18 Mayo 2006 Seguir en 
Enfrentó a dos delincuentes que estaban amenazando con armas a su familia casi sin pensarlo. Y eso le podría haber costado la vida. José Gabriel Míguenz recibió un disparo en la cabeza pero, afortunadamente para él, el proyectil atravesó la piel y sólo le produjo lesiones superficiales. "Nací de nuevo", dijo, con humor a pesar de todo, el hombre. El ataque ocurrió el lunes a la noche en la casa de Míguenz, ubicada en Villa Urquiza. Su yerno y su hija estaban afuera, con su moto, cuando aparecieron los asaltantes. "Quise ayudarlos y le grité a mi hija que trajera un arma, pero eso era mentira. Parece que los tipos se asustaron y me dispararon", relató. Los delincuentes escaparon creyendo que Míguenz estaba muerto. El hombre se desmayó, pero fue sólo un susto. Según los vecinos, la zona es muy insegura.
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