Frustró el asalto, pero le dieron un tiro en la cabeza

Dos delincuentes intentaron atacar a una familia en Villa Urquiza. La bala atravesó la cabeza de la víctima, pero no le causó daños serios. "No fue una pesadilla, sino un milagro". Los ladrones huyeron sin llevarse nada.

EN SU CASA. A Míguenz sólo debieron realizarle curaciones superficiales en el hospital Avellaneda.  LA GACETA / JUAN PABLO SANCHEZ NOLI
EN SU CASA. A Míguenz sólo debieron realizarle curaciones superficiales en el hospital Avellaneda. LA GACETA / JUAN PABLO SANCHEZ NOLI
18 Mayo 2006
"Nací de nuevo. Los médicos que me atendieron me dijeron que ahora tengo que festejar mi cumpleaños los 16 de mayo", bromeó José Gabriel Míguenz, que recibió un disparo en la cabeza al tratar de proteger a su hija de dos asaltantes, y que puede contar una historia que conmovió a Villa Urquiza.
La víctima, que trabaja en Scania, recurrió al humor para explicar lo que le sucedió. "No fue una pesadilla, sino un milagro. La bala ingresó por la frente, rozó el cráneo y salió por el cuero cabelludo. Los médicos no lo podían creer y la verdad es que yo tampoco", explicó.
Eran las 20.20 del lunes y, en la calle Colombia al 1.200, los chicos jugaban en la vereda. En esos momentos, Mariela Míguenz, una de las hijas del Míguenz, y su novio Luis Autino, observaban los arreglos que le habían hecho a un ciclomotor. Entonces aparecieron dos jóvenes armados que los redujeron para quitarles la moto. La pareja se resistió al atraco, lo que complicó la situación. "Los delincuentes golpearon a mi cuñado y después pusieron una pistola en la cabeza de mi hermana. Ella dice que gatillaron, pero gracias a Dios el disparo no salió", aseguró Noelia Míguenz. El herido destacó que él salió en ayuda de sus familiares y, cuando se dio cuenta de lo que estaba ocurriendo, tomó una impensada actitud. "A los gritos le pedí a una de mis hijas que me alcanzara la pistola, arma que no tengo, ya que pensaba que así se asustarían los ?chorros?, pero, cuando me vieron, hicieron el disparo que me hirió en la cabeza", recordó Míguenz. Luego de esto, los delincuentes escaparon rápidamente, sin llevarse nada.

Angustia
La víctima, según relataron sus familiares, perdió el conocimiento a los segundos de haber sido herido. Con ayuda de algunos vecinos lo trasladaron al hospital Avellaneda, donde recibió las primeras curaciones, y después fue derivado al Padilla, donde un neurólogo confirmó que no había sufrido lesiones de gravedad. "Después de haberlo visto sangrar tanto pensamos que lo habían matado. Sin embargo, cerca de la medianoche, volvió a casa", concluyó Noelia.
El médico Raúl Navarro, consultado por LA GACETA, explicó que el hueso de la frente es uno de los más duros del cuerpo. "Entiendo que esto le puede haber salvado la vida, ya que el proyectil interesó únicamente la epidermis, y además la bala no debe haber sido de grueso calibre", afirmó. "Igualmente no hay duda de que tuvo mucha suerte", advirtió.
Los vecinos se quejaron por la inseguridad que hay en la zona. Mariela Herrera indicó: "los asaltantes estaban parados en la esquina de la casa como para robarles las zapatillas a los chicos que jugaban. Una mujer que vive en la esquina se dio cuenta y llamó a los chicos a su casa. A los minutos vinieron a querer llevarse la moto". Míguenz relató que hace dos semanas, su hija Noelia, en la esquina de su casa fue asaltada por dos jóvenes que le quitaron el celular. "Le pido al Gobierno que nos proteja porque en esta zona estamos desamparados y eso quedó demostrado con lo que nos pasó", concluyó.
Personal policial al mando de los comisarios Ramón Vargas, Jorge Urueña y Jesús Gómez está trabajando para tratar de dar con los autores del hecho. Según las primeras averiguaciones que realizaron se trata de dos jóvenes que viven en la zona y que son mayores. También estaría confirmado que actuaron bajo los efectos de alguna droga.


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