15 Mayo 2006 Seguir en 
SAN PABLO.- El Estado de San Pablo vivió una segunda noche consecutiva de atentados organizados por un grupo mafioso y el balance global de los ataques es de 52 muertos, incluyendo 35 agentes del orden y 53 heridos, según los últimos informes oficiales. La ofensiva fue acompañada por nuevos motines carcelarios, que ya suman 36, en los que habría por lo menos 130 rehenes.
Entre los muertos hay 35 agentes, 14 sospechosos de haber participado en los ataques y tres ciudadanos ajenos a los enfrentamientos, precisó el Gobierno de San Pablo, en un comunicado. En total se registraron 100 ataques, unos 40 de ellos durante la noche del sábado hasta la madrugada de ayer, pese al fuerte dispositivo de seguridad desplegado el viernes tras el inicio de las acciones.
La ofensiva fue atribuida al Primer Comando de la Capital (PCC), principal organización delictiva del Estado, en respuesta al traslado de 765 presos a una cárcel de alta seguridad.
Entre los heridos hay 39 agentes, seis presuntos delincuentes y ocho transeúntes. La Secretaría de Seguridad del Estado informó que un total de 77 personas fueron detenidas y que habían estallado 19 motines carcelarios entre el sábado y ayer, llevando el número de rebeliones a 36. No se especificó cuántos penales seguían en poder de los reclusos.
Según medios de prensa, hay al menos 130 rehenes en 20 establecimientos penales tomados por los prisioneros. En algunas cárceles tomadas las autoridades impidieron la entrada de familiares en el día de visitas, y deben enfrentar tumultos externos.
Antecedentes
El traslado de presos que fue el detonante para la ofensiva del PCC se decidió para desbaratar un plan de fugas masivas previsto para ayer, dijeron las autoridades. La ofensiva actual supera a los principales hechos de armas del PCC, como la rebelión de febrero de 2001 en 20 cárceles de San Pablo (con saldo de al menos cinco muertos) y los ataques lanzados en noviembre de 2003, que dejaron 11 agentes y siete criminales muertos.
El Gobierno Federal ofreció su cooperación. El presidente Lula da Silva dijo que colaborará en el restablecimiento del orden, que en Brasil está a cargo de las autoridades regionales; pero el gobernador Claudio Lembo rechazó la ayuda, diciendo que la situación está bajo control, según informó la emisora CBN. (AFP)
Entre los muertos hay 35 agentes, 14 sospechosos de haber participado en los ataques y tres ciudadanos ajenos a los enfrentamientos, precisó el Gobierno de San Pablo, en un comunicado. En total se registraron 100 ataques, unos 40 de ellos durante la noche del sábado hasta la madrugada de ayer, pese al fuerte dispositivo de seguridad desplegado el viernes tras el inicio de las acciones.
La ofensiva fue atribuida al Primer Comando de la Capital (PCC), principal organización delictiva del Estado, en respuesta al traslado de 765 presos a una cárcel de alta seguridad.
Entre los heridos hay 39 agentes, seis presuntos delincuentes y ocho transeúntes. La Secretaría de Seguridad del Estado informó que un total de 77 personas fueron detenidas y que habían estallado 19 motines carcelarios entre el sábado y ayer, llevando el número de rebeliones a 36. No se especificó cuántos penales seguían en poder de los reclusos.
Según medios de prensa, hay al menos 130 rehenes en 20 establecimientos penales tomados por los prisioneros. En algunas cárceles tomadas las autoridades impidieron la entrada de familiares en el día de visitas, y deben enfrentar tumultos externos.
Antecedentes
El traslado de presos que fue el detonante para la ofensiva del PCC se decidió para desbaratar un plan de fugas masivas previsto para ayer, dijeron las autoridades. La ofensiva actual supera a los principales hechos de armas del PCC, como la rebelión de febrero de 2001 en 20 cárceles de San Pablo (con saldo de al menos cinco muertos) y los ataques lanzados en noviembre de 2003, que dejaron 11 agentes y siete criminales muertos.
El Gobierno Federal ofreció su cooperación. El presidente Lula da Silva dijo que colaborará en el restablecimiento del orden, que en Brasil está a cargo de las autoridades regionales; pero el gobernador Claudio Lembo rechazó la ayuda, diciendo que la situación está bajo control, según informó la emisora CBN. (AFP)







