En San Pablo se rompió la tregua

Decenas de muertos en una cruenta ofensiva policial. El gobernador Claudio Lembo aseguró que "la situación está bajo control".

OPERATIVO. Fuerzas de seguridad frustraron un ataque incendiario. REUTER
OPERATIVO. Fuerzas de seguridad frustraron un ataque incendiario. REUTER
18 Mayo 2006
SAN PABLO.- La Policía lanzó ayer una cruenta contraofensiva tras los ataques y rebeliones carcelarias del crimen organizado, que en cinco días dejaron más de 130 muertos. “La situación está bajo control”, dijo el gobernador Claudio Lembo tras una nueva jornada de violencia que dejó entre 18 y 26 supuestos delincuentes muertos. Las fuerzas del orden habían anunciado que, tras contener los ataques y los motines, pasarían a la ofensiva. Según la Policía, hasta ahora fueron abatidos 71 delincuentes. Anoche continuaba el operativo.
Mientras, el gobierno paulista admitió que hubo contactos con líderes mafiosos para frenar la ola de violencia. Tres funcionarios y una abogada visitaron al líder de la organización criminal Primer Comando de la Capital (PCC), Marcos Herbas Camacho, alias “Marcola”, y a otros cabecillas, en una de las cárceles de máxima seguridad adonde habían sido trasladados más de 700 reclusos la semana pasada. Este movimiento de presos fue lo que dio origen, el viernes, a una ofensiva del PCC contra objetivos policiales -y luego civiles-, en señal de protesta. Unos 250 ataques y 73 motines carcelarios dejaron más de 130 muertos y decenas de heridos hasta el lunes, cuando la ciudad volvió a la calma, tras la tregua pactada con “Marcola”.

Empleado infiel
En medio de la violencia que azota a la urbe paulista, un funcionario del Congreso de Brasil confesó que vendió al PCC las grabaciones de una reunión secreta en la que se decidió el traslado de los presos. Arthur Vinicius Silva, encargado de grabar la sesión de una comisión parlamentaria que investiga el tráfico de armas, vendió a los abogados de la banda dos grabaciones que contenían declaraciones de jefes policiales.
Las copias fueron entregadas por sus abogados a “Marcola”, lo que desencadenó la megaoperación contra las fuerzas de seguridad y las rebeliones carcelarias. Las grabaciones fueron vendidas al grupo por 200 reales (unos U$S  90). (AFP-NA-Reuter)


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