19 Mayo 2006 Seguir en 
SAN PABLO.- Con nuevos atentados con bombas y ataques contra bases militares, órganos públicos y escuelas, además de acciones incendiarias contra ocho ómnibus y el fallido asalto a un hospital, la violencia recrudeció ayer en San Pablo. El resultado de la sexta noche consecutiva de violencia en la metrópoli de 20 millones de habitantes -la mayor de América del Sur- dejó unos 10 presuntos delincuentes muertos. No se informó de bajas entre las fuerzas de seguridad.
Los ataques fueron la respuesta a una contraofensiva lanzada el martes por la Policía contra presuntos miembros del Primer comando de la Capital (PCC), la organización criminal que el viernes lanzó una ola de más de 250 atentados, en represalia por el traslado de más de 700 reos, entre ellos los líderes del PCC, a cárceles de máxima seguridad.
La amenaza
Suman ya unos 160 los muertos entre sospechosos, civiles inocentes y policías, desde que se inició la guerra abierta. Desde la prisión, el líder del PCC, Marcos “Marcola” Camacho, dijo por teléfono móvil a una emisora que si se hubieran atendido los reclamos del PCC se habría evitado esta oleada de terror. Además, amenazó con más y peores ataques. El PCC reclamó entre otras cosas mejores condiciones carcelarias y televisores para ver desde las celdas el mundial de fútbol. Un funcionario ordenó investigar la veracidad de dicha comunicación, ya que, según dijo, “Marcola” se halla incomunicado. Sin embargo, observadores dijeron que el poder que ejerce el líder del PCC en las cárceles es casi absoluto. Precisamente, el PCC nació en 1993 en las prisiones paulistas. Actualmente cuenta con 140.000 hombres entre la población penitenciaria y 500.000 fuera de las prisiones, principalmente familiares de los presos, según documentos policiales. Esta verdadera industria del delito posee también una poderosa estructura financiera. Se cree que “Marcola”, descripto como un hombre muy inteligente, está organizando un partido político para competir en las elecciones de octubre. (DPA)
Los ataques fueron la respuesta a una contraofensiva lanzada el martes por la Policía contra presuntos miembros del Primer comando de la Capital (PCC), la organización criminal que el viernes lanzó una ola de más de 250 atentados, en represalia por el traslado de más de 700 reos, entre ellos los líderes del PCC, a cárceles de máxima seguridad.
La amenaza
Suman ya unos 160 los muertos entre sospechosos, civiles inocentes y policías, desde que se inició la guerra abierta. Desde la prisión, el líder del PCC, Marcos “Marcola” Camacho, dijo por teléfono móvil a una emisora que si se hubieran atendido los reclamos del PCC se habría evitado esta oleada de terror. Además, amenazó con más y peores ataques. El PCC reclamó entre otras cosas mejores condiciones carcelarias y televisores para ver desde las celdas el mundial de fútbol. Un funcionario ordenó investigar la veracidad de dicha comunicación, ya que, según dijo, “Marcola” se halla incomunicado. Sin embargo, observadores dijeron que el poder que ejerce el líder del PCC en las cárceles es casi absoluto. Precisamente, el PCC nació en 1993 en las prisiones paulistas. Actualmente cuenta con 140.000 hombres entre la población penitenciaria y 500.000 fuera de las prisiones, principalmente familiares de los presos, según documentos policiales. Esta verdadera industria del delito posee también una poderosa estructura financiera. Se cree que “Marcola”, descripto como un hombre muy inteligente, está organizando un partido político para competir en las elecciones de octubre. (DPA)







