes de migración, los cambios propuestos por Bush dejaron al descubierto un fuerte debate que mantiene divididas las opiniones de los estadounidenses. Están las de aquellos que, como muestra el juego de video "BorderPatrol", consideran a los ilegales como a una plaga que perjudica al país y que debe ser eliminada. Los que sostienen esta postura, según los analistas, añaden una alta dosis de discriminación y de violencia contra los imigrantes, que amenazaron con realizar otra manifestación para hacer valer sus derechos.
Otros, en cambio, consideran que Estados Unidos no podría prescindir de esa millonaria masa de personas que sostienen su estadía en el país del norte con trabajo, con ese que los ciudadanos rechazan por considerarlos bajos o mal pagos.
Lograr el equilibro entre ambas posturas es el nuevo desafío con el que se topa Bush, un presidente que se siente más cómodo lidiando con los conflictos externos.
Una mirada tucumana a EEUU
Ana Maria Gomez (Houston). "La Ley Inmigratoria vigente es muy estrecha. El gran problema con los inmigrantes es que no están en condiciones de obtener esas visas. La ley no los contempla. Ellos son quienes construyen las rutas, friegan los pisos y hacen los trabajos menos calificados. El resto de la sociedad no opina abiertamente del tema. Es un enorme ?de eso no se habla?: por un lado se los necesita y por el otro se los desprecia".Rolando Jerez (Florida). "Hace 16 años que vivo en este pais y lo que logré fue sin la ayuda del gobierno. Me las rebusqué para ser ciudadano. La gente que ahora es ilegal quiere todo servido. Los estadounidenses están un poco cansados de los inmigrantes. También es cierto que el trabajo que los ilegales hacen es rechazado por los estadounidenses, porque es mal pagado. Con los inmigrantes hacen lo que quieren. No nos quieren, pero nos usan de escoba".
Aldo Gordillo (Florida). "No estoy de acuerdo con la nueva ley que impulsa Bush. La opinión generalizada de los estadounidenses es de apoyo a los reclamos de los inmigrantes. Tienen en claro que si los expulsan a todos, no podrán sostener su nivel de vida, que en gran medida sustenta esa mano de obra barata que son los ilegales.
Noelia Cristo (Nueva York). "El ambiente es de indignación y miedo. Temor a ser tratado como un criminal por querer cumplir un sueño. Yo trabajo en un lugar parecido a ?Recórcholis?. Somos 30 empleados y 27 somos extranjeros. ¿Qué sería de ese lugar sin gente como nosotros?, Pregúntenle al dueño cuántos dólares hizo el 1 de Mayo....Ese día, todo Nueva York estuvo de paro junto a los inmigrantes".
Germán Rigesti (California). "Soy médico y resido en EEUU hace 15 años. Además, soy uno de los médicos oficiales del Departamento de Inmigracion. La razón de la existencia de los ilegales es muy simple: la afamada ley de la oferta y la demanda. Si no existiera demanda de mano de obra barata, no existiría la oferta de ilegales. El problema se origina por la arbitrariedad e inflexibilidad de las leyes inmigratorias de este y otros países del mundo, que hacen casi imposible al ciudadano común acceder a un estatus migratorio legítimo".
Analisis
No logró calmar los ánimos
Por MARIA ISABEL RIVERO, periodista de la agencia DPAWashington.- La decisión del presidente George W. Bush de enviar 6.000 soldados a la frontera con México forma parte de una estrategia mediante la cual el mandatario busca calmar los ánimos de la base conservadora de su partido y avanzar hacia una reforma migratoria integral. Al adoptar medidas de seguridad que son reclamadas por el ala derechista del Partido Republicano como el primer paso para cualquier discusión de reforma migratoria, Bush intenta recuperar el apoyo de su base y darle así un impulso al debate migratorio que esta semana retomó el Senado. Y es que Bush está en minoría en su propio partido por su apoyo a una reforma migratoria integral que incluya la legalización de los indocumentados en Estados Unidos y un programa de trabajadores huéspedes.
Un sector significativo de los líderes republicanos cultiva votos usando el miedo que genera la mano de obra barata de los extranjeros indocumentados, en momentos en que la economía estadounidense no está en su época de mayor esplendor.
Y Bush, cuya popularidad está en el momento más bajo de su mandato, tiene los peores niveles de aprobación justamente en el tema migratorio, ya que la mayoría de la ciudadanía norteamericana considera que él no ha hecho lo suficiente por proteger adecuadamente las fronteras. Una y otra vez, líderes republicanos como los legisladores Tom Tancredo, de Colorado, y James Sensenbrenner, de Wisconsin, acusan a Bush de no escuchar el reclamo de la gente por mayor seguridad en la frontera para poner fin al flujo inmigratorio ilegal, y reclaman que esta sea la primera medida antes de discutir un programa de trabajadores huéspedes o una posible solución para los indocumentados.
En ese discurso pronunciado desde el Salón Oval de la Casa Blanca y televisado en directo a todo el país, Bush intentó dar respuesta a este reclamo, anunciando medidas de seguridad y un plan de mediano plazo que incluye el uso de tecnología militar y el aumento de 12.000 a 18.000 agentes de la Patrulla Fronteriza de aquí a 2008. De esta manera, Bush puede argumentar que las medidas de seguridad que reclaman los republicanos más conservadores ya han sido adoptadas, y que ahora es tiempo de que el Congreso apruebe una reforma integral, que es lo que piden los grupos pro inmigrantes y el sector empresarial de Estados Unidos. (DPA)
Preguntas frecuentes
¿Por qué Bush decidió ahora avanzar con esta ley? El presidente de EEUU viene recibiendo duras críticas de los conservadores de su propio partido (el Republicano) ya que consideran que no puede frenar el ingreso de ilegales al país.
¿Cuáles son los puntos centrales de su plan?
Enviar más tropas a la frontera con México, levantar una gran muralla en la zona y buscar la forma de legalizar a los indocumentados que ya viven en su país.
¿Cómo reaccionó el gobierno de México?
El presidente Vicente Fox se quejó públicamente de la militarización de la frontera. Dijo que son medidas fuera de lugar para países amigos y formuló un reclamo diplomático formal.
¿Qué opinan los ilegales que viven en EEUU?
El 1 de mayo realizaron una marcha, donde hubo más de 1 millón de personas, para quejarse por lo que consideraron una persecución del gobierno en su contra. Exigieron ser legalizados.
¿Qué opinan los estadounidenses?
Según una encuesta de la cadena CNN, el 79% de la audiencia que escuchó el discurso de Bush tildó de positivo a su plan de migración. En el país hay un fuerte sentimiento antiinmigrantes.
¿Cuáles son las falencias del programa propuesto?
Analistas de EEUU afirman que no servirá para frenar el ingreso de ilegales, que provocará más violencia y muerte en la frontera y que se fomentará la discriminación contra los inmigrantes.
¿Cuáles son los beneficios de la nueva normativa?
Según el propio Bush, dará la posibilidad de que quienes quieran ingresar al país para trabajar lo hagan legalmente y abrirá la opción de que los indocumentados accedan a la ciudadanía.







