21 Mayo 2006 Seguir en 
PEKIN.- Con el vertido de la última masa de cemento, concluyó ayer la construcción del muro de Tres Gargantas, la mayor presa hidroeléctrica del mundo. Doce años demandó erigir la muralla de 185 metros de alto y 2.300 metros de largo, que cruza el río Yangtzé, el más grande del país. La obra finalizó diez meses antes de lo previsto, lo que permitirá empezar a generar energía en breve y adelantar en un año la inauguración plena del embalse, que podría coincidir con los Juegos Olímpicos de 2008. Para entonces se prevé también la instalación de las turbinas y del resto de los equipos hidroeléctricos.
Según fuentes oficiales, la obra requirió inversiones por U$S 27.000 millones, aunque expertos estiman que tuvo un costo de U$S 75.000 millones. El dique facilitará el control de las inundaciones (los desbordes del Yangtzé causaron 300.000 muertos el siglo pasado); mejorará la seguridad de la navegación en el río y, principalmente, será clave para las necesidades de energía de la economía china, que se encuentra en franca expansión. La central hidroeléctrica tendrá capacidad para una producción anual de 84.700 millones de kilowatts por hora, cuando funcionen los 26 generadores.
El primer sueño
En 1919, el líder revolucionario Sun Yat Sen lanzó la idea del dique; también Mao Tse Tung y Deng Xiaoping soñaron con la represa, pero las dificultades técnicas los volvieron a la realidad. Fue en 1992 cuando el gobierno le dio impulso definitivo al proyecto, pese a las protestas que levantó tanto dentro como fuera del país por su impacto social, cultural y medioambiental. Por ejemplo, para crear el lago artificial de 660 kilómetros se deberá trasladar a otro lugar a más de 1 millón de personas. Ya comenzaron los desplazamientos masivos de familias, previa promesa del gobierno de pagarles indemnización por sus campos de siembra perdidos. Sin embargo, muchos de los pobladores no recibieron nada.
Además, expertos dicen que la presa es vulnerable a los terremotos. Escándalos de corrupción y acusaciones de que la construcción es defectuosa también empañan el faraónico emprendimiento, sólo comparado con la mítica Muralla China. Cientos de fisuras, algunas de hasta una decena de metros de longitud, han sido detectadas en el flamante muro. Por otra parte, el hambre de energía hidráulica de China para alimentar a su próspera economía podría significar el final de una de las gargantas de río más profundas del mundo. Efectivamente, los constructores tienen el ojo puesto en la Garganta del Salto del Tigre, no sólo por la energía que generaría, sino porque ayudaría a prevenir que el cieno fluya hacia la reserva que se encuentra detrás de la represa.
Según ambientalistas, la presa dañará también parte del paisaje más espectacular del país. En la zona se halla un desfiladero de 3.900 metros de profundidad, enclavado en las montañas de la provincia de Yunnan, que es único en el mundo en su tipo. (AFP-NA-DPA-Reuter)
Según fuentes oficiales, la obra requirió inversiones por U$S 27.000 millones, aunque expertos estiman que tuvo un costo de U$S 75.000 millones. El dique facilitará el control de las inundaciones (los desbordes del Yangtzé causaron 300.000 muertos el siglo pasado); mejorará la seguridad de la navegación en el río y, principalmente, será clave para las necesidades de energía de la economía china, que se encuentra en franca expansión. La central hidroeléctrica tendrá capacidad para una producción anual de 84.700 millones de kilowatts por hora, cuando funcionen los 26 generadores.
El primer sueño
En 1919, el líder revolucionario Sun Yat Sen lanzó la idea del dique; también Mao Tse Tung y Deng Xiaoping soñaron con la represa, pero las dificultades técnicas los volvieron a la realidad. Fue en 1992 cuando el gobierno le dio impulso definitivo al proyecto, pese a las protestas que levantó tanto dentro como fuera del país por su impacto social, cultural y medioambiental. Por ejemplo, para crear el lago artificial de 660 kilómetros se deberá trasladar a otro lugar a más de 1 millón de personas. Ya comenzaron los desplazamientos masivos de familias, previa promesa del gobierno de pagarles indemnización por sus campos de siembra perdidos. Sin embargo, muchos de los pobladores no recibieron nada.
Además, expertos dicen que la presa es vulnerable a los terremotos. Escándalos de corrupción y acusaciones de que la construcción es defectuosa también empañan el faraónico emprendimiento, sólo comparado con la mítica Muralla China. Cientos de fisuras, algunas de hasta una decena de metros de longitud, han sido detectadas en el flamante muro. Por otra parte, el hambre de energía hidráulica de China para alimentar a su próspera economía podría significar el final de una de las gargantas de río más profundas del mundo. Efectivamente, los constructores tienen el ojo puesto en la Garganta del Salto del Tigre, no sólo por la energía que generaría, sino porque ayudaría a prevenir que el cieno fluya hacia la reserva que se encuentra detrás de la represa.
Según ambientalistas, la presa dañará también parte del paisaje más espectacular del país. En la zona se halla un desfiladero de 3.900 metros de profundidad, enclavado en las montañas de la provincia de Yunnan, que es único en el mundo en su tipo. (AFP-NA-DPA-Reuter)







